Aconsejar a alguien que sufre no es una tarea fácil, sin embargo, muchos se apresuran a hacerlo como si fuera una tarea fácil. Y tratando de ayudar al que sufre, lo desayudan. Aconsejar a alguien que sufre requiere sabidurĂa de lo alto; requiere no sĂłlo tener una teologĂa correcta en la cabeza, sino tambiĂ©n saber aplicarla correctamente a la persona que sufre.
En ocasiones, lo más sabio que podemos hacer es decir que Dios tiene un buen propósito y, después, acompañar en silencio a la persona que sufre.
La buena noticia es que Dios está dispuesto a darnos de Su sabidurĂa. Y como parte de eso tenemos en los amigos de Job un ejemplo de cĂłmo no se debe aconsejar a quien sufre.
NO OLVIDES EL JUICIO FINAL
Elifaz le hizo a Job las siguientes preguntas: “Recuerda ahora, ÂżquiĂ©n siendo inocente ha perecido jamás? ÂżO dĂłnde han sido destruidos los rectos? Por lo que yo he visto, los que aran iniquidad y los que siembran aflicciĂłn, eso siegan” (4:8, 9). Básicamente, Ă©l le dijo a Job que Dios recompensa a los justos y castiga a los impĂos.
ÂżEs eso cierto? ¡Claro que sĂ! Pero no siempre vemos eso en el aquĂ y el ahora. Es en el juicio final de Dios en donde todos los justos serán recompensados y todos los impĂos serán castigados. Ten eso en cuenta al momento de aconsejar. Continuar leyendo CĂłmo no aconsejar a quien sufre.