Luz del mundo [pelĂ­cula animada]

Cuando un joven llamado Juan busca ayuda para pagar los impuestos de su familia, se encuentra con un hombre que cambiará su vida: Jesús. Acompañado por otros discípulos como Pedro y Santiago, Juan vivirá una aventura que marcará la historia para siempre. Contada a través de los ojos del apóstol Juan, esta conmovedora película animada recorre la vida, muerte y resurrección de Jesús.

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JesĂşs, luz del mundo

ÂżCuál es la voluntad de Dios para mi vida? [La serie]

  • SermĂłn I: ConfĂ­a en JesĂşs, abrazándolo como tu todo.
  • SermĂłn II: SĂ© santo, apartándote de la inmoralidad sexual.
  • SermĂłn III: AlĂ©grate, ora y agradece.
  • SermĂłn IV: Vive de tal manera que no tengan argumentos válidos en tu contra.

JesĂşs no es un “dios debilucho”.

La profecía de Isaías 9:6 fue proclamada en un contexto marcado por la “tribulación y tinieblas”, “angustia” y “oscuridad” debido al pecado. Sin embargo, este anuncio profético declara que no todo estaba perdido. Dios prometía reemplazar la penumbra con gloria, y hacer resplandecer luz en medio de la oscuridad. La alegría sería multiplicada y la esclavitud daría paso a la libertad.

En IsaĂ­as 9:6 se nos revela la causa de esta esperanza:

“Porque un Niño nos ha nacido, un Hijo nos ha sido dado; y el principado sobre Su hombro. Y se llamará Su nombre Admirable Consejero, Dios Poderoso, Padre Eterno, Príncipe de Paz”.

¿En quién se cumple finalmente esta profecía? En la persona de Jesucristo. En Mateo 4, el evangelista —inspirado por el Espíritu Santo— afirma que en Jesús se cumplió lo anunciado por el profeta Isaías (vv. 15–16; cf. Is. 9:1–2).

AsĂ­, la profecĂ­a de IsaĂ­as 9:6 fue relevante en los dĂ­as del profeta, se cumpliĂł en el ministerio terrenal de JesĂşs y sigue siendo plenamente vigente hoy. Aunque el pecado y sus consecuencias continĂşan presentes en el mundo, Cristo vive, reina y sigue obrando, trayendo luz, paz y esperanza.

DIOS FUERTE

Aunque nacería como un niño, no dejaría de ser Dios. “Abraham y sus descendientes retomaron el nombre de El en su sentido originario, desvinculado de connotaciones paganas, para designar a Dios. En Israel, este nombre asume un carácter más particular, viniendo a ser el nombre propio del Dios único e incomparable. Es así que se acompaña siempre con un adjetivo que destaca un aspecto, una virtud del mismo Dios” (Nuevo diccionario bíblico ilustrado).

Él no serĂ­a un dios al mismo nivel que los dioses paganos, sino el Dios fuerte. Él es el mismo Dios del cual se habla en IsaĂ­as 10:21 que dice: “Un remanente volverá; un remanente de Jacob volverá al Dios poderoso”. Y segĂşn Deuteronomio 10:17 ese “Dios es Dios de dioses y Señor de señores, Dios grande, poderoso y temible que no hace acepciĂłn de personas ni acepta soborno”.

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