IDOP

IDOP son las siglas en inglés para El Día Internacional de Oración por la Iglesia Perseguida (The International Day of Prayer for the Persecuted Church). En ese día –como su nombre lo dice– se ora principalmente a favor de aquellos cristianos alrededor del mundo que están siendo perseguidos por causa de su fe y también se ora por la conversión de aquellos que los persiguen. Este próximo Domingo 11 de Noviembre será El Día Internacional de Oración por la Iglesia Perseguida y quiero animarles a unirse a los cientos de cristianos de diferentes países que orarán por sus hermanos en la fe que están siendo perseguidos. He aquí algunos artículos relacionados con la iglesia perseguida que les invito a leer:

También les dejo a continuación una animación de la canción «All I Have is Christ» (en inglés):

Huye y sigue.

Dios, quien nos ha dado Su gracia en Jesucristo, quiere que como cristianos huyamos del peligro de las pasiones pecaminosas de la juventud como la fornicación, el orgullo, la imprudencia y el amor al dinero. Pero también, El quiere que procuremos con diligencia la justicia, la fe, el amor y la paz; no como personas aisladas, sino en compañía de otros cristianos.

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Spurgeon sobre «Tres señales de la verdadera conversiĂłn».

Al escuchar los sermones de Charles H. Spurgeon, una gran cantidad de personas profesaron fe; pero antes de ser bautizadas y pasar a ser miembros de la iglesia local, estas personas debían ser entrevistadas. En dicha entrevista se buscaba tres señales de la verdadera conversión –pues Spurgeon reconocía la tremenda responsabilidad que conllevaba dar pie a una persona para que creyera que era salva si no había muestras de que así fuese:

  1. ¿Había el individuo, sabiéndose pecador e incapaz de hacer nada para salvarse, acudido a Dios implorando misericordia? ¿Había encomendado su alma a Cristo por entero creyendo en el mérito salvífico de su muerte en la Cruz?
  2. ÂżHabĂ­a llegado la persona en cuestiĂłn a una vida nueva, experimentando un cambio de sentimientos, victoria sobre el pecado, amor hacia la Palabra de Dios y deseo de ganar a otros para Cristo?
  3. ¿Poseía él o ella una comprensión elemental de las doctrinas de la gracia, reconociendo que su salvación no comenzaba en sí mismo o en su propia voluntad, sino con la elección y acción divinas; y que Dios, que lo salvaba, lo guardaría a través del tiempo y de la eternidad?

Este artículo es un extracto tomado de: Arnold Dallimore. Spurgeon: una nueva biografía (España: Editorial Peregrino, 2006), p. 129.

3 verdades sobre las ofrendas.

Al hablar en este artículo de “las ofrendas” me refiero al dinero que los cristianos dan, generalmente en el contexto de su iglesia local, para suplir las necesidades de la iglesia y para la gloria de Dios. Aquí les dejo con tres verdades sobre las ofrendas:

SEGĂšN LAS POSIBILIDADES

“Porque yo testifico que según sus posibilidades… dieron” (2 Corintios 8:3).

Dios no espera de nosotros que ofrendemos más de lo que ganamos, más bien Él espera que ofrendemos según nuestras posibilidades. Dios no ha establecido la cantidad exacta de dinero que hay que dar. Más bien, Él ha establecido que las ofrendas deben ser proporcionales –Él tampoco ha establecido en el N. T. qué por ciento dar–: “Que el primer día de la semana, cada uno de vosotros aparte y guarde según haya prosperado, para que cuando yo vaya no se recojan entonces ofrendas” (1 Cor. 16:2).

Eso significa que la ofrenda variará de persona a persona. Pero Dios se agrada tanto del que puede dar mucho como del que puede dar poco.

SACRIFICIALMENTE

“Porque yo testifico que… aun más allá de sus posibilidades, dieron” (2 Corintios 8:3).

Esta acciĂłn de las iglesias de Macedonia, producida por la gracia de Dios, es digna de imitar: ellos dieron segĂşn sus posibilidades, pero la cantidad que dieron fue considerado como un sacrificio. Para ofrendar de esa manera necesitamos la gracia de Dios. Para ofrendar de esa manera necesitamos fe en Dios y Sus promesas (Pro. 3:9,10; Mar. 12:41-44 ).

COMO SE PROPUSO

“Porque yo testifico que… dieron de su propia voluntad” (2 Corintios 8:3).

Las ofrendas no deben ser dadas de mala gana ni por obligación, tales actitudes no agradan a Dios. Las ofrendas deben ser dadas de nuestra propia voluntad y con alegría: “Que cada uno dé como propuso en su corazón, no de mala gana ni por obligación, porque Dios ama al dador alegre” (2 Corintios 9:7).

Si estás interesado en conocer más acerca de las ofrendas, te invito a escuchar el sermón «Pobres en extremo, ricos en generosidad«.