En esta parábola JesĂşs presenta a un hijo menor siendo prĂłdigo al disipar, malgastar, desperdiciar todo lo que tenĂa; pero su padre fue más prĂłdigo aĂşn al dar sobreabundantemente a quien no lo merecĂa. Este padre tambiĂ©n muestra su bondad a su hijo mayor, el cual no está tan bien como parece.
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Predica el evangelio… con palabras.
El evangelio son las buenas noticias de que por la vida, muerte y resurrecciĂłn de Jesucristo hay salvaciĂłn para todo pecador que se arrepiente y confĂa en Él como Salvador y Señor. Hablando en el sentido estricto del tĂ©rmino (“evangelio” significa buenas noticias), nosotros no vivimos el evangelio, nosotros anunciamos el evangelio. La Biblia no habla de vivir el evangelio, sino de testificarlo, anunciarlo, predicarlo.
ÂżPor quĂ© esto es importante? Esto es importante porque nadie será salvo con tan solo mirar la buena conducta de los cristianos si el evangelio no es predicado con palabras. En Romanos 10:14 el apĂłstol Pablo hace las siguientes preguntas: “¿CĂłmo, pues, invocarán a aquel en quien no han creĂdo? ÂżY cĂłmo creerán en aquel de quien no han oĂdo? ÂżY cĂłmo oirán sin haber quien les predique?”. En cierto sentido, el Ăşnico que viviĂł el evangelio fue Jesucristo (Mc. 1:1). Todos los demás deben predicarlo con palabras.
Ahora, el evangelio de Jesucristo no son sĂłlo noticias que informan nuestra mente; sino que «es el poder de Dios para la salvaciĂłn de todo el que cree» (Ro. 1:16). SalvaciĂłn no tan solo del castigo debido al pecado, sino tambiĂ©n salvaciĂłn del pecado mismo. El evangelio de Jesucristo son las buenas noticias con las que el EspĂritu Santo transforma a los hombres (1 Ts. 1:5). La manera en la que vivimos sĂ es importante: una buena conducta como cristianos abre puertas para predicar el evangelio; una mala conducta como cristianos cierra puertas para predicar el evangelio.
En conclusión, predica el evangelio con palabras y adórnalo con una buena conducta (Ti. 2:5, 10). Nadie será salvo solamente mirando tu buena conducta, pero también es una contradicción predicar el evangelio con palabras y no vivir acorde a éste.
¿Qué es participar de la cena del Señor indignamente?
La Santa Cena es el sacramento instituido por Jesucristo (otro sacramento es el bautismo), la noche en la que fue entregado, con el propósito de que los creyentes que participaran de ésta hicieran memoria de Su persona y Su obra.
El apĂłstol Pablo, en 1 Corintios 11, habla de aquellos que participan de la cena del Señor indignamente y pronuncia palabras fuerte contra ellos: “será culpable del cuerpo y de la sangre del Señor… Come y bebe juicio para sĂ” (vv. 27, 29). Hay creyentes que creen erradamente que participar de la cena indignamente es comerla despuĂ©s de haber pecado la semana o el mes anterior. Por eso algunos rechazan participar de Ă©sta.
LO QUE NO SIGNIFICA
Participar de la cena del Señor indignamente no puede significar que un creyente que ha pecado la coma porque entonces todos quedarĂan descalificados (Ec. 7:20). La cena del Señor es para pecadores redimidos. El pan representa el cuerpo partido de Jesucristo a favor de pecadores; la copa representa el nuevo pacto en la sangre de Jesucristo, pacto que incluye el perdĂłn de pecados (vv. 23-25). Continuar leyendo ÂżQuĂ© es participar de la cena del Señor indignamente?
Una expresiĂłn importante.

Predicador: Pastor Huascar De Salas.
Pasaje bĂblico: 1 Samuel 7:12.
Varias frases se han dicho en medio de guerras, en medio de circunstancias difĂciles, en medio de hechos importantes, en la historia de la humanidad. AsĂ mismo, pero con mayor importancia, la Biblia contiene frases para nosotros (Romanos 15:4). Hoy vamos a considerar una frase que se encuentra en 1 Samuel 7:12 y que es una expresiĂłn importante para nosotros –aun en el dĂa de hoy–: “Entonces Samuel tomĂł una piedra y la colocĂł entre Mizpa y Sen, y la llamĂł Eben-ezer, diciendo: Hasta aquĂ nos ha ayudado el SEĂ‘OR”.
SU CONTEXTO
Esta expresiĂłn se pronunciĂł en el contexto de:
- HumillaciĂłn y arrepentimiento, del pueblo para con Dios, debido al pecado de idolatrĂa (vv. 3, 4). Hoy es un buen momento para examinarnos a nosotros mismos y actuar en consecuencia –arrepentirnos de nuestros pecados–.
- Oración, ya que Samuel clamó a Dios para que el pueblo fuera librado de sus enemigos (vv. 7-9). ¿Cuáles son los enemigos que enfrentas hoy? ¿Cuáles son tus filisteos (¿Vejez? ¿Enfermedades? ¿Incomprensiones y problemas?)?
- El holocausto ofrecido por Samuel a Dios (v. 9), sacrificio que fue una sombra de Jesucristo. Es por Jesucristo, por Su sangre derramada, que podemos acercarnos a Dios, clamar a Él y ser respondidos.
- La victoria que Dios concediĂł a Su pueblo (vv. 10, 11), a pesar de la gran dificultad que representaban los filisteos.
Entonces Samuel levanta un monumento, dice la frase, pronuncia la siguiente expresión: “Hasta aquà nos ha ayudado el SEÑOR”.
SU SIGNIFICADO
“Hasta aquĂ nos ha ayudado el SEĂ‘OR” es, en primer lugar, una expresiĂłn de gratitud por lo que habĂa pasado. “Hasta aquĂ” indica que hasta ese momento Dios habĂa estado con su pueblo. Él no los habĂa abandonado ni desamparado. Él prometiĂł ser el Dios de ellos y se comprometiĂł en ayudarles –y asĂ lo hizo–. Charles Spurgeon dijo:
“El año toca a su fin y los años de mi vida van disminuyendo, más el tiempo no cambia a mi Señor. Nuevos inventos sustituyen o mejoran a los antiguos: Dios es el mismo. La fuerza puede trastornar los montes, mas no existe poder alguno capaz de afectar al Dios eterno. Ni lo pasado, ni lo presente, ni lo futuro puede hacer que cambie la benevolencia de Dios para conmigo”.
Esta expresiĂłn es, en segundo lugar, de confianza y esperanza futura. El que dice “hasta aquĂ” todavĂa no ha terminado. El que hasta aquĂ ha guardado a Su pueblo seguirá ayudándolo hasta el final. Dios lo ha prometido y no va a cambiar. Aun cuando Su pueblo se siente abandonado, Dios no los abandonado. Aunque aumenten los impuestos, aunque la salud empeore, Dios no nos abandonará. ¡AlabĂ©mosle y adorĂ©mosle por eso!
Estas anotaciones fueron tomadas del sermĂłn, predicado por el pastor Huascar De Salas, titulado Una expresiĂłn importante. Usado con permiso.