Suficiente para nuestra salvación.

Timoteo sabía las Sagradas Escrituras, porque desde niño había sido expuesto a éstas: “y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden dar la sabiduría que lleva a la salvación mediante la fe en Cristo Jesús” (2 Timoteo 3:15). Su madre Eunice y su abuela Loida le enseñaron la Biblia cuando él era pequeño (2 Ti. 1:5). La responsabilidad de enseñar la Biblia a los niños no es principalmente de un colegio cristiano o del maestro de escuela dominical –aunque son importantes–, la responsabilidad de enseñar la Biblia a sus niños es principalmente de sus padres.

¿Qué produjo en la vida de Timoteo esa exposición a la Biblia? Produjo salvación, porque la Biblia nos apunta al Salvador y porque la Biblia es el instrumento del Espíritu Santo para dar salvación. La Biblia es capaz de darnos la sabiduría que nos lleva a la salvación: “las cuales te pueden dar la sabiduría que lleva a la salvación mediante la fe en Cristo Jesús”. Continuar leyendo Suficiente para nuestra salvación.

Dios no desampara a Su pueblo pecador.

Poco tiempo después de que Saúl fuera hecho rey de Israel, el profeta Samuel reunió a todo el pueblo y pronunció un discurso que se registra en 1 Samuel 12. En ese discurso, Samuel le recordó al pueblo las distintas veces que ellos pecaron después de ser salvados de su esclavitud en Egipto.

El profeta también les dijo que al pedir tener un rey, siendo Dios su rey, ellos cometieron un gran pecado. Y Dios confirmó las palabras de Samuel al enviar truenos y lluvia en la siega del trigo –en un momento en el que no se esperaba lluvia–. Cuando el pueblo vio eso, reconoció que había cometido un gran pecado. En sus propias palabras: “hemos añadido este mal a todos nuestros pecados” (v. 19).

La respuesta de Samuel al pueblo es inesperada, él dijo: “No temáis; aunque vosotros habéis hecho todo este mal” (v. 20). Esa respuesta es inesperada porque uno esperaría que él hubiera dicho: “no teman, el mal que han hecho no es tan serio”; o: “teman, el mal que han hecho es serio”. Pero el profeta le dijo que no teman y al mismo tiempo dijo que el mal que ellos habían hecho era serio.

¿Por qué razón ellos no debían temer a pesar de haber cometido un mal tan grande? Alguien podría decir que la razón por la que ellos no debían temer era porque ellos harían la resolución de servir a Dios de todo corazón. Eso es muy importante, pero la verdadera razón por la cual ellos no debían temer la encontramos en el versículo 22, que dice: “Porque el Señor, a causa de su gran nombre, no desamparará a su pueblo, pues el Señor se ha complacido en haceros pueblo suyo”. Continuar leyendo Dios no desampara a Su pueblo pecador.

Dios no confía en ti.

Me he topado con un par de canciones y varios sermones que dicen explícitamente «Dios confía en ti». ¿Lo has escuchado alguna vez? Algunas de esas canciones tienen una buena melodía y algunos de esos sermones son muy motivadores, pero no es cierto que Dios confía en ti.

LO QUE LA BIBLIA DICE

No sé qué Biblia ellos leerán, pero la Biblia que yo tengo no dice tal cosa en ninguna parte. Más bien dice todo lo contrario: «Dios no confía ni aún en sus propios siervos; y a sus ángeles atribuye errores» (Job 4:18). Si Dios es tan alto que no confía en Sus ángeles, mucho menos en los hombres. Y en Jeremías 17:5 Dios dice las siguientes palabras: «Maldito el hombre que en el hombre confía, y hace de la carne su fortaleza, y del Señor se aparta su corazón». No me imagino a Dios condenando la confianza en el hombre y después haciendo lo mismo que Él condena.

Lo que sí dice la Biblia repetidas veces es que nosotros debemos confiar en Dios: «Bienaventurado aquel cuya ayuda es el Dios de Jacob, cuya esperanza está en el Señor su Dios» (Salmos 146:5). Nótese que en ese versículo se dice que aquel que confía en Dios es bienaventurado, es decir, dichoso o feliz. Y la razón de eso es que a diferencia de los hombres, Dios puede salvar.

JESÚS Y EL ESPÍRITU

La venida de Jesucristo demuestra que Dios no confía en el hombre: «Pues lo que la ley no pudo hacer, ya que era débil por causa de la carne, Dios lo hizo: enviando a su propio hijo en semejanza de carne de pecado y como ofrenda por el pecado, condenó al pecado en la carne» (Romanos 8:3). Jesucristo descendió del cielo a salvarnos porque Dios sabía que nosotros habíamos sido tan debilitados por el pecado que era imposible salvarnos a nosotros mismos.

La morada del Espíritu Santo es otra demostración de que Dios no confía en el hombre: «porque si vivís conforme a la carne, habréis de morir; pero si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis» (Romanos 8:13). Jesucristo ascendió al cielo, pero no nos dejó solos como si nosotros ya fuéramos lo suficiente «grandecitos» como para andar solos. No, Él envió Su Espíritu a morar en nuestros corazones para así darnos el poder para vivir como Él quiere que vivamos.

Así que, no, Dios no confía en ti. Y eso es una buena noticia, porque eso resulta en la salvación de Dios para ti.

Más formas creativas de iniciar una conversación sobre el evangelio.

Tomando un cuestionario: “¡Hola! Hoy estoy haciendo un pequeño cuestionario en el parque, preguntándole a la gente acerca de lo que creen. ¿Tienes tiempo para responder algunas preguntas?”. A menudo, el cuestionario llevará a una discusión más larga.

Dando pistas: “Me dirijo a un estudio bíblico. Vamos a estudiar Apocalipsis esta noche”. Mencionar las actividades cristianas en las que estás involucrado les da a otros la oportunidad de hacer preguntas. Es como lanzar una carnada para ver si la muerden.

Usando eventos actuales: “Es increíble el terremoto de _________. ¿Has estado viendo las noticias? ¿Te has preguntado alguna vez por qué Dios permite que sucedan cosas así?”. Incluso Jesús se acercó a la gente de esta forma: Él utilizó un evento actual en las noticias para llevar la atención de las personas a su necesidad de arrepentimiento (Lc. 13:1-5).

Usando una ilustración: Curt, un amigo mío, usa un zapato blanco y un zapato negro. Cada vez que la gente le pregunta “¿Qué pasa con tus zapatos?”, él explica que su zapato negro representa a su antigua vida (viviendo en el pecado y la oscuridad) y su zapato blanco representa su nueva vida en Cristo. Otra amiga, Mirren, usa un botón que dice “¿SI?”. Cuando la gente le pregunta al respecto, ella les dice lo que significa: “Si murieras hoy, ¿irías al Cielo?”.

Respondiendo preguntas ordinarias de una manera no ordinaria: “Gracias por preguntar. Todavía no sé a dónde voy a ir a la universidad, pero mi objetivo principal en la vida es…”. “La escuela va bien. Una cosa que aprendí recientemente es…”. “Nuestra familia está bien. Dios respondió a la oración por nosotros de una manera realmente alentadora recientemente…”. Cada pregunta que nos hacen es una oportunidad que aprovechar.

Simplemente diciendo si puedes hacerle una pregunta interesante: “¿Qué crees que sucede cuando alguien muere? ¿Crees que la paz con Dios es un regalo gratis o algo que tienes que ganar? ¿Tienes alguna creencia espiritual?”.

Este artículo es un extracto de: Grace Mally. Will Our Generation Speak? [¿Hablará nuestra generación?]. Adaptación y traducción de Misael Susaña.