Dios, quien nos ha dado Su gracia en Jesucristo, quiere que como cristianos huyamos del peligro de las pasiones pecaminosas de la juventud como la fornicaciĂłn, el orgullo, la imprudencia y el amor al dinero. Pero tambiĂ©n, El quiere que procuremos con diligencia la justicia, la fe, el amor y la paz; no como personas aisladas, sino en compañĂa de otros cristianos.
Etiqueta: Iglesia
Spurgeon sobre «Tres señales de la verdadera conversión».
Al escuchar los sermones de Charles H. Spurgeon, una gran cantidad de personas profesaron fe; pero antes de ser bautizadas y pasar a ser miembros de la iglesia local, estas personas debĂan ser entrevistadas. En dicha entrevista se buscaba tres señales de la verdadera conversiĂłn –pues Spurgeon reconocĂa la tremenda responsabilidad que conllevaba dar pie a una persona para que creyera que era salva si no habĂa muestras de que asĂ fuese:
- ÂżHabĂa el individuo, sabiĂ©ndose pecador e incapaz de hacer nada para salvarse, acudido a Dios implorando misericordia? ÂżHabĂa encomendado su alma a Cristo por entero creyendo en el mĂ©rito salvĂfico de su muerte en la Cruz?
- ÂżHabĂa llegado la persona en cuestiĂłn a una vida nueva, experimentando un cambio de sentimientos, victoria sobre el pecado, amor hacia la Palabra de Dios y deseo de ganar a otros para Cristo?
- ÂżPoseĂa Ă©l o ella una comprensiĂłn elemental de las doctrinas de la gracia, reconociendo que su salvaciĂłn no comenzaba en sĂ mismo o en su propia voluntad, sino con la elecciĂłn y acciĂłn divinas; y que Dios, que lo salvaba, lo guardarĂa a travĂ©s del tiempo y de la eternidad?
Este artĂculo es un extracto tomado de: Arnold Dallimore. Spurgeon: una nueva biografĂa (España: Editorial Peregrino, 2006), p. 129.
3 verdades sobre las ofrendas.
Al hablar en este artĂculo de “las ofrendas” me refiero al dinero que los cristianos dan, generalmente en el contexto de su iglesia local, para suplir las necesidades de la iglesia y para la gloria de Dios. AquĂ les dejo con tres verdades sobre las ofrendas:
SEGĂšN LAS POSIBILIDADES
“Porque yo testifico que según sus posibilidades… dieron” (2 Corintios 8:3).
Dios no espera de nosotros que ofrendemos más de lo que ganamos, más bien Él espera que ofrendemos segĂşn nuestras posibilidades. Dios no ha establecido la cantidad exacta de dinero que hay que dar. Más bien, Él ha establecido que las ofrendas deben ser proporcionales –Él tampoco ha establecido en el N. T. quĂ© por ciento dar–: “Que el primer dĂa de la semana, cada uno de vosotros aparte y guarde segĂşn haya prosperado, para que cuando yo vaya no se recojan entonces ofrendas” (1 Cor. 16:2).
Eso significa que la ofrenda variará de persona a persona. Pero Dios se agrada tanto del que puede dar mucho como del que puede dar poco.
SACRIFICIALMENTE
“Porque yo testifico que… aun más allá de sus posibilidades, dieron” (2 Corintios 8:3).
Esta acciĂłn de las iglesias de Macedonia, producida por la gracia de Dios, es digna de imitar: ellos dieron segĂşn sus posibilidades, pero la cantidad que dieron fue considerado como un sacrificio. Para ofrendar de esa manera necesitamos la gracia de Dios. Para ofrendar de esa manera necesitamos fe en Dios y Sus promesas (Pro. 3:9,10; Mar. 12:41-44 ).
COMO SE PROPUSO
“Porque yo testifico que… dieron de su propia voluntad” (2 Corintios 8:3).
Las ofrendas no deben ser dadas de mala gana ni por obligaciĂłn, tales actitudes no agradan a Dios. Las ofrendas deben ser dadas de nuestra propia voluntad y con alegrĂa: “Que cada uno dĂ© como propuso en su corazĂłn, no de mala gana ni por obligaciĂłn, porque Dios ama al dador alegre” (2 Corintios 9:7).
Si estás interesado en conocer más acerca de las ofrendas, te invito a escuchar el sermón «Pobres en extremo, ricos en generosidad«.
¿Por qué Dios nos escogió para salvación?
La Palabra de Dios nos enseña que «muchos son llamados, pero pocos son escogidos» (Mt. 22:14). Y todo cristiano, pienso, alguna vez se ha preguntado: “¿Por qué Dios me escogió para salvación?”. Escuchamos esta pregunta en canciones cristianas, en predicaciones, etc. Daré una respuesta a esta pregunta a partir de dos pasajes en la Escritura.
DEUTERONOMIO 7:6-8
“Porque tú eres pueblo santo para el SEÑOR tu Dios; el SEÑOR tu Dios te ha escogido para ser pueblo suyo de entre todos los pueblos que están sobre la faz de la tierra. El SEÑOR no puso su amor en vosotros ni os escogió por ser vosotros más numerosos que otro pueblo, pues erais el más pequeño de todos los pueblos; mas porque el SEÑOR os amó y guardó el juramento que hizo a vuestros padres, el SEÑOR os sacó con mano fuerte y os redimió de casa de servidumbre, de la mano de Faraón, rey de Egipto”1.
En el versĂculo 6 se dice que Israel era pueblo santo, separado para el Señor; escogido por Dios para ser pueblo Suyo, su posesiĂłn exclusiva (NVI), pueblo especial (RVR1960). El versĂculo 7 dice cual no fue la razĂłn por la cual Dios escogiĂł a Israel. Esta razĂłn no fue que ellos eran más numerosos que otros pueblos, ya que la realidad era que Israel era el pueblo más pequeño. Ahora, cuidado con interpretar este versĂculo de la siguiente manera: “Si Israel no fue escogido por ser el pueblo más numeroso, eso quiere decir que fue escogido por ser el pueblo más pequeño” –eso no es lo que dice este pasaje bĂblico. No es en la Ăşltima parte del versĂculo 7 donde se encuentra la respuesta a nuestra pregunta, sino en el versĂculo 8 que dice: “porque el SEĂ‘OR os amĂł y guardĂł el juramento que hizo a vuestros padres”. Volvamos atrás y leamos los versĂculos 7 y 8 otra vez: “El SEĂ‘OR no… os escogiĂł por ser vosotros más numerosos que otro pueblo… mas porque el SEĂ‘OR os amĂł y guardĂł el juramento que hizo”. Dios escogiĂł a Israel porque, he aquĂ la razĂłn, Él los amĂł y quiso (en Su voluntad) guardar el juramento que habĂa hecho. Continuar leyendo ÂżPor quĂ© Dios nos escogiĂł para salvaciĂłn?