Evangelismo 101.

Evangelismo 101

El evangelismo es una gracia o privilegio del cual Dios nos llama a ser parte. Últimamente he sentido más presión de parte de Dios para hacer con mucho más frecuencia el trabajo de un evangelista (2 Timoteo 4:5) y, al mismo tiempo, he pedido a Dios perdón por no evangelizar tanto como podría. Recientemente se me invitó a compartir con los jóvenes de la iglesia acerca del evangelismo, lo cual he aprovechado para redactar una introducción al evangelismo que he titulado Evangelismo 101.

¿QUÉ ES EL EVANGELIO?

Antes de evangelizar, es esencial que sepamos lo que es el evangelio. ¿Cómo hemos de proclamar una noticia que no conocemos? He aquí una sencilla definición del evangelio:

“El evangelio es la buena noticia de que por la vida, muerte y resurrección de Jesucristo hay salvación para todo pecador que se arrepiente de sus pecados y confía en Él como el Salvador y el Señor”.

¿QUÉ ES EVANGELIZAR?

En Lucas 24:47 se dice que en el nombre de Cristo ha de predicarse «el arrepentimiento para el perdón de los pecados a todas las naciones, comenzando desde Jerusalén». Es por eso que leemos en Hechos 1:8 que los discípulos de Cristo, en el poder del Espíritu Santo, serían «testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra». Y el apóstol Pablo fue escogido para ser testigo a todos los hombres de lo que había visto y oído (Hch. 22:15). Continuar leyendo Evangelismo 101.

Reflexiones en Salmos 73.

Predicador: Pastor Huascar De Salas.
Pasaje bíblico: Salmos 73.

Aunque no en la misma medida, los cristianos sufrimos en el mundo entero. Recibimos atropellamientos, mientras que los culpables se pasean como si nada pasara. ¿Por qué sufren los justos mientras que a los otros aparentemente no les pasa nada?

LOS CRISTIANOS TROPIEZAN

Después del salmista Asaf presentar a Dios como bueno para con Israel (v. 1), él confiesa: “En cuanto a mí, casi se deslizaron mis pies; por poco resbalaron mis pasos” (vv. 2). Con eso el salmista quiere darnos a entender que es posible que un cristiano descienda escalón por escalón de su relación con Dios.

NUESTRA REACCIÓN PECAMINOSA

Es cierto que los arrogantes o impíos nos hacen tropezar, pero el problema se agrava al nosotros responder pecaminosamente. Somos pecadores que reaccionamos pecaminosamente ante el pecado de otros. He aquí la causa de que el salmista Asaf casi cayera: “Porque tuve envidia de los arrogantes, viendo la prosperidad de los impíos” (v. 3).

¿Qué fue lo que Asaf vio? La prosperidad de los impíos (vv. 4, 5). El orgullo de los impíos (vv. 6, 7). La burla de los impíos (vv. 8, 9). La presunción de los impíos (vv. 10, 11). Continuar leyendo Reflexiones en Salmos 73.

¡Sé mi salvador o muero!

Dos de las cosas imprescindibles para sustentar nuestra vida física son la comida y el agua –sin éstas, morimos–. Pero Jesucristo es mucho más imprescindible tanto para nuestro cuerpo físico como también para nuestra alma. Jesucristo no es meramente agua, Él es el agua viva. Jesucristo no es meramente pan, Él es el pan de la vida.

En Juan 6 Jesucristo no tan solo se presenta a sí mismo como el agua viva y el pan de la vida, sino que también nos invita a comer Su carne y a beber Su sangre: “Jesús les dijo: Yo soy el pan de la vida; el que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí nunca tendrá sed” (v. 35). Ahora, comer Su carne y beber Su sangre no es en sentido literal; como vemos claramente en el versículo anterior, comer Su sangre y beber Su sangre se refiere a ir a Jesucristo para recibir lo que Él prometió, se refiere a creer en quien Jesucristo es.

Una vez hemos dado la espalda al pecado y hemos venido confiadamente a Jesucristo, Él satisface nuestra alma de tal manera que ésta nunca más tendrá hambre o sed. Y no solamente eso, sino que también Él sustentará nuestra vida física para siempre al resucitar nuestros cuerpos en el día final: “Y esta es la voluntad del que me envió: que de todo lo que El me ha dado yo no pierda nada, sino que lo resucite en el día final” (v. 39). Nada ni nadie más puede sernos de tanto provecho (Jer. 2:11) o brindarnos un gozo completo y para siempre (Sal. 16:11).

El milagro – Marcos Vidal

LETRA

Aún no puedo asimilar lo que me ha sucedido,
el milagro más glorioso que yo he vivido,
que después de malgastar lo que no era mío
no he tenido que pagar.
Traicioné a aquel que me perdonó la vida,
humillé al que curó toda mi herida,
y en mi huida coseché lo que merecía,
y desvanecido en mi dolor
en algún momento Él me encontró.

CORO:
Y he despertado en el redil,
no sé cómo,
entre algodones y cuidados del Pastor,
y antes de poder hablar de mi pasado,
me atraviesan Sus palabras y Su voz;
Que se alegra tanto de que haya vuelto a casa,
que no piense, que descanse, que no pasa nada,
y dormido en su regazo, lo he sabido,
tengo Vida, tengo Dueño y soy querido.

He aprendido la lección del amor divino,
que me transformó, cruzándose en mi camino,
y que dio a mi vida entera otro sentido,
otra meta y otro fin;
yo no sé lo que traerá para mi el mañana,
pero sé que nunca se apagará su llama,
salga el sol por donde quiera,
Él me ama,
sé lo que es la gracia y el perdón,
su misericordia es mi canción.