Etiqueta: Jesucristo
Suficiente para nuestra salvaciĂłn.
Timoteo sabĂa las Sagradas Escrituras, porque desde niño habĂa sido expuesto a Ă©stas: “y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden dar la sabidurĂa que lleva a la salvaciĂłn mediante la fe en Cristo JesĂşs” (2 Timoteo 3:15). Su madre Eunice y su abuela Loida le enseñaron la Biblia cuando Ă©l era pequeño (2 Ti. 1:5). La responsabilidad de enseñar la Biblia a los niños no es principalmente de un colegio cristiano o del maestro de escuela dominical –aunque son importantes–, la responsabilidad de enseñar la Biblia a sus niños es principalmente de sus padres.
ÂżQuĂ© produjo en la vida de Timoteo esa exposiciĂłn a la Biblia? Produjo salvaciĂłn, porque la Biblia nos apunta al Salvador y porque la Biblia es el instrumento del EspĂritu Santo para dar salvaciĂłn. La Biblia es capaz de darnos la sabidurĂa que nos lleva a la salvaciĂłn: “las cuales te pueden dar la sabidurĂa que lleva a la salvaciĂłn mediante la fe en Cristo JesĂşs”. Continuar leyendo Suficiente para nuestra salvaciĂłn.
Dios no confĂa en ti.
Me he topado con un par de canciones y varios sermones que dicen explĂcitamente «Dios confĂa en ti». ÂżLo has escuchado alguna vez? Algunas de esas canciones tienen una buena melodĂa y algunos de esos sermones son muy motivadores, pero no es cierto que Dios confĂa en ti.
LO QUE LA BIBLIA DICE
No sĂ© quĂ© Biblia ellos leerán, pero la Biblia que yo tengo no dice tal cosa en ninguna parte. Más bien dice todo lo contrario: «Dios no confĂa ni aĂşn en sus propios siervos; y a sus ángeles atribuye errores» (Job 4:18). Si Dios es tan alto que no confĂa en Sus ángeles, mucho menos en los hombres. Y en JeremĂas 17:5 Dios dice las siguientes palabras: «Maldito el hombre que en el hombre confĂa, y hace de la carne su fortaleza, y del Señor se aparta su corazĂłn». No me imagino a Dios condenando la confianza en el hombre y despuĂ©s haciendo lo mismo que Él condena.
Lo que sĂ dice la Biblia repetidas veces es que nosotros debemos confiar en Dios: «Bienaventurado aquel cuya ayuda es el Dios de Jacob, cuya esperanza está en el Señor su Dios» (Salmos 146:5). NĂłtese que en ese versĂculo se dice que aquel que confĂa en Dios es bienaventurado, es decir, dichoso o feliz. Y la razĂłn de eso es que a diferencia de los hombres, Dios puede salvar.
JESĂšS Y EL ESPĂŤRITU
La venida de Jesucristo demuestra que Dios no confĂa en el hombre: «Pues lo que la ley no pudo hacer, ya que era dĂ©bil por causa de la carne, Dios lo hizo: enviando a su propio hijo en semejanza de carne de pecado y como ofrenda por el pecado, condenĂł al pecado en la carne» (Romanos 8:3). Jesucristo descendiĂł del cielo a salvarnos porque Dios sabĂa que nosotros habĂamos sido tan debilitados por el pecado que era imposible salvarnos a nosotros mismos.
La morada del EspĂritu Santo es otra demostraciĂłn de que Dios no confĂa en el hombre: «porque si vivĂs conforme a la carne, habrĂ©is de morir; pero si por el EspĂritu hacĂ©is morir las obras de la carne, vivirĂ©is» (Romanos 8:13). Jesucristo ascendiĂł al cielo, pero no nos dejĂł solos como si nosotros ya fuĂ©ramos lo suficiente «grandecitos» como para andar solos. No, Él enviĂł Su EspĂritu a morar en nuestros corazones para asĂ darnos el poder para vivir como Él quiere que vivamos.
AsĂ que, no, Dios no confĂa en ti. Y eso es una buena noticia, porque eso resulta en la salvaciĂłn de Dios para ti.
La novia de JesĂşs.
La novia de Cristo, la iglesia, no era la más hermosa ni es perfecta. Pero Cristo la ama, dio Su vida por ella y la convertirá en una iglesia gloriosa.