En este sermĂłn, el pastor Misael Susaña nos enseña (1) cuál es el milagro de Dios que es comĂşn a todo cristiano y (2) cuáles son las ganancias de aquellos que son discĂpulos de JesĂşs.
Etiqueta: Milagro
Dios gobierna en lo mundano.
La Biblia nos dice que «Dios es espĂritu» (Jn. 4:24). Ésta nos llama a poner la vista en las cosas «que no se ven. Porque las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas» (2 Co. 4:8). Y tambiĂ©n declara que Dios «nos ha bendecido con toda bendiciĂłn espiritual en los lugares celestiales en Cristo» (Ef. 1:3). Entre esas bendiciones están: la elecciĂłn, la adopciĂłn como hijos, el perdĂłn de pecados, etc.
Los cristianos no tenemos ningún problema en ver a Dios en la esfera espiritual o, en otras palabras, saber que Él gobierna en la esfera espiritual. Pero algunos creen que ese es el único ámbito en el que Dios opera. Creer eso es pensar que Dios no tiene jurisdicción para obrar en lo mundano (no en el sentido de lo pecaminoso, sino en el sentido de lo material y perteneciente a esta tierra); o como dijo un amigo: “Dios no se mete en eso, Él está ocupado con asuntos más importantes”.
Pero 2 Reyes 4 nos recuerda a todos que Dios, el Dios de la Biblia, sĂ obra en lo mundano.
PAGANDO DEUDAS
En los primeros 7 versĂculos de 2 Reyes 4 nos encontramos con el profeta Eliseo. Un profeta era alguien que Dios habĂa escogido y capacitado para hablar la Palabra de Dios al pueblo. Un profeta representaba a Dios delante del pueblo.
Una mujer viene a Eliseo con un problema: su marido habĂa muerto y la habĂa dejado tanto a ella como a sus dos hijos con una deuda que no podĂan pagar. Para saldar la deuda, el acreedor estaba a punto de tomar como esclavos a los dos hijos de esta mujer.
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“¿QuĂ© es esto para tantos?” –fue la pregunta de Pedro para JesĂşs en Juan 6:9–. JesĂşs y Sus discĂpulos tenĂan delante de ellos cinco panes y dos peces para más de cinco mil personas. Los discĂpulos no tenĂan suficiente dinero ni suficiente alimento para alimentar a tanta gente (Jn. 6:7).
Pero JesĂşs tomĂł los cinco panes y los dos peces, dio gracias y los bendijo, y los panes y los peces fueron más que suficiente (Jn. 6:11). Estoy seguro de que cuando el muchacho de los panes y los peces se levantĂł ese dĂa no tenĂa idea de que sus panes y sus peces serĂan utilizados por JesĂşs para alimentar a más de cinco mil personas, saciarlos, recoger doce canastas más, apuntar a JesĂşs como el Hijo de Dios y dar lecciones a miles de creyentes a travĂ©s de la historia.
Lo poco que este muchacho tenĂa para ofrecer, se volviĂł mucho en las manos de JesĂşs. Lo mismo es cierto para nosotros: nuestro “poco” se vuelve mucho en Sus manos. Eso es una excelente noticia para aquellos de nosotros que estamos conscientes de lo poco que somos y lo poco que podemos ofrecer a nuestro Señor: nuestro “poco” se vuelve mucho en Sus manos. Por ejemplo:
- Dios puede utilizar un tratado que le hayas dado a alguien en el parque para traerlo a salvaciĂłn y Dios puede convertir a esa persona en un evangelista por medio de quien miles de personas lleguen a conocer a JesĂşs.
- Dios puede utilizar ese dinero que das para apoyar a los misioneros para que su obra continúe. Él puede convertir a toda una comunidad a través de la obra misionera.
- Dios puede utilizar esas palabras que dijiste para animar a ese hermano a continuar, sin tĂş saber que ese hermano estaba a punto de arrojar la toalla.
- Dios puede utilizar una publicación en las redes sociales a la que nadie le dio “me gusta” para plantar Su verdad en el corazón de uno que la leyó y después en el corazón de otro que la escuchó de boca de ese que la leyó y asà sucesivamente.
Pidamos y esperemos que Dios utilice ese “poco” que somos y podemos ofrecer, porque sólo en Sus manos será mucho. La gloria es de Dios –Él es quien hace la diferencia–. Pero el beneficio es nuestro al ser Sus instrumentos.
ÂżCĂłmo identificar a un falso profeta?
Los que son y vienen de parte de Dios pueden ser distinguidos de aquellos que profesan serlo pero en verdad no lo son. ÂżCĂłmo pueden ser distinguidos? Por sus frutos.
Sermones de la serie: ¿Cómo identificar a un falso profeta? | No es lo que dices, sino lo que haces. | ¿Dónde está construida tu casa?