4 prácticas para el crecimiento de la iglesia.

Misael Susaña, a partir del ejemplo de la iglesia primitiva, comparte cuatro prácticas para que una iglesia crezca.

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Suficiente para nuestra salvaciĂłn.

Timoteo sabía las Sagradas Escrituras, porque desde niño había sido expuesto a éstas: “y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden dar la sabiduría que lleva a la salvación mediante la fe en Cristo Jesús” (2 Timoteo 3:15). Su madre Eunice y su abuela Loida le enseñaron la Biblia cuando él era pequeño (2 Ti. 1:5). La responsabilidad de enseñar la Biblia a los niños no es principalmente de un colegio cristiano o del maestro de escuela dominical –aunque son importantes–, la responsabilidad de enseñar la Biblia a sus niños es principalmente de sus padres.

ÂżQuĂ© produjo en la vida de Timoteo esa exposiciĂłn a la Biblia? Produjo salvaciĂłn, porque la Biblia nos apunta al Salvador y porque la Biblia es el instrumento del EspĂ­ritu Santo para dar salvaciĂłn. La Biblia es capaz de darnos la sabidurĂ­a que nos lleva a la salvaciĂłn: “las cuales te pueden dar la sabidurĂ­a que lleva a la salvaciĂłn mediante la fe en Cristo JesĂşs”. Continuar leyendo Suficiente para nuestra salvaciĂłn.

La Palabra de Dios es incomparable.

Salmos 119, el capítulo más largo de la Biblia, es un salmo que expone las excelencias de la Palabra de Dios. Y entre todas las cualidades de la Palabra de Dios que el salmista da, él dice en el versículo 18 lo siguiente: “Abre mis ojos, para que vea las maravillas de tu ley”.

La palabra “maravillas” significa algo incomparable, extraordinario. La misma palabra se utiliza en Éxodo 34:2 cuando Dios dijo que haría maravillas que no se habían hecho en toda la tierra. Y nótese que esta palabra –“maravillas”– se le adscribe a la Palabra de Dios. Es decir, la ley de Dios es maravillosa o la ley de Dios contiene maravillas. La oración del salmista no es que Dios haga a Su ley maravillosa, sino que Dios abra sus ojos para reconocer las maravillas que la ley ya contiene.

Es muy importante entender eso. La labor del predicador no es adornar la Palabra de Dios para hacerla más interesante –como si ésta fuera aburrida–. ¡No! La película Los Vengadores: endgame es aburrida en comparación con la Palabra de Dios. Y si no lo creemos así, necesitamos que Dios abra nuestros ojos espirituales.

La labor del predicador, durante la preparación del sermón, es orar que Dios abra sus ojos espirituales para ver. La labor del predicador, durante la presentación del sermón, es ser fiel a la Palabra de Dios –sin desviarse a la derecha o a la izquierda y sin agregarle o quitarle–. Porque la Palabra de Dios es maravillosa por sí misma.

Y la Palabra de Dios es en donde encontramos el maravilloso evangelio de Jesucristo. El himno Cordero de gloria lo expresa de la siguiente manera:

Dios al mundo descendiĂł;
mi castigo en sĂ­ tomĂł;
Pena y muerte él sufrió,
mas con poder resucitĂł.

Al Cordero gloria,
oh, qué excelsa historia;
El nos salva por su amor,
¡Dad al Cordero gloria!

ÂżQuĂ© tienen en comĂşn 246 hombres caĂ­dos en pecado?

En el artículo “The pattern among fallen pastors” [El patrón entre los pastores caídos], Garret Kell habla de cómo Howard Hendricks dirigió un estudio en el que se examinó 246 hombres en el ministerio a tiempo completo que cayeron en relaciones adulteras en un período de dos años. Hendricks copiló cuatro características en común que tenían estos hombres. Consideremos estas características para no tropezar de la misma manera:

1. NINGUNO RENDĂŤA CUENTAS

Rendir cuentas no es un lujo. Aunque el término no aparece literalmente en la Biblia, el Nuevo Testamento está lleno de instrucciones para “unos a otros”. Lo cual nos muestra que la iglesia es esencial para crecer en santidad.

Necesitamos de cristianos con el Espíritu Santo en sus corazones y con sus Biblias bajo el brazo para reprendernos cuando andamos mal y para animarnos cuando andamos bien. Hebreos 3:12, 13 dice que una medicina preventiva contra la apostasía es la exhortación de otros cristianos: «Tened cuidado, hermanos, no sea que en alguno de vosotros haya un corazón malo de incredulidad, para apartarse del Dios vivo. Antes exhortaos los unos a los otros cada día, mientras todavía se dice: Hoy; no sea que alguno de vosotros sea endurecido por el engaño del pecado«.

ÂżLe has abierto tu corazĂłn a al menos un hermano? ÂżLe has dado permiso para exhortarte o tienes una actitud de «no se metan en mi vida»? Continuar leyendo ÂżQuĂ© tienen en comĂşn 246 hombres caĂ­dos en pecado?