Poco a poco, pero con propĂłsito y seguridad.

Debido a la obra perfecta de Jesucristo ya somos salvos del dominio del pecado, es decir, ya no somos esclavos del pecado (Ro. 6:2). Sin embargo, el pecado todavía está presente en nosotros y, aunque sí progresivamente (santificación), no estaremos total y definitivamente libres de éste hasta nuestra glorificación (Ef. 5:27). Y en medio de nuestra lucha contra el pecado remanente nos preguntamos: “¿Por qué Dios no me salva de una vez y por todas del pecado remanente? ¿Realmente llegará el día en el cual seré total y definitivamente libre del pecado?”.

Dios tiene algo importante que decirnos al respecto en Deuteronomio 7:21-23, donde se dice: “No te espantes de ellos, porque el Señor tu Dios está en medio de ti, Dios grande y temible. Y el Señor tu Dios echará estas naciones de delante de ti poco a poco; no podrás acabar con ellas rápidamente, no sea que las bestias del campo lleguen a ser demasiado numerosas para ti. Pero el Señor tu Dios las entregará delante de ti, y producirá entre ellas gran confusiĂłn hasta que perezcan”. Aunque esas son las palabras que Dios le dijo a la naciĂłn de Israel con respecto a las naciones que enfrentarĂ­an y a la tierra que poseerĂ­an, aquĂ­ hay principios que se aplican a nuestra lucha contra el pecado remanente (enemigo del pueblo de Dios hoy). Continuar leyendo Poco a poco, pero con propĂłsito y seguridad.

De primera importancia –¿QuĂ© es el evangelio?

El evangelio es la buena noticia de salvaciĂłn para el pecador que tiene fe y se arrepiente, salvaciĂłn gracias a que Jesucristo muriĂł por nuestros pecados, fue sepultado y resucitĂł al tercer dĂ­a.

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La fidelidad y la justicia de Dios en perdonar [1 Juan 1:9]

Aunque todo cristiano ha sido salvado del dominio del pecado (es decir, Ă©ste ya no es su señor; vĂ©ase Ro. 6:2), el pecado todavĂ­a está presente en todo cristiano1. Aunque el pecado ya no es la práctica del cristiano (1 Jn. 3:8), el cristiano todavĂ­a peca –esto lo sabemos tanto por experiencia como por la Palabra–: “Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos y la verdad no está en nosotros… Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a El mentiroso y su palabra no está en nosotros” (1 Juan 1:8, 10).

La diferencia entre el cristiano (un “pecador redimido” o uno “simultáneamente justo y pecador” como lo dirĂ­a Lutero) y el no-cristiano es que cuando el cristiano peca, es guiado por el EspĂ­ritu al arrepentimiento para perdĂłn de pecados. 1 Juan 1:9 dice: “Si confesamos nuestros pecados, El es fiel y justo para perdonarnos los pecados y para limpiarnos de toda maldad”. En este versĂ­culo se dice que si confesamos a Dios nuestros pecados, seremos perdonados y limpiados. Ahora, no quiero que pasemos por alto lo siguiente: “El es fiel y justo”. ÂżPor quĂ© describir aquĂ­ a Dios precisamente como fiel y justo? ÂżQuĂ© tiene que ver la fidelidad y la justicia de Dios en nuestro perdĂłn? Continuar leyendo La fidelidad y la justicia de Dios en perdonar [1 Juan 1:9]