Uso un acrĂłnimo: ROCAA. Inicio mi dĂa con Ă©ste y lo sigo cuando debo esforzarme para hacer lo correcto. El objetivo de esta manera de pensar y sentir es que se convierta de tal manera en parte de mĂ que enfoque todo en la vida de esta manera.
“R”- Reconozco que aparte de Cristo nada puedo hacer de valor eterno (Juan 15:5). Reconozco con Pablo en Romanos 7:18: “en mĂ, es decir, en mi carne, no habita nada bueno”. Reconozco que el viejo “yo”, el cual amaba negar ese hecho, fue crucificado con Cristo.
“O”- Oro con Pablo en 1 Tesalonicenses 3:12 que Cristo me haga abundar en amor. Oro que la gracia reine en mi vida por medio de la justicia (Romanos 5:21). Oro que Dios produzca en mi la obediencia que El demanda (Hebreos 13:21; 2 Tesalonicenses 1:11).
“C”- ConfĂo. Esta es la clave, porque Gálatas 3:5 dice: “Aquel, pues, que os suministra el EspĂritu y hace milagros entre vosotros, Âżlo hace por las obras de la ley o por el oĂr con fe?”. En otras palabras, la obra continua del EspĂritu que nos capacita para amar como debemos sucede sĂłlo al confiar en las promesas de Dios (Gálatas 5:6). AsĂ que, por fe, hecho mano de una promesa como IsaĂas 41:10: “No temas, porque yo estoy contigo; no te desalientes, porque yo soy tu Dios. Te fortalecerĂ©, ciertamente te ayudarĂ©, sĂ, te sostendrĂ© con la diestra de mi justicia”. ConfĂo en que mientras actĂşo, no serĂ© yo, sino el poder de Cristo en mi y yo sĂłlo me aferro a Ă©l en fe.
“A”- ActĂşo en obediencia a la Palabra de Dios. Pero, ¡oh, quĂ© gran diferencia ahora entre tal acciĂłn y lo que Pablo llama las obras de la ley!. El reconocimiento de que yo soy impotente, la oraciĂłn por capacitaciĂłn divina, el confiar que el mismo Cristo es mi ayuda y mi fuerza –todo esto transforman la acciĂłn para que sea un fruto del EspĂritu, no una obra de la carne.
“A”- Agradezco a Dios, cuando la acciĂłn está hecha y el dĂa ha acabado, por cualquier bien que pudo haber venido a mi vida (Colosenses 1:3-5). Le agradezco por conquistar, al menos en cierta medida, mi egoĂsmo y orgullo. Le doy la gloria (1 Pedro 4:11).
ROCAA: R– Reconoce tu inhabilidad para hacer el bien por ti mismo. O– Ora por capacitaciĂłn divina. C– ConfĂa en las promesas de Dios de ayuda, fuerza y guĂa. A– ActĂşa en obediencia a la palabra de Dios. A– Agradece a Dios por cualquier bien que reciba. Si piensas que esto es muy poco de ti y demasiado de Dios, entonces te insto a contrastar tu testimonio con el de Pablo, quien dijo en 1 Corintios 15:10: “he trabajado mucho más que todos ellos, aunque no yo, sino la gracia de Dios en mĂ”; y en Romanos 15:18: “no me atreverĂ© a hablar de nada sino de lo que Cristo ha hecho por medio de mĂ”. AsĂ que, volvemos al punto principal de Gálatas 3:1-5 declarado en 5:5 (de Gálatas). Por medio del EspĂritu (no de la carne), por fe (no por obras), tenemos la esperanza de justicia. SĂłlo cuando eso es verdad podemos decir: “estando convencido precisamente de esto: que el que comenzĂł en vosotros la buena obra, [Él y sĂłlo Él] la perfeccionará hasta el dĂa de Cristo JesĂşs” (Filipenses 1:6).
Este artĂculo es un extracto tomado de: John Piper. Can You Begin by the Spirit and Be Completed by the Flesh? [ÂżPuedes comenzar por el EspĂritu y terminar por la carne?]. TraducciĂłn de Misael Susaña. Usado con permiso de DesiringGod.org