¡No es mi presidente!

ProtestaDespués de que Donald Trump ganara las elecciones presidenciales de los Estados Unidos el pasado 8 de noviembre, se han reportado protestas en varias ciudades de ese país. Miles de personas han salido a las calles, diciendo que no quieren a Trump como su presidente. Ahora, quiero dirigir su atención a algo que es más importante que lo que está pasando en los Estados Unidos.

NO PROSPERARÁN

Dios es el rey de todo el universo, Él lo creó y tiene derecho sobre toda Su creación. Pero todos los hombres (varón y hembra), en todo lugar, se han rebelado contra Dios diciendo: “No queremos que éste reine sobre nosotros” (Lc. 19:14). Desde un corazón rebelde no se han interesado en Dios ni Su ley; sino que han hecho lo que Él no quiere que se haga y no han hecho lo que Él sí quiere que se haga. Continuar leyendo ¡No es mi presidente!

La Palabra de Dios para ti.

En Lucas 17:36-50 se relata como una mujer pecadora, desde un corazón lleno de amor por Jesús debido al perdón que había recibido de Él, regó los pies de Jesús con sus lágrimas, los secó con sus cabellos y los ungió con perfume. Jesús, entonces, pasa a decir públicamente: “Y a ella le dijo: Tus pecados han sido perdonados… Pero Jesús dijo a la mujer: Tu fe te ha salvado, vete en paz” (vv. 48, 50). Esta mujer pecadora había sido salvada y sus pecados habían sido perdonados, podía ahora irse en paz.

¿No nos gustaría tener a la persona misma de Jesús diciéndonos a nosotros que nuestros pecados han sido perdonados? Sin duda alguna tendríamos paz si Jesús estuviera en persona diciéndonos a nosotros que a pesar de que nuestros pecados son muchos, todos ellos han sido perdonados por Su obra a nuestro favor.

Así hemos pensado algunos de nosotros, pero la verdad es que podemos experimentar esa paz aun sin tener a Jesús en persona frente a nosotros hoy. ¿Por qué? Porque la Biblia que tenemos es la Palabra de Dios mismo y a través de ella Dios nos habla a nosotros (2 Timoteo 3:16, 17). John Calvino dijo: “Toda la Escritura debe ser recibida como si Dios, apareciendo visiblemente en persona y en toda Su majestad, estuviera hablando”.

Así que, si te has arrepentido de tus pecados y has confiado en Jesucristo como Salvador y Señor, tú puedes experimentar la misma paz que experimentó la mujer pecadora al ser perdonada de sus muchos pecados. Y cada vez que leas un pasaje bíblico como ese recuerda que es Dios mismo quien está hablándote a ti. Que el Espíritu Santo nos convenza más y más de esta verdad.

Estrategias de crecimiento de iglesias.

Joven en iglesia

Hoy en día hay una exagerada preocupación por el crecimiento numérico de las iglesias. Esa exagerada preocupación se ve en muchos miembros cuando hacen la siguiente pregunta: «¿Y cuántos miembros tiene tu iglesia?». Pero también, esa exagerada preocupación se ve en muchos líderes de iglesias que usan el mercadeo y la publicidad para atraer más personas a la iglesia. El problema con eso es que la iglesia no es un lugar para entretener cabras, sino para alimentar ovejas.

CRECIMIENTO ESPIRITUAL

Nuestro enfoque y ocupación debe ser el crecimiento espiritual de la iglesia –sin importar cuál sea la cantidad de miembros de esta iglesia–. Hechos 2:42, por medio del ejemplo de la iglesia primitiva, nos dice qué deberíamos hacer: “Y se dedicaban continuamente a las enseñanzas de los apóstoles, a la comunión, al partimiento del pan y a la oración”. La perseverancia es importante para continuar en las siguiente cuatro cosas a pesar del cansancio interno y de la presión externa.

La iglesia se dedicaba continuamente a la enseñanza de los apóstoles. La enseñanza de los apóstoles es Jesucristo y todo lo que Él ha mandado. Y la iglesia se dedicaba a la fiel exposición y a la diligente práctica de la enseñanza de los apóstoles. No eran discursos motivacionales, ni solamente testimonios, ni solamente alabanzas, ni dramas lo que tenía lugar cuando la iglesia se congregaba; sino la predicación de la Palabra de Dios. Y lo interesante es que la Palabra de Dios fue el medio que el Espíritu Santo utilizó para salvarlos, «como tres mil personas» (v. 41). Continuar leyendo Estrategias de crecimiento de iglesias.

Evangelismo 101: palabras finales.

La Biblia dice que «la salvación es del Señor» (Jonás 2:9), Él es quien concede «el arrepentimiento que conduce a la vida» (Hch. 11:18) y la fe «es don de Dios» (Ef. 2:8). Eso nos debe llevar a confesar que nosotros no podemos salvar a nadie y, por lo tanto, debemos orar para que Dios salve a muchos. Ahora, no es menos cierto que Dios salva a los que creen únicamente «mediante la necedad de la predicación» (1 Co. 1:21). Es decir, no podemos esperar que Dios salve a muchos si no les predicamos el evangelio. No es orar o predicar, es orar y predicar.

La Biblia dice que dos son mejores que uno: “Más valen dos que uno solo, pues tienen mejor remuneración por su trabajo” (Ec. 4:9). Y en el evangelismo no hay una excepción: cuando Jesús envió a los setenta a predicar, Él «los envió de dos en dos delante de El». Continuar leyendo Evangelismo 101: palabras finales.