El milagro de la sanidad del ciego de nacimiento ilustra como Jesús es la luz de salvación para un mundo que está en la oscuridad del pecado.
Autor: Misael Susaña
Sé como el exciego, no como sus padres.
En Juan capítulo 9, el evangelista relata como Jesús le dio la vista a uno que había sido ciego desde su nacimiento. La ceguera de este hombre no era debido a algún pecado cometido –ni por él ni por sus padres–, sino para que las obras de Dios –que se harían a través de Jesús– se manifestaran en él.
Debido este asombroso milagro, algo que no se había oído hasta ese momento, los vecinos, los fariseos, los judíos comenzaron a hacer muchas preguntas. Y los interrogados fueron aquel que había sido ciego y sus padres. ¿Cuáles fueron sus respuestas?
LA RESPUESTA DE LOS PADRES
Cuando el padre y la madre fueron interrogados sobre lo que le había pasado a su hijo, ellos respondieron: “Sabemos que este es nuestro hijo, y que nació ciego; pero cómo es que ahora ve, no lo sabemos; o quién le abrió los ojos, nosotros no lo sabemos. Pregúntenle a él; ya es mayor de edad, él hablará por sí mismo” (vv. 20, 21).
Los padres del que había sido ciego no quisieron hablar mucho del tema. Su respuesta fue vaga, muy general, imprecisa. Y eso no tanto porque ellos no sabían lo que había ocurrido recientemente; sino porque tenían miedo de ser expulsados de la sinagoga si confesaban que Jesús era el Mesías prometido.
Sin embargo, en la respuesta de los padres se confirman al menos tres cosas: (1) que ese era su hijo y no alguien parecido; (2) que él realmente había nacido ciego; y (3) que él ahora veía.
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Reflexionando en el diluvio.
Desde el pasado viernes 17 de noviembre (2023), la República Dominicana ha sido azotada por fuertes lluvias que han causado inundaciones en muchas partes del país. La directora de la Oficina Nacional de Meteorología (ONAMET) dijo que esta nación no había tenido tanta lluvia en tan corto período de tiempo.
Mientras escribo este artículo, el Centro de Operaciones de Emergencia (COE) reporta:
- 7,915 personas movilizadas a zonas seguras;
- 1,583 viviendas afectadas;
- 29 comunidades incomunicadas;
- 21 personas muertas.
Lloro con aquellos que han perdido seres queridos. Le brindo mi mano de ayuda a aquellos que han perdido cosas materiales. Y reflexiono al comparar este “diluvio local” con el diluvio universal que se relata en los capítulos 7 y 8 del libro de Génesis.
EL DILUVIO UNIVERSAL
En Génesis 7 y 8 (o Génesis 6 al 9 en un contexto más amplio) se relata como Dios mandó un diluvio sobre toda la tierra para hacer desaparecer a todo ser viviente; excepto a Noé, su familia y los animales que habían entrado en un arca. El diluvio fue un juicio de Dios sobre la humanidad debido a sus muchos pecados.
LA BONDAD DE DIOS
Aun con lágrimas en nuestros ojos debido a todas las pérdidas que han dejado estas lluvias, podemos ver la bondad de Dios. ¿Cómo?
Primero, esto que muchos llaman “diluvio” no se compara al diluvio que se relata en Génesis: en Génesis, el diluvio fue universal, el disturbio atmosférico que afectó a República Dominicana no; en Génesis, las lluvias cayeron por cuarenta días y cuarenta noches, las lluvias que cayeron sobre República Dominicana no; los muertos que dejó el diluvio en Génesis fueron mucho, muchísimo más que los muertos que dejaron estas lluvias; en Génesis, las aguas subieron quince codos (aproximadamente 675 cm) por encima de todos los montes altos, en República Dominicana ha caído un poco más de 12 pulgadas de lluvia.
Por favor no me malinterpretes. No estoy diciendo que las más de 12 pulgadas de lluvias y los 21 muertos no son lamentables; lo que estoy diciendo es que pudo haber sido peor, pero que no lo fue debido a la bondad de Dios.
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