No toda puerta abierta significa que debemos entrar por ella y no toda puerta cerrada significa que no debemos entrar por ella; debemos guiarnos por la Palabra de Dios. O en palabras de John Flavel: “nosotros solamente podemos preocuparnos por la voluntad revelada de Dios. La cual nos es revelada a cada uno de nosotros en Su palabra y en Sus obras. Debemos escudriñar las Escrituras y en los casos en donde no hay ninguna regla particular para guiarnos, deberĂamos aplicar los principios generales de la Escritura a nuestro problema particular. Si aĂşn tenemos dudas acerca de “quĂ© hacer”, no deberĂamos considerar sĂłlo la providencia por sĂ misma para descubrir la voluntad de Dios. La forma más segura es considerar la providencia en relaciĂłn con los mandamientos y las promesas de la Biblia”.
PAZ EN SU MENTE Y CORAZÓN
Un hombre fue convertido de su mala manera de vivir y de sus malas compañĂas, pero pasado algĂşn tiempo fue tentado a regresar al camino del mal. La providencia le condujo a ver su condiciĂłn, trayendo a su mente el Proverbio 1:24-26. Estaba muy inquieto pensando que su pecado no podrĂa ser perdonado. Pero Dios le enseñó en la Escritura, Lucas 17:4, y esto le produjo una paz firme en su mente y en su corazĂłn.
Ese es un ejemplo de cĂłmo nuestra mente y corazĂłn pueden ser aquietados por la Palabra de Dios.
EL VASO QUE NO SE QUEBRĂ“
HabĂa una buena mujer que sentĂa que Dios la habĂa dejado. Poco despuĂ©s se encontrĂł en un estado de desesperaciĂłn tan profundo que rehusaba todo consuelo. Un dĂa, un ministro del evangelio fue a verla. Ella tomĂł un vaso de la mesa y dijo: “Estoy tan segura de ser condenada como es seguro que este vaso se quebrará al dejarlo caer”. Ella arrojĂł el vaso hacia el suelo con toda su fuerza, pero para sorpresa de ambos, el vaso no se quebrĂł. El ministro le mostrĂł que esto era la obra de la providencia y desde ese entonces su estado mental se mejorĂł grandemente.
Si Dios no hubiera dicho nada en Su Palabra revelada acerca de la salvaciĂłn eterna y amparo de los Suyos, entonces esa mujer tendrĂa razĂłn para preocuparse –aunque el vaso no se quebrara–. Pero, si Dios habla en Su Palabra acerca de la salvaciĂłn eterna y amparo de los Suyos, entonces esa mujer tiene razĂłn suficiente para sentirse segura –aunque el vaso se quebrara–. Dios nos dice en Hebreos 13:5 lo siguiente: “NUNCA TE DEJARE NI TE DESAMPARARE”; y en Romanos 8:1 dice: “no hay ahora condenaciĂłn para los que están en Cristo JesĂşs”. La gran Gloria de las obras de Dios en la creaciĂłn y en la providencia consiste en que confirman lo que Él ha dicho en su Palabra escrita.
Este artĂculo es una adaptaciĂłn, hecha por Misael Susaña, de: John Flavel. El misterio de la providencia (USA: Publicaciones Faro de Gracia, 2001).
1ra parte; 2da parte