¿Me amarías igual?

Si entrara en prisión
Y lo perdiera todo
Dime la verdad
¿Me amarías igual?
Si te muestro quien soy
Junto a mis defectos
Dime la verdad
¿Me amarías igual?

Así comienza la canción Locked away, interpretada por R. City y Adam Levine1. En esa canción se expresa el deseo de encontrar el amor verdadero, un amor que permanece aún en los momentos más difíciles y después de conocer los defectos del otro. Otra de sus estrofas dice:

Y dime: ¿podrías esperar por mí?
¿Y la vida entregar por mí?
¿Gastarías tu amor en mí?
¿Me abrazarías si me siento mal?
Y dime: ¿llorarías tú por mí?
No tienes que mentir
¿Y si nada me quedará a mí
Dime si aún te podrías quedar?

Esa clase de amor que ellos buscan en una chica (o en sus semejantes) es el amor, aunque en un grado mucho mayor, que los cristianos ya disfrutamos en Jesucristo2. Continuar leyendo ¿Me amarías igual?

3 verdades sobre la alabanza.

Bendecir a Dios significa decir cosas buenas acerca de Dios. Pero cuando decimos cosas buenas acerca de Dios no lo hacemos buscando que Dios luzca como alguien que Él no es, sino que reconocemos todo lo que Dios realmente es –el ser en el cual sólo encontramos gloria, hermosura, excelencia y virtud.

Una vez dicho eso, quiero que veamos tres verdades acerca de la alabanza a partir de los primeros versículos de Salmos 103:

1. ES DIRIGIDA A DIOS

“Bendice, alma mía, al Señor” (v. 1a).

Esta es la verdad más obvia y más esencial de la alabanza: la alabanza es dirigida sólo a Dios. Eso quiere decir que la alabanza no va dirigida ni al líder de adoración ni a la congregación. La alabanza es acerca de Dios y para Dios.

2. ES CON TODO NUESTRO SER

“y bendiga todo mi ser su santo nombre” (v. 1b).

En algunas iglesias locales la alabanza a Dios parece ser solamente intelectual (i.e. Teología fría). En otras iglesias locales la alabanza a Dios parece ser solamente emocional (i.e. emocionalismo o emociones sin fundamento). Pero según el salmista (inspirado por Dios) la alabanza a Dios no debe ser con una parte de nuestro ser, sino con todo nuestro ser (intelecto, emociones y voluntad). Alguien dijo que la adoración (dentro de la cual está la alabanza) es la respuesta de todo nuestro ser a todo lo que Dios es.

3. ES IMPULSADA POR UNA MEDITACIÓN EN SUS BENEFICIOS

“y no olvides ninguno de sus beneficios” (v. 2b).

Es lícito alabar a Dios por la salud (v. 3b), la protección física (v. 4a), etc. Pero también la alabanza a Dios es impulsada por una meditación en los beneficios que tenemos en Jesucristo como el perdón de pecados (v. 3a), la promesa segura de que seremos resucitados y que tendremos cuerpos glorificados, entre otros beneficios espirituales y eternos. Y la Palabra de Dios es útil para enseñarnos tales beneficios.

Nuestro Dios es digno de mucho más que una alabanza fría y distante. Nuestro Dios es digno de mucho más que palabras lindas desconectadas del corazón. Nuestro Dios es digno de la más excelente alabanza con todo nuestro ser. Trae a tu mente los beneficios que has recibido de Dios. Deja que tus emociones se calienten a la luz de la Palabra de Dios. Y alaba.

¡No es mi presidente!

ProtestaDespués de que Donald Trump ganara las elecciones presidenciales de los Estados Unidos el pasado 8 de noviembre, se han reportado protestas en varias ciudades de ese país. Miles de personas han salido a las calles, diciendo que no quieren a Trump como su presidente. Ahora, quiero dirigir su atención a algo que es más importante que lo que está pasando en los Estados Unidos.

NO PROSPERARÁN

Dios es el rey de todo el universo, Él lo creó y tiene derecho sobre toda Su creación. Pero todos los hombres (varón y hembra), en todo lugar, se han rebelado contra Dios diciendo: “No queremos que éste reine sobre nosotros” (Lc. 19:14). Desde un corazón rebelde no se han interesado en Dios ni Su ley; sino que han hecho lo que Él no quiere que se haga y no han hecho lo que Él sí quiere que se haga. Continuar leyendo ¡No es mi presidente!

La Palabra de Dios para ti.

En Lucas 17:36-50 se relata como una mujer pecadora, desde un corazón lleno de amor por Jesús debido al perdón que había recibido de Él, regó los pies de Jesús con sus lágrimas, los secó con sus cabellos y los ungió con perfume. Jesús, entonces, pasa a decir públicamente: “Y a ella le dijo: Tus pecados han sido perdonados… Pero Jesús dijo a la mujer: Tu fe te ha salvado, vete en paz” (vv. 48, 50). Esta mujer pecadora había sido salvada y sus pecados habían sido perdonados, podía ahora irse en paz.

¿No nos gustaría tener a la persona misma de Jesús diciéndonos a nosotros que nuestros pecados han sido perdonados? Sin duda alguna tendríamos paz si Jesús estuviera en persona diciéndonos a nosotros que a pesar de que nuestros pecados son muchos, todos ellos han sido perdonados por Su obra a nuestro favor.

Así hemos pensado algunos de nosotros, pero la verdad es que podemos experimentar esa paz aun sin tener a Jesús en persona frente a nosotros hoy. ¿Por qué? Porque la Biblia que tenemos es la Palabra de Dios mismo y a través de ella Dios nos habla a nosotros (2 Timoteo 3:16, 17). John Calvino dijo: “Toda la Escritura debe ser recibida como si Dios, apareciendo visiblemente en persona y en toda Su majestad, estuviera hablando”.

Así que, si te has arrepentido de tus pecados y has confiado en Jesucristo como Salvador y Señor, tú puedes experimentar la misma paz que experimentó la mujer pecadora al ser perdonada de sus muchos pecados. Y cada vez que leas un pasaje bíblico como ese recuerda que es Dios mismo quien está hablándote a ti. Que el Espíritu Santo nos convenza más y más de esta verdad.