“Porque ninguna cosa será imposible para Dios” (Lucas 1:37).
El contexto de este versĂculo ilustra esa verdad acerca de Dios: primero en la vida de ZacarĂas y Elisabet, y segundo en la vida de MarĂa.
ZacarĂas era un sacerdote con una esposa llamada Elisabet. Ellos no tenĂan hijos porque Elisabet era estĂ©ril. Pero eso no era todo, ya ellos eran demasiado viejos como para tener hijos. Sin embargo, Dios le promete que ellos tendrĂan un hijo. Y asĂ sucediĂł.
MarĂa era una virgen desposada con JosĂ©. Es decir, ella estaba comprometida para casarse con JosĂ© y nunca habĂa tenido relaciones. Sin embargo, Dios le promete que ella darĂa a luz un hijo. Y asĂ sucediĂł.
¿Cómo es posible que una mujer que no puede concebir quede embarazada? ¿Cómo es posible que una pareja que ya es demasiada vieja como para tener hijos tenga un hijo? ¿Cómo es posible que una mujer que nunca ha tenido relaciones quede embarazada y dé a luz un hijo? Humanamente hablando es imposible. Pero «ninguna cosa será imposible para Dios».
Dios obra generalmente a travĂ©s de medios, pero Él es libre de obrar sin ellos, por encima de ellos o contra ellos. Ni la esterilidad de Elisabet ni la vejez de ZacarĂas detuvieron a Dios de cumplir Su promesa. Y Dios no necesitĂł a JosĂ© para traer a un niño al mundo a travĂ©s de MarĂa.
Es fácil creerle a Dios cuando vemos posibles medios que Dios pudiera utilizar para cumplir Sus promesas. Pero, ÂżquĂ© cuando esos medios no están, las puertas se cierran o las circunstancias parecen estar en nuestra contra? Aun asĂ, podemos esperar en el Dios que no está limitado por nuestras limitaciones. Podemos confiar en el Dios para quien nada es imposible. Sin duda alguna Dios cumplirá todo lo que ha prometido, «porque ninguna cosa será imposible para Dios».
