Rechazando el afán, abrazando a nuestro Padre.

En este sermón consideraremos: El mandato negativo de no afanarnos que Jesucristo nos da; cuatro razones de por qué no afanarnos: (1) porque el mismo Dios que nos ha dado la vida y el cuerpo es el mismo Dios que nos dará el alimento y la ropa, (2) porque hay cosas que están fuera de nuestro control y que por mucho que nos afanemos no podremos manejar, (3) porque cada día trae su afán y (4) porque Dios es nuestro Padre, que conoce nuestra necesidad y se ha comprometido a suplirla; una deficiencia en la fe como la causa del afán; y el mandato positivo de buscar primeramente el reino de Dios y Su justicia, acompañado de una promesa.

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JesĂşs: Su obra.

La respuesta a la pregunta “¿Qué niño es éste?”, planteada por William C. Dix en uno de sus himnos navideños, se encuentra en Mateo 1:21: “Y dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús, porque El salvará a su pueblo de sus pecados”.

El nombre “Jesús” no sólo nos habla de la naturaleza del niño que nacería (es Dios mismo en esencia), sino que también nos habla de la obra de este niño que nacería. ¿Por qué este niño sería nombrado “Jesús”? “Porque El salvará”. La obra u oficio de Jesús es salvar. Ahora, este Mesías no vino, al menos en Su primera venida, como la nación de Israel lo esperaba –un rey triunfante que derrocaría al imperio romano y daría el reinado a Israel para siempre–. Continuar leyendo Jesús: Su obra.

JesĂşs: Su naturaleza.

“¿Qué niño es éste que al dormir / en brazos de María, / pastores velan, ángeles / le cantan melodías?”. Esa es la importante pregunta que William Chatterton Dix planteó en uno de sus himnos navideños (¿Qué niño es este?). En Mateo 1:21 se da respuesta a esa pregunta: “Y dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús, porque El salvará a su pueblo de sus pecados”.

Ese nombre (Jesús) nos habla de la naturaleza de este niño que nacería. La versión Reina Valera tiene una nota al pie de la página que dice que el nombre “Jesús” significa Salvador. Aunque eso es ciertísimo, decir que el nombre “Jesús” significa meramente Salvador podría hacer que notemos Su obra, pero pasemos por alto Su naturaleza. “Jesús” es la forma griega del nombre hebreo «Josué» que significa Jehová es salvación o Jehová salva. Ese niño que nacería no sería nadie menos que Jehová. Notemos el versículo otra vez: “y le pondrás por nombre Jesús [que significa Jehová salva], porque El [“El” se refiere al niño que nacería, y “El” es enfático aquí: Él es quien salvará; Él personalmente, y por actos personales] salvará a su pueblo [nótese que se dice que este pueblo es pertenencia del niño que nacería] de sus pecados”. Continuar leyendo Jesús: Su naturaleza.

Digno de nuestro mayor afecto.

Los hijos aman a sus padres por encima de muchas otras personas y cosas en este mundo. Los padres aman a sus hijos por encima de muchas otras personas y cosas en este mundo. Por lo tanto, cuando Jesucristo dice que «el que ama al padre o a la madre más que a mí, no es digno de mí; y el que ama al hijo o a la hija más que a mí, no es digno de mí» (Mt. 10:37), Él está diciendo que debe ser amado más que todo1. Jesucristo debe ser el objeto principal de nuestro amor. Él debe estar sentado en el trono de nuestro corazón, siempre.

Ahora, si somos sinceros, tenemos que confesar con tristeza que hemos pecado al no amar a Jesucristo de esa manera. Este pecado se manifiesta, por ejemplo, cuando preferimos desobedecer a Jesucristo antes que entrar en conflicto con las personas2. Corramos ahora mismo a Él con arrepentimiento y fe, pues en Él está la gracia que nos perdona y nos capacita. Continuar leyendo Digno de nuestro mayor afecto.