El decreto de Dios.

Empecemos definiendo el decreto de Dios: “Dios ha decretado desde la eternidad, libre e inalterablemente, todo lo que ha de ocurrir en el tiempo y todo para Su gloria“.

Uno de mis pasajes bíblicos favoritos acerca del decreto de Dios es Isaías 46:9-11:

“Acordaos de las cosas anteriores ya pasadas, porque yo soy Dios, y no hay otro; yo soy Dios, y no hay ninguno como yo, que declaro el fin desde el principio y desde la antigüedad lo que no ha sido hecho. Yo digo: “Mi propósito será establecido, y todo lo que quiero realizaré”. Yo llamo del oriente un ave de rapiña, y de tierra lejana al hombre de mi propósito. En verdad he hablado, ciertamente haré que suceda; lo he planeado, así lo haré”.

He aquí otros pasajes bíblicos que nos enseñan acerca del decreto de Dios: Salmos 115:3Proverbios 19:21Isaías 14:24-27Hechos 4:27,28Efesios 1:11.

ALGUNAS CONSIDERACIONES:

  1. Aunque Dios sabe todo lo que pudiera o puede pasar en todas las condiciones que se puedan suponer (1 S. 23:11,12), la presciencia de Dios está basada en Su decreto –y no al revés (Hch. 2:22,23). Es decir, Dios nada ha decretado porque lo previera como futuro.
  2. El decreto de Dios no elimina las causas secundarias, sino que las establece (Hch. 2:22,23).
  3. Dios no es autor del pecado, ni tiene comunión con nadie en el mismo (Sal. 7:11; Hab. 1:13).
  4. Algunos teólogos han rechazado el término y las implicaciones de “voluntad permisiva”, ya que ésta puede implicar un mero permiso, involuntario de Dios. Además, “permiso” indica una voluntad opuesta [a la de Dios] y tal voluntad no existía cuando Dios decretó desde la eternidad todo (Ro. 11:34; 1 Co. 2:16).

1ra parte; 2da parte; 3ra parte

Para la gloria de Dios.

Dios nos manda a glorificarle en todo y debe ser glorificado con nuestra alegre obediencia; a través de nuestros labios y nuestra conducta. Porque esto es justo; sólo Él merece toda la gloria y sólo en Él encontraremos el gozo pleno y eterno.

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¿Qué quiere significar la Biblia con “corazón”?

En 1 Samuel 16:7 leemos lo siguiente: “No mires a su apariencia, ni a lo alto de su estatura, porque lo he desechado; pues Dios ve no como el hombre ve, pues el hombre mira la apariencia exterior, pero el SEÑOR mira el corazón”. ¿Quiere decir este pasaje que Dios puede mirar al órgano biológico que bombea la sangre en nuestro cuerpo?

Aunque hay pasajes bíblicos que pueden hablar del corazón como el órgano biológico indispensable para la vida física (Gn. 18:4,5; Lv. 17:11); la mayoría de las veces que encontramos el término “corazón” en la Biblia, no se refiere al órgano biológico que bombea la sangre en nuestro cuerpo. Cuando la Biblia habla del “corazón” se está refiriendo a la parte interna de una persona (1 P. 3:3,4), al hombre (sentido genérico) interior. El corazón, pues, es quien es realmente la persona (Proverbios 23:7a). Continúa leyendo ¿Qué quiere significar la Biblia con “corazón”?

Huye de la masturbación y sigue a Jesús [III]

¿Dónde está el problema? Tendemos a pensar que el principal problema siempre está fuera de nosotros. Culpamos a cosas por nuestro pecado, culpamos a otras personas por nuestro pecado y a veces llegamos al extremos de culpar a Dios por nuestro pecado. Pero la Biblia dice: “Que nadie diga cuando es tentado: Soy tentado por Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal y El mismo no tienta a nadie. Sino que cada uno es tentado cuando es llevado y seducido por su propia pasión. Después, cuando la pasión ha concebido, da a luz el pecado; y cuando el pecado es consumado, engendra la muerte” (Stg. 1:13-15); y Jesús dijo: “Porque de adentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, fornicaciones, robos, homicidios, adulterios, avaricias, maldades, engaños, sensualidad, envidia, calumnia, orgullo e insensatez. Todas estas maldades de adentro salen, y contaminan al hombre” (Mc. 7:21-23). El principal problema (el pecado) no está fuera de nosotros, sino dentro de nosotros. Y como alguien dijo: “Tú puedes correr de una ubicación, puedes correr de otras personas, pero no puedes correr de ti mismo”. Dicho en las palabras del mismo Jesús: “Para los hombres eso [salvación] es imposible…” (Mt. 19:26a). Continúa leyendo Huye de la masturbación y sigue a Jesús [III]