Doctor Strange y la idolatrĂ­a.

Doctor Strange en el multiverso de la locura tiene lugar unos meses después de los eventos de WandaVision y de Spider-Man: Sin camino a casa. De todo el Universo Cinematográfico de Marvel, pienso que ésta es la película que más muestra magia oscura u ocultismo y terror hasta la fecha.

En esta película Doctor Strange trata de salvar a América Chávez (una adolescente que tiene el poder de viajar a través del multiverso) de múltiples amenazas, entre ellas están un par de demonios que la persiguen. No pasa mucho tiempo para que Strange se da cuenta de que Wanda (quien ha sido corrompida por el Darkhold y ahora es La Bruja Escarlata) es la responsable de los ataques.

Wanda quiere poseer los poderes de América para viajar a través del multiverso y así poder reunirse con Billy y Tommy, los hijos que ella creó en Westview (los cuales no existen en su universo). Pero, ¿a qué costo?

Wanda quiere los poderes de América, aun si eso significa matar a ésta última. De hecho, al Strange negarse a entregar a la adolescente, Wanda lo ataca tanto a él como al Kamar-Taj y mata a muchos hechiceros. Reunirse con sus hijos se convirtió en su obsesión. Y si tenía que destruir todo el universo para que su sueño se hiciera realidad, ello lo haría.

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Dios castigĂł a Su Siervo más obediente.

En el capítulo 53 de su libro, el profeta Isaías escribe acerca de un siervo a quien el Señor Dios describe como Suyo: “Mi Siervo” (v. 11). El profeta nos dice que este Siervo del Señor sería un Siervo sufriente (vv. 1-9) y, después, un Siervo exaltado (vv. 10-12).

Y a la luz del Nuevo Testamento, es claro que ese Siervo del Señor es Jesús. Él sufrió hasta la muerte en la cruz y, entonces, fue exaltado con Su resurrección y ascensión.

Leamos las palabras del profeta en Isaías 53:4-6: “Ciertamente Él llevó nuestras enfermedades, y cargó con nuestros dolores. Con todo, nosotros lo tuvimos por azotado, por herido de Dios y afligido. Pero Él fue herido por nuestras transgresiones, molido por nuestras iniquidades. El castigo, por nuestra paz, cayó sobre Él, y por Sus heridas hemos sido sanados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, nos apartamos cada cual por su camino; pero el Señor hizo que cayera sobre Él la iniquidad de todos nosotros”.

A partir de ese capĂ­tulo, quiero que veamos el agente, la causa y los beneficiarios de los sufrimientos de JesĂşs.

EL AGENTE

Jesús fue azotado, herido y abatido por Dios. Sí, Herodes, Pilato, los gentiles y el pueblo de Israel fueron responsables de arrestar y crucificar a Jesús (Hch. 4:27), pero en última instancia fue Dios quien estaba detrás de todo ello. Fue Dios quien entregó a Jesús. Como alguien dijo, quien mató a Jesús no fue Judas, no fueron los judíos, no fue Pilato, sino Dios. Todo eso se confirma con las palabras del profeta: “Pero quiso el Señor quebrantarlo, sometiéndolo a padecimiento” (Is. 53:10). Detrás del azote, herida y aflicción de Jesús había un Dios con un ceño fruncido (justamente airado) por el pecado.

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