El porqué Navidad es tan importante como Semana Santa.

En los últimos años, para esta época navideña, me he topado en varias ocasiones con frases que dicen algo como: “La Navidad es la estación, la Semana Santa es la razón”; o: “La Navidad es acerca del niño que nació para morir”. Esas frases son ciertas en un sentido amplio. Pero debemos tener cuidado de pensar que la Semana Santa es más importante que la Navidad. O, en otras palabras, cuidado con pensar que la muerte de Jesús es más importante que Su nacimiento.

La Biblia nos enseña que la vida de Jesús fue tan necesaria como Su muerte para nuestra salvación. ¿Por qué en vez de nacer como un bebé, Jesús no vino como un hombre de 33 años a morir en la cruz? Porque, para salvarnos, era necesaria una vida de obediencia completa que culminaría con muerte de cruz.

En Romanos 5, el apóstol Pablo (inspirado por Dios) habla acerca de la justificación gratuita que recibimos por medio de la fe en Jesucristo y de paz con Dios como resultado de ésta. Y en el versículo 19 el apóstol dice lo siguiente:

“Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno los muchos serán constituidos justos”.

El hombre que desobedeció fue Adán. Y debido a esa desobediencia de Adán, quien era el representante de toda la humanidad, todos fueron constituidos pecadores. El que obedeció fue Jesús. Y debido a eso todos aquellos que se arrepienten y confían en Jesús son constituidos justos. Continuar leyendo El porqué Navidad es tan importante como Semana Santa.

¿Qué consejo Jesús le daría a los que usan redes sociales?

En el tiempo en el cual Jesús caminó sobre esta tierra no existían redes sociales como Facebook, Youtube, Instagram y Twitter. Pero si hubieran existido, ¿las hubiera usado Jesús? O al menos: ¿qué consejo Jesús les hubiera dado a aquellos que la usan?

En Juan 6 se relata como Jesús alimentó a más de cinco mil personas después de multiplicar cinco panes y dos pescados. “La gente entonces, al ver la señal que Jesús había hecho, decía: Verdaderamente este es el Profeta que había de venir al mundo” (v. 14). La intención de esa gente era derrocar al imperio romano y hacer a Jesús rey. Pero esa no era la misión de Jesús en Su primera venida, por eso se retiró y se fue al otro lado del mar. La gente siguió a Jesús hasta el otro lado del mar. Allí, Jesús le dijo que ellos no lo estaban buscando por la razón correcta.

Jesús aprovechó el momento y les dijo que Él era «el pan de Dios… que baja del cielo, y da vida al mundo» (v. 33). Un pan superior no sólo al que ellos acababan de comer, sino también superior al maná que Moisés les había dado. Y lo que la gente tenía que hacer era comer de ese pan para no tener más hambre o, en otras palabras, creer en Jesús para tener vida eterna.

Al escuchar las palabras de Jesús, muchos de sus discípulos dijeron: “Dura es esta declaración; ¿quién puede escucharla?” (v. 60). Y como resultado se apartaron de Jesús, ya no andaban con Él. Pero, después, Jesús ni se arrepintió ni alegó que lo habían mal entendido; sino que les preguntó a los doce discípulos: “¿Acaso queréis vosotros iros también?” (v. 67). A lo que ellos respondieron, en palabras de Pedro, que ellos no tenían a donde más ir, que Él (Jesús) es el Santo de Dios con palabras de vida eterna.

Entonces, ¿qué consejo Jesús les hubiera dado a aquellos que usan redes sociales? Él hubiera dicho algo como lo siguiente: “No negocies la verdad, el evangelio, por más ‘likes’/popularidad/seguidores. No te disculpes de lo que la Biblia dice. La fidelidad seguramente te costará muchos seguidores, pero los verdaderos seguidores permanecerán”.

Jesús no es [sólo] un maestro bueno.

En la región de Judea y al otro lado del Jordán, Jesús enseñaba acerca del divorcio y que el reino de Dios debe ser recibido como un niño. Después de eso, Jesús salió para seguir Su camino a Jerusalén cuando un joven rico (dueño de muchos bienes) se cruzó en Su camino y le dijo: “Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?” (Mr. 10:17). A quien Jesús le respondió de la siguiente manera: “¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno, sino solo uno, Dios” (v. 18).

A simple vista, la respuesta de Jesús parece negar que Él sea Dios. Ahora, recordemos que son numerosos los pasajes bíblicos que presentan a Jesús como Dios. Por ejemplo, en el evangelio según Juan:

  • “En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios” (1:1);
  • “Nadie ha visto jamás a Dios; el unigénito Dios, que está en el seno del Padre, Él le ha dado a conocer” (1:18);
  • “Respondió Tomás y le dijo: ¡Señor mío y Dios mío!” (20:28).

¿Por qué, entonces, Jesús respondió de esa manera? Si Jesús es Dios –¡y lo es!–, entonces Su respuesta fue la mejor respuesta que pudo haberse dado –ya que Dios es más sabio que nosotros–.

Nótese que el joven rico se dirige a Jesús como un “maestro bueno”. ¿Es Jesús un maestro? Sí, Jesús mismo afirmó serlo; pero Jesús no es sólo un maestro, Él también es el Señor (Jn. 13:13). Y decir que Jesús es el Señor es lo mismo que decir que Jesús es Dios ya que en el Antiguo Testamento así Israel se dirigía a Dios. Por ejemplo “Escucha, Israel; el Señor nuestro Dios, el Señor uno es” (Mr. 12:29). Continuar leyendo Jesús no es [sólo] un maestro bueno.

Pero Cristo la ama.

Pero Cristo la ama
“La novia de Cristo no era la más hermosa ni es perfecta. Pero Cristo la ama, dio Su vida por ella y la hará una iglesia gloriosa” –Misael Susaña (La novia de Jesús).

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