Etiqueta: Gloria de Dios
Autoridad.
LETRAS
La creaciĂłn oyĂł
La voz de su creador
Del polvo vida Él sopló
Y al mundo forma dio.
Toda la oscuridad
Se fue al oĂr Su voz
La noche pronto se terminará
Tu luz la vencerá.
[CORO]
SĂłlo tu voz
Tiene toda la autoridad
SĂłlo mi Dios
Tiene toda la autoridad.
Mi lucha tuya es
Conoces el final
Te adoro porque todo alrededor
Se rinde ante tu voz.
[PUENTE]
El cielo triunfará
Cadenas caerán
Demonios huirán
Ante Su majestad.
Si Dios es por nosotros
¿Por qué voy a temer?
Nada podrá negarle
Su gloria y su poder.
Escrito por Steven Furtick, Chris Brown, Scott Ligertwood, Brooke Ligertwood. Traducido por Edgar Aguilar, Jariel Navarro, Evan Craft, Crystal Osorio, Abraham Osorio ©2020 Music by Elevation Worship Publishing, So Essential Tunes/Fellow Ships Music, Integrity Worship Music/Said And Done Music, SHOUT! Music Publishing Australia CCLI #: 7147497
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Spurgeon sobre “6 razones por las que Dios salva a los peores pecadores”.
Primero, porque ilustra el gran poder del evangelio. El Señor parece haber dicho: “ExtenderĂ© mi mano y salvarĂ© a algunos de los peores pecadores para que, a lo largo de todo el tiempo, se sepa que mi evangelio puede lograr la salvaciĂłn de todo tipo de pecadores –incluso de los más despreciados–. Por muy depravados y caĂdos que sean, no pueden haber ido más allá del alcance del evangelio de mi Hijo”.
Segundo, porque magnifica Su misericordia. Cuando, en gran ternura, Él viene y mira el pecado como una enfermedad; entonces, mientras peor es la enfermedad, más es Su compasión.
Tercero, porque confunde a la justicia propia. “Debido a que dices que no necesitas un Salvador, no tendrás un Salvador. No vine a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento”. Baja de tu elevado pináculo, Sr. Fariseo, que le agradeces a Dios que no eres como los demás hombres. Párate al lado del pobre recaudador de impuestos que has despreciado y grita como Ă©l: “Dios, sĂ© propicio a mĂ, pecador”; y luego ve si Dios no te tratará con misericordia tambiĂ©n.
Cuarto, porque anima a los predicadores del evangelio. Te contarĂ© un secreto: los ministros somos, a menudo, un grupo de hombres muy dĂ©biles de corazĂłn. Dios, a menudo, alienta a Sus siervos sacando de entre los impĂos algunos de estos grandes pecadores, lavándolos más blancos que la nieve en la preciosa sangre de JesĂşs y llevándolos a su reino en la tierra, en anticipaciĂłn del tiempo en que serán recibidos en su reino arriba.
Quinto, porque anima a otros grandes pecadores a venir a Él. ConocĂ a un hombre que dijo: “Temo que no puedo ser salvo, porque he sido un pecador tan terrible”; pero, un dĂa, se encontrĂł con uno de sus viejos compañeros, que solĂa maldecir, beber y mentir, y al saber que habĂa sido salvado, Ă©l se dijo a sĂ mismo: “¡Oh! Yo tambiĂ©n podrĂa ser salvo”.
Sexto, porque Él obtiene de ellos gran amor, celo intenso y mucho fervor. Cuando el Señor salva a un gran pecador, ¡cómo lo amará ese pecador y cómo hablará de él a otros pecadores! Una mujer, que ha sido sacada de gran pecado a los caminos de la virtud y el honor, es la que se regocijará en rescatar a otros de una vida de pecado y vergüenza. Si encuentra a un hombre al que se le ha permitido conocer las profundidades del pecado, él es el que se deleitará en ir a buscar a los que se hunden en esa terrible inundación.
Este artĂculo es un extracto, tomado por Misael Susaña, de: Charles H. Spurgeon. A Marvellous Change [Un cambio maravilloso]. TraducciĂłn de Misael Susaña.
El primer villancico navideño.
La venida de Jesús al mundo dio gloria a Dios ya que Él es el autor de salvación y benefició a los hombres (varón y hembra) ya que ellos son los receptores de la paz.