Cristo volverá – Para Su Gloria

Letra

VERSO I
Se escucha el clamor
La creación espera su liberación
Día glorioso en que el Señor
Quitara el pecado y la aflicción

Completa redención
Traerá a aquellos que en la cruz compró
Pleno gozo y perfección por su gloria y esplendor

CORO
Cristo volverá, todo ojo le verá
El no tardará, para siempre reinará
Las rodillas se doblarán
Y toda lengua confesará
Que Jesús es Señor

VERSO II
El día llegará
Cuando no habrá más muerte ni temor
No más llanto ni dolor
Toda lágrima él enjugará

No más oscuridad
Pues su rostro siempre resplandecerá
La injusticia cesará y todo él restaurará

CORO
Cristo volverá, todo ojo le verá
El no tardará, para siempre reinará
Las rodillas se doblarán
Y toda lengua confesará
Que Jesús es Señor

PUENTE
//Ven Señor, si ven Señor//

Signos vitales: no ama al mundo

La falta de amor por el mundo no es condenada por Dios, al contrario, es aplaudida. Aquellos que profesan conocer a Dios no deben amar el sistema organizado de maldad que se opone a Dios.

Aprende a dar y recibir elogios con Pablo.

El Diccionario de la lengua española define “elogio” como la alabanza de las cualidades y méritos de alguien o de algo. Una vez definido el término, te pregunto: ¿Cuál es tu actitud hacia los elogios? He escuchado a cristianos decir que ellos no elogian a nadie porque eso puede dar motivo al envanecimiento de la otra persona. Otros, al ser elogiados, parecen negar todo lo bueno que han hecho.

Ninguna de esas dos son actitudes correctas ante los elogios. Pero aquí está el apóstol Pablo para enseñarnos a dar y recibir elogios de una manera que agrade a Dios.

DAR ELOGIOS

“Ahora, hermanos, les damos a conocer la gracia de Dios que ha sido dada en las iglesias de Macedonia. Pues en medio de una gran prueba de aflicción, abundó su gozo, y su profunda pobreza sobreabundó en la riqueza de su liberalidad. Porque yo testifico que según sus posibilidades, y aun más allá de sus posibilidades, dieron de su propia voluntad, suplicándonos con muchos ruegos el privilegio de participar en el sostenimiento de los santos. Y esto no como lo habíamos esperado, sino que primeramente se dieron a sí mismos al Señor, y luego a nosotros por la voluntad de Dios” (2 Corintios 8:1-5).

En 2 Corintios 8 el apóstol Pablo muestra a las iglesias de Macedonia como un ejemplo de generosidad que la iglesia de Dios en Corinto debía imitar: las iglesias de Macedonia estaban en gran prueba de aflicción, pero abundaron en gozo; eran profundamente pobres, pero eran ricos en generosidad.

Las iglesias de Macedonia dieron más allá de sus posibilidades. No por obligación, sino de su propia voluntad. Los ruegos no vinieron del apóstol o sus colaboradores, sino que los ruegos vinieron desde estas iglesias para que las dejaran participar de lo que ellas consideraban un “privilegio”: sostener a otros cristianos en necesidad.

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