Los conflictos existen debido a los deseos pecaminosos del corazón y estos últimos son evidencia de que nuestra relación con Dios no anda bien. El Dios de toda gracia nos llama a volver a Él en arrepentimiento.
Etiqueta: Amor
Jesucristo Basta.
LETRA
Nuestros corazones insaciables son
hasta que conocen a su salvador.
Tal y como somos nos amĂł,
Hoy nos acercamos sin temor.
[CORO]
Él es el agua que al beber
Nunca más tendremos sed
//Jesucristo basta //
Mi castigo recibiĂł
Y su herencia me entregĂł
//Jesucristo basta //
Fuimos alcanzados por su gran amor,
con brazos abiertos nos recibe hoy.
Tal y como somos nos amĂł,
Hoy nos acercamos sin temor.
Él es el agua que al beber
Nunca más tendremos sed
//Jesucristo basta //
Mi castigo recibiĂł
Y su herencia me entregĂł
//Jesucristo basta //
Ahora hay un futuro y esperanza fiel.
En su amor confiamos, hay descanso en Él.
Jesús dejó morir a quien Él amaba.
En los primeros dos versĂculos de Juan 11 se nos habla acerca de tres hermanos –Lázaro, MarĂa y Marta– que vivĂan en una aldea llamada Betania. Ellos eran conocidos por JesĂşs ya que MarĂa ungiĂł los pies de Él con perfume y los secĂł con sus cabellos.
Lázaro estaba enfermo y sus hermanas (MarĂa y Marta) mandaron a decir a JesĂşs que Lázaro estaba enfermo. Obviamente, ellas no estaban buscando que JesĂşs sĂłlo supiera que Lázaro estaba enfermo, sino tambiĂ©n que Él fuera a sanarlo. Y para añadir peso a su peticiĂłn, ellas se refieren a Lázaro como “el que tĂş amas” (v. 3).
Pero JesĂşs, en vez de ir inmediatamente, se quedĂł dos dĂas más en el lugar donde estaba y Lázaro muriĂł. ParecerĂa que las hermanas de Lázaro tenĂan un entendimiento equivocado respecto a los sentimientos de JesĂşs por Lázaro y Su disposiciĂłn de hacer bien. Pero la Biblia misma confirma que JesĂşs sĂ amaba a Lázaro: “Y JesĂşs amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro” (v. 5). AquĂ hay dos lecciones muy importantes para el cristiano que sufre:
En primer lugar: la presencia de aflicciones no es indicaciĂłn de ausencia de amor [por ti] en JesĂşs. Recuerda que JesĂşs realmente amaba a Lázaro y, aun asĂ, Ă©l muriĂł. Dile a tu alma que ese dolor que sientes no significa que Dios no te ama.
En segundo lugar: en medio de tus sufrimientos, Dios está haciendo más cosas buenas de las que puedes ver. JesĂşs dejĂł que Lázaro muriera para fortalecer la fe de Sus discĂpulos y la de MarĂa y Marta; para que ellos vieran que Él no tan solo podĂa curar enfermos, sino tambiĂ©n resucitar muertos. JesĂşs dejĂł que Lázaro muriera para salvar a muchos judĂos, quienes despuĂ©s de ver lo que JesĂşs hizo, creyeron en Él (v. 45). JesĂşs dejĂł que Lázaro muriera para que Lázaro experimentara en carne propia el poder de Dios que da vida a los muertos. Y de todas esas maneras Dios fue glorificado. AsĂ que, aunque no lo puedas ver, sabe que Dios sigue trabajando en tus sufrimientos para Su gloria y tu bien.
Cuando Dios canta.
Sabemos que Dios está airado contra el impĂo todos los dĂas (Sal. 7:11) y que siente deseos de vomitar cuando Él ve lo que el impĂo hace (Is. 64:6). Pero, ÂżquĂ© hacia aquel que es cristiano? Hay cristianos que piensan que cuando Dios los mira –en el mejor de los casos– Él no hace, ni siente, ni dice nada. Pero el profeta SofonĂas tiene una opiniĂłn muy diferente. Este profeta (inspirado por Dios) dice:
“El Señor tu Dios está en medio de ti, guerrero victorioso; se gozará en ti con alegrĂa, en su amor guardará silencio, se regocijará por ti con cantos de jĂşbilo” (SofonĂas 3:17).
SegĂşn este versĂculo, el gozo que hace que el corazĂłn de Dios se alegre es el mismo gozo que hace que Dios cante: “se regocijará por ti con cantos de jĂşbilo”. Siempre debemos ser cuidadosos de hablar lo que la Biblia habla y como la Biblia habla: Dios no adora a Su pueblo, somos nosotros quienes adoramos a Dios. Pero no es menos cierto que Dios se regocija sobre Su pueblo con cánticos. Sam Storms pregunta: “Si Dios puede hablar, Âżpor quĂ© no cantar?”. Continuar leyendo Cuando Dios canta.