- El calvinismo no enseña que el hombre (varón y hembra) es tan malo como podría llegar a ser. Dios, en Su gracia común, refrena el pecado de los hombres para que estos no sean tan malos como podrían llegar a ser. La depravación total significa que todo el ser del hombre (intelecto, emociones y voluntad) ha sido afectado por el pecado y, aparte de la gracia de Dios, éste es incapaz de desear a Dios o hacer lo que a Dios le agrada. Otros términos para este punto son: inhabilidad total, corrupción radical.
- El calvinismo no enseña que Dios al final salvará a Su pueblo aun si ellos no se arrepienten y tienen fe en Jesucristo. El arrepentimiento y la fe en Jesucristo son medios que Dios requiere del hombre para ser salvo (específicamente, estos preceden a la justificación). La elección incondicional significa que la elección de Dios para salvar no está basada en ningún mérito de éste; y que tanto el arrepentimiento como la fe son gracias que Dios da como resultado de Su elección –y no lo contrario–. Otro término para este punto es: elección soberana.
- El calvinismo no limita el valor y el poder de la obra de Jesucristo. La obra de Jesucristo es suficiente para todos: ésta puede salvar del pecado a todos y ciertamente salva a todos los que confían en Jesucristo. La expiación limitada significa que la obra de Jesucristo tenía el propósito de salvar con toda seguridad al grupo definido de personas que Dios eligió. Otro término para este punto es: redención particular, redención definida.
- El calvinismo no enseña que el llamamiento [general] de Dios o toda influencia del Espíritu no puede ser resistida. Podemos ver tanto en la Biblia como a nuestro alrededor que los pecadores no obedecen al llamamiento [general] de Dios y resisten la influencia del Espíritu. La gracia irresistible significa que Dios, por Su Espíritu y en el tiempo que Él ha establecido, vencerá la resistencia natural de los pecadores que Él ha elegido y ellos ciertamente irán con arrepentimiento y fe a Jesucristo para ser salvados en Su gracia. Otro término para este punto es: gracia eficaz.
- El calvinismo no enseña que el que profesa ser cristiano puede perseverar en pecado y aun así ser salvo de la ira venidera. Hay muchos cuyo cristianismo no es más que una profesión de labios; estos son aquellos que no muestran externamente evidencia de la obra transformadora del Espíritu en sus corazones. Tales personas no son salvas verdaderamente. La perseverancia de los santos significa que todos aquellos a quienes Dios ha salvado, Dios también preservará hasta el fin; y, en consecuencia, estos no se apartarán de Jesucristo ni de ninguna de las gracias dadas por Dios (como el arrepentimiento y la fe). Otro término para este punto es: preservación de los santos.
Categoría: Estudios & Sermones
El hombre que no quiso ser rico ni pobre.
En Proverbios 30:7-9 encontramos la única oración de petición en este libro. En esta oración, Agur pide dos cosas; y la segunda cosa que él pide es: “no me des pobreza ni riqueza; dame a comer mi porción de pan” (v. 8). Hacer oraciones como ésta no es muy común hoy en día. A pesar de la mucha sabiduría que contiene esta oración, no recuerdo la última vez que escuché a alguien orar así. He escuchado a personas pedirle a Dios que no les de pobreza, pero no recuerdo haber escuchado a alguien pedirle a Dios que no le de pobreza para no pecar contra Él. Y no recuerdo que alguien le pidiera a Dios que no le diera riqueza –al contrario, las personas siempre quieren más–.
Pero Agur no quería pobreza ni riqueza, él quería comer su porción de pan. En otras palabras: Agur no quería tener menos de lo que necesitaba ni más de lo que necesitaba, él quería tener lo necesario para cada día. Y la razón por la cual Agur oró de esa manera fue porque él conocía el peligro de la pobreza y la riqueza.
¿Por qué Agur no quería riqueza? La respuesta es: “no sea que me sacie y te niegue, y diga: ¿Quién es el Señor?” (v. 9). Aquellos que tienen riqueza, más de lo que necesitan, están expuestos a no depender de Dios. Aquellos que tienen más de lo que necesitan están expuestos a creer que no necesitan de Dios y olvidarse de Él. Agur pidió a Dios que no le dejara caer en esa tentación.
¿Por qué Agur no quería pobreza? La respuesta: “o sea que menesteroso y robe, y profane el nombre de mi Dios” (v. 9). Aquellos que tienen pobreza, menos de lo que necesitan, están expuestos a no confiar en Dios. Aquellos que tienen menos de lo que necesitan están expuestos a creer que Dios los a abandonado y que ellos deben lidiar con su situación por ellos mismos. Agur pidió a Dios que no le dejara caer en esa tentación.
Pero tener lo que necesitamos cada día nos mantiene sintiendo nuestra dependencia y confiando en Él. Por lo tanto, es sabio para nosotros orar junto a Agur: “no me des pobreza ni riqueza; dame a comer mi porción de pan”.
Una oración así Dios se complace en conceder. La Biblia parece decirnos que Dios ha planeado sustentar a la mayoría de Su pueblo con lo que éste necesita diariamente: Dios dio maná para que Su pueblo recogiera diariamente la porción de un día; y no le sobró al que había recogido mucho ni le faltó al que había recogido poco (Éxodo 16). Y Jesús enseñó a Sus discípulos a orar: “Danos hoy el pan nuestro de cada día” (Mateo 6:11).
El Dios que se deleita en Su pueblo.
Dios está a favor de Su pueblo –a pesar de sus debilidades y pecados pasados–. Y ese favor de Dios es demostrado con Su salvación, Su alegría, Su silencio y Sus cánticos por los Suyos.
Carson sobre “Diferentes formas en que la Biblia se refiere al amor de Dios”.
1. EL AMOR ESPECIAL DEL PADRE HACIA EL HIJO Y DEL HIJO HACIA EL PADRE.
El Evangelio de Juan es especialmente rico en cuanto a este tema. Se nos dice en dos ocasiones que el Padre ama al Hijo. En una de ellas se hace uso del verbo agapao (Juan 3:35), y en la otra de phileo (Juan 5:20). No obstante, el evangelista también insiste en que el mundo tiene que aprender que Jesús ama al Padre (Juan 14:31). Este amor de Dios entre las personas de la Trinidad no sólo diferencia al monoteísmo cristiano de los demás monoteísmos, sino que está estrechamente vinculado de forma sorprendente a la revelación y a la redención.
2. EL AMOR PROVEEDOR DE DIOS HACIA TODO LO QUE HA CREADO.
De un extremo a otro de la Biblia, ésta se retrae de usar la palabra amor en este sentido, pero no es difícil de encontrar referencias. Dios lo crea todo, y antes de que el pecado haga su aparición, afirma que todo lo que ha hecho es «bueno» (Génesis 1 y 2). Esto es producto de un Creador que ama. El Señor Jesús hace referencia a un mundo en el que Dios viste a la hierba del campo con la gloria de las flores que quizás los seres humanos no vean, pero sí Dios. El león ruge y pone sus garras sobre su presa, pero es Dios quien alimenta al animal. Los pájaros encuentran comida en el aire, pero es como resultado de la amorosa providencia de Dios, y ninguno de ellos cae del cielo sin la autorización del Todopoderoso (Mateo 6:26; 10:29). Si no se tratara de una’ providencia benevolente, de una providencia fruto del amor, entonces la lección moral que Jesús extrae (es decir, que podemos confiar en que este Dios proveerá para su propio pueblo) carecería de coherencia. Continuar leyendo Carson sobre “Diferentes formas en que la Biblia se refiere al amor de Dios”.