1. NO HABLAR DEL PECADO Y SUS CONSECUENCIAS
Muchos evangelizan hoy en dĂa diciendo «JesĂşs te ama y quiere salvarte» o «Dios tiene un plan maravilloso para tu vida» sin hablar del pecado. Cuando esto sucede, cuando no se le muestra al hombre su pecaminosidad, no se evangeliza correctamente. Aquellas personas que escuchan decir que JesĂşs las ama y quiere salvarlas, sin antes estar conscientes de su pecado y de la consecuencia negativa de Ă©ste, pensarán de la siguiente manera: «¿De quĂ© JesĂşs quiere salvarme? ¡Yo no necesito ser salvado de nada!»; y asĂ rechazarán el evangelio de Jesucristo.
Dios en Su Palabra le habla al impĂo de su pecado y su consecuencia, y Dios nos llama a hacer lo mismo (hablarle al impĂo de su pecado y su consecuencia). En el más excelente tratado evangelĂstico, la epĂstola a los Romanos, antes de hablarnos de la justificaciĂłn que viene de Dios y de la paz con Él gracias a Jesucristo, se nos habla de la justa ira de Dios contra toda impiedad e injusticia de los hombres (Ro. 1:18). Y es despuĂ©s de que el apĂłstol Pablo (inspirado por Dios) deja claro que todos pecaron y no alcanzan la gloria de Dios (Ro. 3:23) que Ă©ste dice: «siendo justificados gratuitamente por su gracia por medio de la redenciĂłn que es en Cristo JesĂşs» (Ro. 3:24). El atalaya (centinela) que Dios habĂa puesto para amonestar de Su parte al pueblo, tenĂa la misiĂłn de decirle a impĂo: “Ciertamente morirás”; y asĂ apercibir, advertir, al impĂo de su mal camino con el fin o propĂłsito de que Ă©ste (el impĂo) viva (Ez. 3:18).
2. MINIMIZAR LA IMPORTANCIA DEL ARREPENTIMIENTO Y LA FE
SĂ, es cierto que tanto la fe como el arrepentimiento son dones de Dios (Hch. 11:18; Ef. 2:8) y que por sĂ mismos (aparte de Jesucristo) no salvan –sĂłlo Jesucristo salva–, pero estos dones son importantes porque Dios ha establecido que el arrepentimiento preceda al perdĂłn de los pecados (Pr. 28:13; 1 Jn. 1:9) y que la fe sea el cauce por donde corra la sobreabundante gracia de Dios, la mano vacĂa y extendida que recibe Su favor, el medio por el cual vamos a Jesucristo para recibir [de Él] salvaciĂłn, perdĂłn de los pecados, vida eterna (Jn. 6:35). Continuar leyendo 4 errores en el evangelismo de hoy.