Huye de la masturbaciĂłn y sigue a JesĂşs [III]

ÂżDĂłnde está el problema? Tendemos a pensar que el principal problema siempre está fuera de nosotros. Culpamos a cosas por nuestro pecado, culpamos a otras personas por nuestro pecado y a veces llegamos al extremos de culpar a Dios por nuestro pecado. Pero la Biblia dice: “Que nadie diga cuando es tentado: Soy tentado por Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal y El mismo no tienta a nadie. Sino que cada uno es tentado cuando es llevado y seducido por su propia pasiĂłn. DespuĂ©s, cuando la pasiĂłn ha concebido, da a luz el pecado; y cuando el pecado es consumado, engendra la muerte” (Stg. 1:13-15); y JesĂşs dijo: “Porque de adentro, del corazĂłn de los hombres, salen los malos pensamientos, fornicaciones, robos, homicidios, adulterios, avaricias, maldades, engaños, sensualidad, envidia, calumnia, orgullo e insensatez. Todas estas maldades de adentro salen, y contaminan al hombre” (Mc. 7:21-23). El principal problema (el pecado) no está fuera de nosotros, sino dentro de nosotros. Y como alguien dijo: “TĂş puedes correr de una ubicaciĂłn, puedes correr de otras personas, pero no puedes correr de ti mismo”. Dicho en las palabras del mismo JesĂşs: “Para los hombres eso [salvaciĂłn] es imposible…” (Mt. 19:26a). Continuar leyendo Huye de la masturbaciĂłn y sigue a JesĂşs [III]

PSC10: De regreso a la cruz.

LA EXPERIENCIA DE LA CRUZ Y LA GLORIA DE DIOS (I)

LA EXPERIENCIA DE LA CRUZ Y LA GLORIA DE DIOS (II)

LA EXPERIENCIA DE LA CRUZ Y LA GLORIA DE DIOS (III)

Puede ver todas las sesiones de esta conferencia aquĂ­: https://www.youtube.com/playlist?list=PLMvvgc4F6CvX1VgFlIp2yRQgoFKtfzKjV

ÂżEs bĂ­blica la trinidad?

La respuesta a esta pregunta es positiva –sĂ­, la doctrina de la trinidad es bĂ­blica. Aunque el tĂ©rmino trinidad no aparece en la Biblia, sĂ­ aparece su concepto. La doctrina de la trinidad puede resumirse de la siguiente manera: «Hay un solo Dios en esencia, el cual subsiste eternamente en tres personas: El Padre, el Hijo y el EspĂ­ritu Santo«. No hay mucha discusiĂłn al afirmar que Dios es uno, el «problema» surge cuando afirmamos que cada persona de la trinidad es completamente Dios y, sin embargo, sĂłlo hay un Dios. Pero recordemos que esto es un misterio que no podemos comprender a plenitud. Continuar leyendo ÂżEs bĂ­blica la trinidad?

Si quieres, puedes.

Hoy, mientras leía nuevamente el relato del leproso que fue sanado por Jesús, admiro cómo Dios dotó de conocimiento teológico (conocimiento acerca de Dios) a este hombre.

En Mateo 8:1-4 encontramos a un leproso adorando a Jesús y postrándose ante Él, y éste (leproso) dijo: “Señor, si quieres, puedes limpiarme” (v. 2). En esta breve oración, aparte del reconocimiento de Jesús como Señor, encontramos dos grandes verdades: El leproso declaró (1) la soberanía y (2) la omnipotencia del Señor Jesús. La soberanía de Dios significa que Él, como gobernador supremo del universo, libremente hace todo lo que Él quiera hacer. La omnipotencia de Dios significa que Él tiene el poder para hacer todo lo que Él quiere hacer. Es como si el leproso hubiera dicho: «Tú, Señor, quien eres soberano y omnipotente; por favor, sáname«.

Mientras el leproso proclamó la soberanía y omnipotencia del Señor Jesús, pidió ser sanado. La respuesta de Jesús fue manifestar Su soberanía y Su omnipotencia a favor del leproso, Él dijo: “Quiero; sé limpio” (v. 3a). «Y al instante» –la enfermedad incurable no tardó en dejar a este hombre, dice la segunda parte del versículo 3, «su lepra desapareció«.

¡Este es nuestro Señor, quien es el Gobernador supremo de todo el universo que libremente hace y tiene el poder para hacer todo lo que Él quiera hacer!