Ā”Ayuda! No puedo olvidar mi pecado.

ĀæQuĆ© haces cuando no puedes olvidar tu pecado? ĀæQuĆ© haces cuando el recuerdo de un pecado —o quizĆ” de varios— no se va? El prominente rey y elocuente poeta David puede enseƱarnos quĆ© hacer en una situación asĆ­.

El Salmo 51 fue escrito por David despuĆ©s de haber cometido adulterio con BetsabĆ© y de haber ordenado el asesinato de UrĆ­as. En este salmo, David confiesa: ā€œmi pecado estĆ” siempre delante de mĆ­ā€ (v. 3b).

David no dice que su pecado esté a su lado, ni detrÔs de él. Dice que estÔ delante de él. EstÔ siempre delante de él. El pecado lo persigue a dondequiera que va; se interpone entre él y todo lo que hace. Es como una mancha sucia en unos anteojos: molesta, estorba y te impide ver con claridad hasta que es limpiada. Así actúa el pecado.

Matthew Henry lo ilustró de esta manera: ā€œNunca caminó sobre el tejado de su casa sin una reflexión penitente sobre su desdichada caminata hasta allĆ­, cuando desde ese lugar vio a BetsabĆ©; nunca se acostaba a dormir sin un pensamiento triste acerca del lecho de su impureza; nunca se sentaba a comer, nunca enviaba a su siervo a hacer un recado ni tomaba la pluma en la mano, sin que todo ello le recordara el momento en que emborrachó a UrĆ­as, el mensaje traicionero que envió por medio de Ć©l y la orden fatal que escribió y firmó para su ejecuciónā€.

David no puede simplemente ignorar su pecado. Tampoco puede olvidarlo con facilidad. ĀæNo es esta, acaso, la experiencia de todo cristiano verdadero? Otros pueden ignorar su pecado, pero el cristiano genuino no puede hacerlo –o al menos no por mucho tiempo.

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Alabanza: mĆ”s que cantar palabras correctas

En la escuela donde trabajo como maestro, se enseƱa a los estudiantes a responder a la pregunta ā€œĀæCómo estĆ”n?ā€ de la siguiente manera: ā€œBien. Muy bien. Perfectamente bien, gracias. ĀæY usted, cómo estĆ”?ā€. Es profundamente satisfactorio —no solo para mĆ­ como maestro, sino tambiĆ©n para la directora— escuchar a todos los estudiantes responder al unĆ­sono de esa manera.

Sin embargo, la realidad es que no todos los estudiantes estƔn bien todo el tiempo. Cuando alguno no lo estƔ, suele notarse: guarda silencio, su rostro no refleja alegrƭa o su tono de voz lo delata, aun cuando pronuncia las palabras correctas.

Ahora bien, este artículo no trata sobre la escuela, ni sobre los estudiantes, ni siquiera sobre los maestros. Comienzo con este ejemplo porque algo muy similar puede ocurrir en la iglesia, particularmente durante el tiempo de alabanzas: podemos repetir las líneas de un himno o de una canción bíblicamente correcta sin que nuestro corazón sienta lo que decimos.

El Magnificat, sin embargo, estĆ” aquĆ­ para ayudarnos precisamente en este asunto:

LA IMPORTANCIA DE LOS AFECTOS

El Magnificat, o Canto de MarĆ­a, es un himno de alabanza que MarĆ­a pronunció durante su visita a su parienta Elisabet, y que se registra en Lucas 1:46–55. Su nombre proviene de la primera palabra del himno en latĆ­n (Magnificat), que significa ā€œengrandeceā€.

El himno comienza asĆ­:

ā€œMi alma engrandece al SeƱor, y mi espĆ­ritu se regocija en Dios mi Salvadorā€ (vv. 46–47).

MarĆ­a engrandece a Dios, no como si Ɖl fuera pequeƱo y necesitara ser hecho grande por ella. MarĆ­a no estaba haciendo que Dios luciera grande con halagos exagerados. MĆ”s bien, ella estaba haciendo que Dios se viera tan grande como Ɖl realmente es con palabras que reflejaran todo lo que Ɖl es y hace.

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El porquĆ© y el cómo ser agradecido.

LA RAZƓN: ĀæPOR QUƉ SER AGRADECIDO?

Abre tu Biblia y lee los siguientes pasajes bĆ­blicos:

  • 1 Crónicas 16:34, 41;
  • 2 Crónicas 7:6; 20:21;
  • Esdras 3:11;
  • Salmos 106:1; 107:1; 118:1, 29; 136:1-3, 26; 138:2;
  • JeremĆ­as 33:11

Ahora, ¿qué tienen en común todos esos versículos? Todos esos pasajes tienen un mensaje en común: nos llaman a dar gracias a Dios.

La palabra hebrea que la versión Reina Valera 1960 traduce como ā€œalabadā€ significa, en realidad, expresar gratitud. Por eso, traducciones como la NBLA y la NVI la traducen mĆ”s precisamente como ā€œden graciasā€.

Pero eso no es todo. Esos versículos también nos revelan una razón unÔnime por la cual debemos dar gracias a Dios:

ā€œPorque Ɖl es bueno; porque para siempre es Su misericordiaā€.

La palabra ā€œmisericordiaā€ es una forma de traducir el tĆ©rmino hebreo ā€œjesedā€. Sin embargo, no existe una palabra en espaƱol que capture todos los matices de este tĆ©rmino en su idioma original.

SegĆŗn el Diccionario expositivo Vine, Ā«es posible identificar tres significados fundamentales del vocablo (que siempre interactĆŗan): ā€œfuerzaā€, ā€œconstanciaā€ y ā€œamorā€. Cualquier traducción del tĆ©rmino que no expresa las tres acepciones inevitablemente perderĆ” algo de su riqueza. Ɖl ā€œamorā€ de por sĆ­ se sentimentaliza o universaliza si se desconecta del pacto. Al mismo tiempo, ā€œfuerzaā€ o ā€œconstanciaā€ solo comunican el cumplimiento de una obligación, legal o de algĆŗn otro tipoĀ».

ā€œJesedā€, por lo tanto, se refiere al amor fuerte y constante de Dios.

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Reflexiones sobre el escĆ”ndalo de Michael Tait.

Michael DeWayne Tait es un reconocido artista de mĆŗsica cristiana contemporĆ”nea. A finales de los aƱos 80, formó junto a compaƱeros universitarios el grupo DC Talk, con el cual lanzó cinco Ć”lbumes aclamados por la crĆ­tica y el pĆŗblico. En marzo de 2009, asumió el rol de vocalista principal de Newsboys, banda que participó en la pelĆ­cula God’s Not Dead [Dios no estĆ” muerto], donde interpretan el tema principal del mismo nombre.

En enero de 2025, Tait anunció su salida de la banda. Poco después, el 10 de junio del mismo año, confesó públicamente que eran en gran parte ciertas las acusaciones en su contra, relacionadas con «el abuso de drogas, alcohol y actividad sexual».

EL PECADO ES ALGO MUY SERIO

ā€œNo pongo excusas por [mis acciones]. Simplemente lo llamarĆ© como Dios lo llama: pecadoā€, declaró Michael Tait. Luego aƱadió: ā€œabusĆ© de la cocaĆ­na, consumĆ­ demasiado alcohol… toquĆ© a hombres de una manera sensual… he mentido y engaƱado… vivĆ­a dos vidas muy diferentesā€.

Hoy en dĆ­a, muchos —incluso dentro de las cuatro paredes de ā€œla iglesiaā€ā€” minimizan el pecado, viĆ©ndolo como un mero error, una enfermedad leve o un simple mal. Pero el pecado es peor que un error, es mĆ”s grave que una enfermedad y es el mayor de los males.

Es interesante que en Romanos 7:13 el apóstol Pablo describe al pecado como ā€œen extremo pecaminosoā€. ā€œĀæPor quĆ© no dijo Ā«extremadamente negroĀ», Ā«extremadamente horribleĀ» o Ā«extremadamente mortalĀ»? Pues, porque no hay nada en el mundo tan malo como el pecado. Cuando quiso usar la peor palabra que se le ocurrió para referirse al pecado, lo llamó por su propio nombre y lo reiteró: Ā«pecadoĀ», Ā«extremadamente pecaminosoĀ»ā€ (Spurgeon).

La Biblia tambiĆ©n nos advierte que el pecado es engaƱoso. Hebreos 3:13 dice: ā€œno sea que alguno de ustedes sea endurecido por el engaƱo del pecadoā€. El pecado engaƱa de muchas formas: una de ellas es susurrando que podemos pecar sin consecuencias. Pero eso es falso. Tait reconoció que su conducta no solo fue imprudente, sino ā€œdestructivaā€. Admitió haber ā€œlastimado a tanta gente de tantas manerasā€ y dijo que vivirĆ” ā€œcon esa vergonzosa realidad el resto de [su] vidaā€. TambiĆ©n expresó con pesar de que ā€œalguien pierda o elija no buscar la fe y la confianza en JesĆŗsā€ debido a que Ć©l ha sido un horrible representante.

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