Una de las mejores noticias que he recibido.

Chica orando

A lo largo de mi vida he recibido muchas buenas noticias. El evangelio de Jesucristo encabeza la lista. Pero ahora quisiera compartir una noticia que se encuentra entre los primeros lugares de mi lista de buenas noticias, esperando que ésta también sea para ti una de las mejores noticias que has recibido. En la última parte de Santiago 5:16 leemos lo siguiente:

“La oración eficaz [o ferviente] del justo puede lograr mucho”.

Muchos leen este versículo y concluyen que sólo los “grandes hombres de Dios” tienen la capacidad de hacer ciertos tipos de oraciones que serán respondidas por Dios. Pero eso es contrario a la maravillosa verdad que este pasaje bíblico quiere transmitir.

UN CRISTIANO COMÚN

En primer lugar, el justo del cual se habla en este pasaje no es una persona perfecta; sino que es una persona que confía en Jesucristo y está siendo progresivamente conformada a la imagen de Jesucristo –lo cual es cierto para todo cristiano verdadero–.

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¿Cuánto ama Jesucristo a los Suyos?

Hay una oración de tres palabras que se imprime en etiquetas, se canta en canciones, se usa en el evangelismo, se lee en libros y se escucha en sermones. Esa oración es: Jesús te ama. Y todos nosotros corremos el peligro de acostumbrarnos a esta verdad de tal manera que ya no nos maraville. Pero, aquí está la Palabra de Dios para mantenernos asombrados ante esa maravillosa verdad.

¿Cuánto ama Jesucristo a los Suyos? Los primeros versículos de Filipenses 1 nos ayudarán a responder a esa pregunta.

Aunque es cierto que los primeros versículos de Filipenses 1 hablan acerca del amor de Pablo hacia los cristianos filipenses, en el versículo 8 se dice algo que no podemos darnos el lujo de ignorar: “Porque Dios me es testigo de cuánto os añoro a todos con el entrañable amor de Cristo Jesús”. Eso significa que el amor que Pablo estaba demostrando era un reflejo del amor de Jesucristo hacia cada creyente. Continuar leyendo ¿Cuánto ama Jesucristo a los Suyos?

El hombre que no quiso ser rico ni pobre.

En Proverbios 30:7-9 encontramos la única oración de petición en este libro. En esta oración, Agur pide dos cosas; y la segunda cosa que él pide es: “no me des pobreza ni riqueza; dame a comer mi porción de pan” (v. 8). Hacer oraciones como ésta no es muy común hoy en día. A pesar de la mucha sabiduría que contiene esta oración, no recuerdo la última vez que escuché a alguien orar así. He escuchado a personas pedirle a Dios que no les de pobreza, pero no recuerdo haber escuchado a alguien pedirle a Dios que no le de pobreza para no pecar contra Él. Y no recuerdo que alguien le pidiera a Dios que no le diera riqueza –al contrario, las personas siempre quieren más–.

Pero Agur no quería pobreza ni riqueza, él quería comer su porción de pan. En otras palabras: Agur no quería tener menos de lo que necesitaba ni más de lo que necesitaba, él quería tener lo necesario para cada día. Y la razón por la cual Agur oró de esa manera fue porque él conocía el peligro de la pobreza y la riqueza.

¿Por qué Agur no quería riqueza? La respuesta es: “no sea que me sacie y te niegue, y diga: ¿Quién es el Señor?” (v. 9). Aquellos que tienen riqueza, más de lo que necesitan, están expuestos a no depender de Dios. Aquellos que tienen más de lo que necesitan están expuestos a creer que no necesitan de Dios y olvidarse de Él. Agur pidió a Dios que no le dejara caer en esa tentación.

¿Por qué Agur no quería pobreza? La respuesta: “o sea que menesteroso y robe, y profane el nombre de mi Dios” (v. 9). Aquellos que tienen pobreza, menos de lo que necesitan, están expuestos a no confiar en Dios. Aquellos que tienen menos de lo que necesitan están expuestos a creer que Dios los a abandonado y que ellos deben lidiar con su situación por ellos mismos. Agur pidió a Dios que no le dejara caer en esa tentación.

Pero tener lo que necesitamos cada día nos mantiene sintiendo nuestra dependencia y confiando en Él. Por lo tanto, es sabio para nosotros orar junto a Agur: “no me des pobreza ni riqueza; dame a comer mi porción de pan”.

Una oración así Dios se complace en conceder. La Biblia parece decirnos que Dios ha planeado sustentar a la mayoría de Su pueblo con lo que éste necesita diariamente: Dios dio maná para que Su pueblo recogiera diariamente la porción de un día; y no le sobró al que había recogido mucho ni le faltó al que había recogido poco (Éxodo 16). Y Jesús enseñó a Sus discípulos a orar: “Danos hoy el pan nuestro de cada día” (Mateo 6:11).

Acerca de la oración.

Hombre de rodillas orando en la playa

¿QUÉ ES LA ORACIÓN?

La oración es la comunicación del alma con Dios para reconocer Su santidad, darle gracias, pedirle que se haga Su voluntad y que provea las necesidades físicas y espirituales nuestras y de otras personas.

¿POR QUÉ ORAR SI DIOS SABE LO QUE VAMOS A PEDIR?

Véase “Si Dios sabe lo que pediremos, ¿por qué orar?”.

¿PUEDE LA ORACIÓN CAMBIAR LAS COSAS?

Según Santiago, una de las razones por las que no tenemos ciertas cosas es porque no pedimos: “No tenéis, porque no pedís” (Stg. 4:2). Y el mismo Santiago habla de un cristiano común y corriente que oró para que no lloviera, y no llovió; y después oró para que lloviera, y llovió (Stg. 5:17, 18).

En la Biblia hay múltiples ejemplos que nos dicen claramente que la oración cambia las cosas. Todo eso debido a que la oración es un medio que Dios utiliza para cumplir Sus planes eternos. Continuar leyendo Acerca de la oración.