PerdĂłn diario para pecados diarios.

“Pecamos todos los días” –es algo que has escuchado a otros decir o que tú mismo has dicho–. Eso siempre debería ser confesado con profundo dolor debido a la triste realidad que allí se expresa: pecamos constantemente contra Dios –aun siendo cristianos–. El apóstol Juan en 1 Juan 1:8, 10 dice lo siguiente: “Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos y la verdad no está en nosotros. Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a El mentiroso y su palabra no está en nosotros”.

Pecamos contra Dios. Nos rebelamos en contra de Dios; decimos «sí» cuando Él, que tiene derecho sobre nosotros, dice «no» y decimos «no» cuando Él dice «sí». Entristecemos al Espíritu Santo de Dios. Todo esto porque no amamos como debemos amar a Aquel que es completamente hermoso (digno de nuestro amor), porque no siempre le creemos a Aquel que es fiel tanto en Sus promesas de bien como en Sus advertencias. Y esto es algo que hacemos todos los días. ¡Oh, como dice el antiguo himno, que diluvios de dolor penitencial broten de todo ojo!

Todo esto me lleva a preguntar: ÂżA Dios le toman por sorpresa nuestros pecados diarios? Hay una parte en la oraciĂłn modelo que JesĂşs enseñó a Sus discĂ­pulos que nos ayuda a dar respuesta a esta pregunta. En Mateo 6:12a JesĂşs dice: “Y perdĂłnanos nuestras deudas”. Lo que hace aĂşn más interesante esas palabras es que Ă©stas vienen inmediatamente despuĂ©s de: “Danos hoy el pan nuestro de cada dĂ­a”; y están unidas por “y”. ÂżQuĂ© significa esto? Que como debemos pedir por el pan (sustento fĂ­sico) nuestro de cada dĂ­a, asĂ­ tambiĂ©n debemos pedir por el perdĂłn de nuestros pecados cada dĂ­a. Con la misma frecuencia que necesitamos el pan, necesitamos el perdĂłn de Dios: “cada dĂ­a… perdĂłnanos nuestras deudas”1.

Así que, la respuesta a nuestra pregunta es: no, nuestros pecados diarios no toman a Dios por sorpresa. Y más aún, si Dios no estuviera dispuesto a perdonar nuestros pecados diarios, Jesús no nos hubiera enseñado a orar «y perdónanos nuestras deudas». Debido a la obra de Jesucristo, el arrepentimiento sincero siempre es seguido por el perdón: “A éste [Jesús] Dios exaltó a su diestra como Príncipe y Salvador, para dar arrepentimiento a Israel, y perdón de pecados” (Hch. 5:31); “Si confesamos nuestros pecados, El es fiel y justo para perdonarnos los pecados y para limpiarnos de toda maldad” (1 Jn. 1:9). Así que, no es solamente que nuestros pecados diarios no toman a Dios por sorpresa, sino que también Él ha hecho provisión en Jesucristo para el perdón de todos ellos.


1 “Perdona nuestras deudas (la quinta petición) no significa que los creyentes necesiten pedir diariamente la justificación, ya que los creyentes son justificados para siempre desde el momento inicial de la fe que salva (Ro. 5:1, 9; 8:1; 10:10). Más bien, ésta es una oración para la restauración de la comunión personal con Dios cuando la comunión ha sido obstaculizada por el pecado (cf. Ef. 4:30)” (ESV Study Bible).

La auto-humillaciĂłn de Jesucristo.

Para Jesucristo, auto-humillarse significó descender verdaderamente desde lo más alto hasta lo más bajo. Para nosotros, ser humildes significa no pensar que somos o estamos en lo más alto o descender de allí si nos hemos elevado engañosamente en nuestra mente.

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Los malhechores en la cruz: esperanza y presunciĂłn.

“Y uno de los malhechores que estaban colgados allí le lanzaba insultos, diciendo: ¿No eres tú el Cristo? ¡Sálvate a ti mismo y a nosotros! Pero el otro le contestó, y reprendiéndole, dijo: ¿Ni siquiera temes tú a Dios a pesar de que estás bajo la misma condena? Y nosotros a la verdad, justamente, porque recibimos lo que merecemos por nuestros hechos; pero éste nada malo ha hecho. Y decía: Jesús, acuérdate de mí cuando vengas en tu reino. Entonces El le dijo: En verdad te digo: hoy estarás conmigo en el paraíso” (Lucas 23:39-43).

J. C. Ryle comentando sobre este pasaje bíblico, en Meditaciones sobre los evangelios, comienza hablando sobre la soberanía de Dios al salvar a los pecadores. Uno de los malhechores fue salvo, el otro no –ambos se encontraban exactamente en las misma condición–. Pero después, él pasa a hablar sobre la responsabilidad del hombre, la cual no es acabada por la soberanía de Dios. Implicando así que aquel que se pierde lo hizo por haber rechazado voluntariamente la salvación en Jesucristo que es ofrecida en el evangelio de manera amplia, libre y general. J. C. Ryle concluye con las siguiente palabras: “Un ladrón fue salvo para que ningún pecador quedara sin esperanza, pero sólo uno para que ningún pecador pudiera presumir”.

The Three CrossesAmigo, puede ser que ahora estés como ese malhechor en la cruz. Miras hacia adelante y vez muerte, miras hacia atrás y vez una vida de maldad. Pero quiero decirte que aun allí hay esperanza para ti. Como ese malhechor en la cruz, reconoce tu pecado y que mereces la condenación (“recibimos lo que merecemos por nuestros hechos”), pero también clama confiadamente a Jesucristo (“Jesús, acuérdate de mí cuando vengas en tu reino”), el justo (“éste nada malo ha hecho”), para que te salve y así será (“En verdad te digo: hoy estarás conmigo en el paraíso”). Si así haces, aunque hoy mismo partas de esta tierra, puedes tener la seguridad de que hoy mismo estarás en el lugar más importante (el paraíso) con la persona más importante (Jesús). Esa es la gloriosa gracia de Dios, la cual no está basada ni en nuestro pasado ni en nuestro presente pecaminoso, ni siquiera en nuestra resolución de ser obedientes en el futuro. La gracia de Dios está basada en la obra perfecta de Jesucristo (Ef. 1:6).

Ahora, si tú eres como esos que presumen diciendo que te convertirás mañana, si tú eres como esos que presumen diciendo que irás a Jesucristo con arrepentimiento y fe muy pronto, entonces considera al otro malhechor en la cruz. Este otro malhechor aun estando al borde de la misma muerte, aun viendo a su compañero convertirse, aun teniendo al Salvador Jesucristo cerca, él no se convirtió. ¿Qué garantía tienes de que mañana serás diferente a este malhechor? ¿Qué te hace pensar que muy pronto tu corazón no estará tan duro como el de este malhechor? No continúes en esa pecaminosa presunción. ¡Ahora es el día de salvación!

¡Todos somos nazarenos!

Nun

Es muy probable que en este último mes hayas visto en las diferentes redes sociales lo siguiente: «ن». ¿Qué es esto y por qué muchos han cambiado su foto de perfil por esto? Nun (ن) corresponde con la letra “N” del alfabeto árabe. Y muchos han cambiado su foto de perfil en las redes sociales como una manera de expresar su solidaridad con los cristianos perseguidos en Mosul.

El 18 de julio de este año (2014), militantes del Estado Islámico (EI) dieron un ultimátum a los cristianos en la ciudad iraquí Mosul: debían convertirse al islam, pagar el impuesto islámico1 o dejar la ciudad, si no, enfrentarían la espada. Previamente, los militantes del EI habían marcado las casas de los cristianos con la letra árabe Nun (ن), identificándolos así como nazarenos o seguidores de Jesús de nazaret. Debido a esto los cristianos de en Mosul tuvieron que dejar su ciudad, dejando todas sus posesiones atrás. Aquellos que trataban de llevar más que sus ropas fueron robados en los puestos de control del EI2.

Es muy triste afirmarlo, pero al parecer ya no hay más cristianos en Mosul. Ahora, como dijo Russell D. Moore, «la iglesia puede ser perseguida, encarcelada e incluso crucificada. Pero la iglesia nunca puede ser decapitada. La Cabeza de la iglesia está viva, comprometida y en Su camino de regreso». La iglesia, la iglesia universal de Dios, no será destruida. Jesucristo mismo es quien la está edificando (Mt. 16:18), aun en medio de circunstancias como ésta (Hch. 8:1). Oramos al Señor a favor de nuestros hermanos de Mosul:

  • rescátalos de la mano de los impĂ­os (Sal. 71:4);
  • que la promesa “Nunca te dejare ni te desamparare” (Heb. 13:5) y de que ellos tienen “una mejor y más duradera posesiĂłn” (Heb. 10:34) sean vistas como certĂ­simas y que esto sea un combustible para su perseverancia;
  • que los que persiguen tengan un encuentro con JesĂşs a travĂ©s del evangelio predicado con palabras y adornado con la buena conducta de los cristianos. En el nombre de JesĂşs. AmĂ©n.

¡Todos somos nazarenos!

“Porque asĂ­ como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, aunque son muchos, constituyen un solo cuerpo, asĂ­ tambiĂ©n es Cristo. Pues por un mismo EspĂ­ritu todos fuimos bautizados en un solo cuerpo, ya judĂ­os o griegos, ya esclavos o libres, y a todos se nos dio a beber del mismo EspĂ­ritu… Y si un miembro sufre, todos los miembros sufren con Ă©l; y si un miembro es honrado, todos los miembros se regocijan con Ă©l” (1 Corintios 12:12, 13, 26).


1 De acuerdo a un artículo publicado por La Voz De Los Mártires, este impuesto islámico es una opción sólo para aquellos considerados como “cristianos” por nacer en familias cristianas. Aquellos que conscientemente se convirtieron del islamismo al cristianismo son considerados como apóstatas con dos opciones: retornar al islam o morir.

2 Es por eso que, si podemos, también demos para suplir sus necesidades materiales.