Spurgeon sobre «Tres señales de la verdadera conversión».

Al escuchar los sermones de Charles H. Spurgeon, una gran cantidad de personas profesaron fe; pero antes de ser bautizadas y pasar a ser miembros de la iglesia local, estas personas debían ser entrevistadas. En dicha entrevista se buscaba tres señales de la verdadera conversión –pues Spurgeon reconocía la tremenda responsabilidad que conllevaba dar pie a una persona para que creyera que era salva si no había muestras de que así fuese:

  1. ¿Había el individuo, sabiéndose pecador e incapaz de hacer nada para salvarse, acudido a Dios implorando misericordia? ¿Había encomendado su alma a Cristo por entero creyendo en el mérito salvífico de su muerte en la Cruz?
  2. ¿Había llegado la persona en cuestión a una vida nueva, experimentando un cambio de sentimientos, victoria sobre el pecado, amor hacia la Palabra de Dios y deseo de ganar a otros para Cristo?
  3. ¿Poseía él o ella una comprensión elemental de las doctrinas de la gracia, reconociendo que su salvación no comenzaba en sí mismo o en su propia voluntad, sino con la elección y acción divinas; y que Dios, que lo salvaba, lo guardaría a través del tiempo y de la eternidad?

Este artículo es un extracto tomado de: Arnold Dallimore. Spurgeon: una nueva biografía (España: Editorial Peregrino, 2006), p. 129.

Guardar Sus mandamientos.

El amor no se demuestra sólo con palabras, sino también con acciones –éstas últimas son más elocuentes que las primeras. Las acciones per se no son el amor, pero éstas demuestran si una persona ama o no. Jesús dijo en Juan 14:15: «Si me amáis, guardaréis mis mandamientos«; y enfatizó Sus palabras al repetirlas varias veces en el mismo capítulo (vv. 21,23,24). Es como si Jesús dijera: “Aquella persona que afirma amarme, demuéstrelo al guardar mis mandamientos”. No se demuestra amor por Jesús simplemente diciendo: “Yo amo a Jesús”; sino que se demuestra amor por Jesús guardando Sus mandamientos.

Guardar Sus mandamientos no es guardar la Biblia en una gaveta. Guardar Sus mandamientos no es meramente memorizar: “AMARAS AL SEÑOR TU DIOS CON TODO TU CORAZON, Y CON TODA TU ALMA, Y CON TODA TU MENTE, Y CON TODA TU FUERZA” (Mc. 12:30). Guardar Sus mandamientos (Su Palabra) implica básicamente dos cosas:

1. CONOCER

Aquel que no conoce la instrucción o el mandamiento no podrá llevarlo a cabo. ¿Cómo guardaremos lo que no sabemos que debemos guardar? Por eso es importante exponernos constantemente a la Palabra de Dios y memorizarla. Guardar Sus mandamientos no es solamente conocerlos, pero tampoco es menos que esto.

2. PRACTICAR (CUMPLIR)

Guardar Sus mandamientos no es solamente conocerlos; sino también practicarlos, cumplirlos. En el Salmo 119:34 dice: “Dame entendimiento para que guarde tu ley y la cumpla de todo corazón”; y en 1 Juan 2:6 dice –en el contexto de guardar Su Palabra: «El que dice que permanece en El, debe andar como El anduvo«.

Keller sobre «Sustitutos de Dios».

Varios «sustitutos de Dios» y los prejuicios y destrucción ocasionados por cada uno de ellos. En efecto, podemos distinguir algunos:

  • Si centras tu vida e identidad en tu cónyuge o pareja, serás dependiente, celoso y controlador en términos emocionales.
  • Si centras tu vida e identidad en tu familia e hijos, tratarás de vivir tu vida a través de ellos, hasta que tus hijos se molesten contigo o no tengas un “yo” propio. En el peor de los casos, podrás abusar de ellos si te causan disgustos.
  • Si centras tu vida e identidad en tu empleo y profesión, serás adicto al trabajo, superficial y aburrido. En el peor de los casos, perderás a tus familiares y amigos, y si te va mal en tu profesión, puedes sufrir una profunda depresión.
  • Si centras tu vida e identidad en el dinero y en las posesiones materiales, te consumirás por la preocupación por el dinero. Estarás dispuesto a hacer cosas poco éticas para mantener tu estilo de vida, lo cual terminará por arruinar tu vida.
  • Si centras tu vida e identidad en el placer, la gratificación y la comodidad, te volverás adicto a algo. Quedarás encadenado a las “estrategias de escape” con las cuales intentas evitar las dificultades de la vida.
  • Si centras tu vida e identidad en las relaciones y en la aprobación, constantemente te sentirás herido por la critica y siempre pelearás con tus amigos. Sentirás miedo de confrontarlos, y serás por lo tanto un amigo inútil.
  • Si centras tu vida e identidad en una “causa noble”, dividirás al mundo entre “bueno” y “malo”, y satanizarás a tus oponentes. Irónicamente, serás controlado por tus enemigos, pues, sin ellos, no tendrás un propósito en la vida.
  • Si centras tu vida e identidad en la religión [salvación por medio del esfuerzo moral] y la moralidad, y vives a la altura de tus parámetros morales, serás orgulloso, cruel, y te creerás superior a los demás. Si no vives a la altura de tus parámetros, sentirás una culpa devastadora (pp. 280, 281).

Todos tenemos que vivir por algo. Y lo que quiera que esto sea, se convierte en el «Señor de tu vida», aunque lo pienses así o no. Jesús es el único que, si lo recibes, te llenará por completo, y, si le fallas, te perdonará eternamente (p. 177).

Este artículo es un extracto tomado de: Timothy Keller. En defensa de Dios: creer en una época de escepticismo (Bogotá, Colombia: Grupo Editorial Norma, 2009).

Huye de la masturbación y sigue a Jesús [IV]

DEJA LA MASTURBACIÓN POR AMOR A DIOS

Cuando a Jesús le preguntaron cuál es el primer mandamiento, Él respondió: “AMARAS AL SEÑOR TU DIOS CON TODO TU CORAZÓN, Y CON TODA TU ALMA, Y CON TODA TU MENTE” (Mt. 22:37); y agregó que de este mandamiento, y de amar al prójimo como a uno mismo (v. 39), depende toda la ley y los profetas (v. 40). Más adelante, Jesús dijo a Sus discípulos: “Si me amáis, guardaréis mis mandamientos” (Jn. 14:15). ¿Sabes por qué pecamos, aun después de convertirnos en cristianos? Porque aún no amamos a Dios con todo nuestro ser, aún no nos deleitamos en Dios sobre todas las cosas.

Te pregunto: ¿Quieres amar más a Dios? Tú respuesta posiblemente sea “sí”. Pídele a Dios, en primer lugar, que haga abundar el amor por Él en tu corazón. Contempla, en segundo lugar, el gran amor de Dios por ti. Pon tus ojos, por fe, en la cruz de Jesús –el lugar donde Dios demostró Su amor–. Este es el amor que no puede ser superado; este amor no está basado en tu amor por Dios, sino que tu amor por Él está basado en Su amor por ti (1 Jn. 4:10,19); este es el amor que llevó a Dios Padre a dar a Su Hijo unigénito para tu salvación; este es el amor que llevó a Jesús a la cruz para apaciguar la ira de Dios. Mira Sus manos y Sus pies en la cruz clavados. Mira la sangre que sale de Sus heridas y sabe que fue por amor a ti. Sabe que por Él vino la gracia que es más abundante que todos tus pecados –incluyendo la masturbación.

DEJA LA MASTURBACIÓN PORQUE ÉL CUMPLE SU PALABRA

Dice Job 31:1-4: “Hice un pacto con mis ojos, ¿cómo podía entonces mirar a una virgen? ¿Y cuál es la porción de Dios desde arriba, o la heredad del Todopoderoso desde las alturas? ¿No es la calamidad para el injusto, y el infortunio para los que obran iniquidad? ¿No ve El mis caminos, y cuenta todos mis pasos?”. Job hizo pacto con sus ojos, él no miraría con lujuria a ninguna mujer. ¿Por qué? Job estaba consciente de la omnisciencia de Dios (v. 4). Pero no sólo eso, sino que también Job estaba convencido de que ese mismo Dios galardona a quienes le obedecen (v. 2) y quebranta a quienes le desobedecen (v. 3). Continuar leyendo Huye de la masturbación y sigue a Jesús [IV]