Las buenas obras en la vida cristiana.

La carta a los Efesios fue escrita desde una prisión en Roma por el apóstol Pablo, en algún momento entre el 60–62 d. C. Efesios es una carta de aliento y amonestación, escrita para recordarles a ellos y a nosotros, las invaluables bendiciones en Jesucristo.

En el capítulo 2, vemos lo que Dios en Su misericordia hizo por nosotros, y todo por Gracia, por medio de La Fe. Pero casi inmediatamente, se levanta la pregunta: ¿Qué Lugar ocupan las buenas obras en la vida cristiana? Efesios 2:10 (RVR1960) contesta:

“Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas”.

SU IMPORTANCIA

No somos salvos por, sino creados para, buenas obras. Y segĂşn nuestra confesiĂłn de fe hay al menos 8 razones por las cuales nuestras obras son muy importantes para Dios:

  1. Porque son los frutos y evidencias de una fe verdadera y viva (Stg. 2:18-26; Gá. 5:6);
  2. Porque por ellas los creyentes manifiestan su gratitud (Sal. 116:12-14; 1 P. 2:9,12; Lc. 7:36-50 con Mt. 26:6-11);
  3. Porque fortalecen su seguridad (1 Jn. 2:3-5; 3:18,19; 2 P. 1:5-11);
  4. Porque edifican a sus hermanos (2 Co. 9:1-2; Mt. 5:16);
  5. Porque adornan la profesiĂłn del evangelio (Mt. 5:16; Tit. 2:2-12; 1 Ti. 6:1; 1 P. 2:12);
  6. Porque tapan la boca de los adversarios (1 P. 2:12,15; Tit. 2:5; 1 Ti. 6:1-2);
  7. Porque glorifican a Dios, cuya hechura son, creados en Cristo JesĂşs para ello (Ef. 2:10; Fil. 1:11; 1 Ti. 6:1; 1 P. 2:12; Mt. 5:16);
  8. Para que teniendo por fruto la santificaciĂłn, tengan como fin la vida eterna (Ro. 6:22; Mt. 7:13,14,21-23).
Continuar leyendo Las buenas obras en la vida cristiana.

Me asombras – Majo SolĂ­s

LETRA

Al mirar las estrellas me asombro
tu creaciĂłn cautiva mis ojos,
tu gloria llena la tierra y todo lo que hay.

Estoy fascinado ante tu majestad,
tu amor es un sello que en mi alma está
sĂłlo quiero estar cerca de ti, Abba Padre.

[Pre-coro]
Y no hay suficientes palabras dentro de mĂ­
mi adoraciĂłn se resume al cantarte Santo, tĂş eres Santo.

[Coro]
Oh JesĂşs, tu sangre derramaste por mĂ­ en la cruz,
mi lugar tomaste y hoy vivo estás tú, tanta gloria me asombra
temblando estoy, pues nadie más me ha amado tanto como soy
ante tu gracia caigo y me rindo hoy, tanta gloria me asombra.

Su bondad es mayor que tus pecados.

David fue el segundo rey de Israel y el más prominente de ellos. Ese mismo David fue quien, en el tiempo en el que los reyes salían a la guerra, se quedó en Jerusalén. Desde la azotea del palacio vio a una mujer (Betsabé) que se estaba bañando. Averiguó acerca de ella, la trajo a su residencia y se acostó con ella. Al darse cuenta de que ella había quedado embarazada, David manda a matar al esposo de ella (llamado Urías).

A pesar de que David era un hombre conforme al corazón de Dios, Él dejó claro que lo que David había hecho era desagradable ante Sus ojos. Por eso, Él envió al profeta Natán para que hablara con David, mostrándole su pecado. Después de esta visita, David se arrepintió de su pecado. Y el Señor lo perdonó.

David fue también un poeta elocuente, él escribió la mayoría de los Salmos que se registran en la Biblia. Los Salmos son cánticos de alabanza o cánticos con acompañamientos de cuerda. Una de las características de la poesía hebrea es su paralelismo, es decir, una frase u oración se pone junto a otra que contiene el mismo número de palabras o la misma idea. Esa característica es evidente en el salmo 51, el cual fue escrito después del pecado de David mencionado anteriormente.

RECONOCE TU PECADO Y SU BONDAD

“Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a Tu misericordia; conforme a lo inmenso de Tu compasión, borra mis transgresiones” (v. 1).

David comienza el salmo dirigiéndose a Dios y reconociendo Su carácter. Al David pedirle a Dios que tenga piedad, él le está pidiendo que le muestre Su gracia, que le muestre Su favor. Y David quiere que Dios le muestre Su favor conforme a Su misericordia.

Continuar leyendo Su bondad es mayor que tus pecados.