El confesar con la boca y el creer en el corazón no son actos desconectados uno de otro. El confesar con la boca confirma el creer en el corazón y el creer en el corazón lleva a confesar con la boca.
Mis tuits favoritos [10]
- “Llena tus afectos con la cruz de Cristo y no quedará espacio para el pecado” –John Owen, tuiteado por Renewal Ministries.
- “¿Qué tan diferente fueron los sufrimientos de Cristo de los nuestros? No hay aguijón en nuestra vara ni ira en nuestra copa” –John Newton, tuiteado por C. J. Mahaney.
- “Los peregrinos cristianos tienen lo mejor de ambos mundos. Tenemos gozo cuando este mundo nos recuerda al venidero y tenemos consuelo cuando no es así” –Randy Alcorn.
- “Como las riquezas no son evidencia del favor de Dios, tampoco la pobreza lo es de Su ira u odio” –Samuel Willard, tuiteado por Reformation Trust.
- “¿Dios odia a los pecadores? Absolutamente. Mira a la cruz… ¿Dios ama a los pecadores? Absolutamente. Mira a la cruz” –David Platt, tuiteado por Radical.
- “El consejo de George Whitefield para los predicadores: ‘habla cada vez, mi querido hermano, como si fuera tu última vez’” –Nathan W. Bingham.
- “Un ídolo es usualmente algo bueno que hacemos esencial. Decimos: ‘A menos que tenga eso, no soy nada’” –Timothy Keller.
- “Es tu deber creer y enseñar lo que la Biblia enseña, no lo que tú quieres que enseñe” –R. C. Sproul, tuiteado por Tim Challies.
Las promesas de Dios son para ser usadas.
En 2 Samuel 7, Dios –a través del profeta Natán– le recordó a David como Él lo escogió y lo hizo un rey grande sobre Israel. Dios también le prometió que Él levantaría a uno de su familia que edificaría una casa para el Señor y la casa y el trono de David serían establecidos para siempre.
¿Cuál fue la respuesta de David? “Y ahora, oh Señor Dios, confirma para siempre la palabra que has hablado acerca de tu siervo y acerca de su casa, y haz según has hablado” (v. 25). David respondió: “afirma mi casa, afirma mi reino para siempre, tal como has dicho”. Un par de versículos más abajo, David dijo: “Porque tú, oh Señor de los ejércitos, Dios de Israel, has revelado a tu siervo, diciendo: «Yo te edificaré casa»; por tanto, tu siervo ha hallado ánimo para elevar esta oración a ti” (v. 27).
David sabía que hacer una oración como esa era un acto muy presuntuoso… a menos que Dios le hubiera abierto esa puerta. Y eso fue lo que Dios hizo: Dios fue quien tuvo la iniciativa, Él le prometió a David establecer su reino; y, entonces, David tuvo el valor para pedir de la manera que lo hizo: “Y ahora, ten a bien bendecir la casa de tu siervo, a fin de que permanezca para siempre delante de ti; porque tú, oh Señor Dios, has hablado y con tu bendición será bendita para siempre la casa de tu siervo” (v. 29).
La promesa que Dios hizo a David encuentra su cumplimiento último en Jesús, quien es el Rey-Salvador de todos los que se arrepienten de sus pecados y confían en Él. Jesús es la promesa más grande de todas y la razón por la cual Dios puede dar justamente buenas cosas a quienes merecen sólo castigo. Continuar leyendo Las promesas de Dios son para ser usadas.
14 formas de mostrar misericordia.
Predicador: Pastor Huascar De Salas.
Pasaje bíblico: Varios.
Dios quiere que Su pueblo ame misericordia (Miq. 6:8). Y nosotros debemos (1) meditar detenidamente en las misericordias del Dios trino con el fin de imitarle; (2) pedirle a Dios que nos ayude a ver y nos estimule a actuar en misericordia; y (3) decidir, de todo corazón, entregarnos a una vida de servicio y sacrificio a Dios y al prójimo.
He aquí 14 formas de mostrar misericordia:
- Dar comida al hambriento: “Porque tuve hambre, y me disteis de comer” (Mateo 25:35).
- Dar de beber al sediento: “tuve sed, y me disteis de beber” (Mat. 25:35).
- Hospedar al forastero: “fui forastero, y me recogisteis” (Mat. 25:35).
- Vestir al desnudo: “estuve desnudo, y me cubristeis” (Mat. 25:36).
- Visitar al enfermo: “enfermo, y me visitasteis” (Mat. 25:36).
- Consolar al afligido.
- Visitar a los presos: “en la cárcel, y vinisteis a mí” (Mat. 25:36).
- Soportar a los demás: “soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros” (Colosenses 3:13).
- Perdonar al que nos ofende.
- Corregir al que se equivoca: “sepa que el que haga volver al pecador del error de su camino, salvará de muerte un alma, y cubrirá multitud de pecados” (Santiago 5:20).
- Presentar a Cristo a los demás: “Libra a los que son llevados a la muerte; salva a los que están en peligro de muerte” (Proverbios 24:11).
- Discipular a los que lo necesitan: “enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén” (Mateo 28:20).
- Orar por los otros: “Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho” (Santiago 5:16).
- Libertar al cautivo: “¿No es más bien el ayuno que yo escogí, desatar las ligaduras de impiedad, soltar las cargas de opresión, y dejar ir libres a los quebrantados, y que rompáis todo yugo?” (Isaías 58:6).
Estas anotaciones fueron tomadas del sermón, predicado por el pastor Huascar De Salas, titulado Dios pide: amar misericordia [III]