Etiqueta: Salvación
Su tumba vacía lo cambia todo.
El pastor Misael Susaña comparte en este sermón la realidad de la resurrección de Jesús, los logros de ésta y qué tiene eso que ver contigo.
7 razones para volver a congregarte [II]
Razón #2: Porque nuestra participación de la Santa cena nos recuerda a Jesucristo.
“Porque yo recibí del Señor lo mismo que les he enseñado: que el Señor Jesús, la noche en que fue entregado, tomó pan, y después de dar gracias, lo partió y dijo: «Esto es Mi cuerpo que es para ustedes; hagan esto en memoria de Mí». De la misma manera tomó también la copa después de haber cenado, diciendo: «Esta copa es el nuevo pacto en Mi sangre; hagan esto cuantas veces la beban en memoria de Mí». Porque todas las veces que coman este pan y beban esta copa, proclaman la muerte del Señor hasta que Él venga” (1 Corintios 11:23-26).
La Santa cena es un sacramento del cual no se puede participar a través de una videollamada. Sin embargo, el pasaje que acabamos de leer nos dice claramente que la Santa cena fue un mandato que el Señor Jesús les dio a Sus discípulos y que el apóstol pablo repitió a la iglesia. Y este sacramento debe ser celebrado hasta que Jesús regrese por segunda vez.
¿Qué hacemos en la Santa cena? Comemos del pan y bebemos del fruto de la vid en memoria de Jesucristo. El pan representa el cuerpo de Cristo. Pero nótese que no es cualquier tipo de pan, es un pan partido. Como el pan que es partido para alimentar a alguien, así el cuerpo de Jesucristo fue quebrantado para beneficiarnos a nosotros.
De la misma manera el cuerpo de Jesucristo fue partido, fue roto en pedazos, fue despedazado por la ira de Dios. Y todo por nosotros. Tú y yo merecíamos todo eso por nuestros pecados, pero Él fue entregado en nuestro lugar.
Así mismo la copa, el fruto de la vid, representa “el nuevo pacto en [Su] sangre”. O dicho de otra manera, la sangre de Jesucristo compró los beneficios de ese nuevo pacto. Y nuevamente, todo por nosotros. Él derramó Su sangre por nosotros. Él fue quien nos hizo los beneficiarios de ese nuevo pacto.
Ese es un nuevo pacto que, según Jeremías 31, incluye: tener la ley de Dios en la mente y el corazón, tener a Dios como nuestro y que Dios nos tenga como Suyos, conocer a Dios y el perdón de todos nuestros pecados.
Así que, cuando participamos de la Santa cena estamos recordando y también anunciando la muerte del Señor Jesucristo. Y ese recordatorio es importante por dos razones:
- Porque aunque somos cristianos, todavía pecamos. Necesitamos recordar que hay perdón de pecados en Jesús para nosotros. Necesitamos recordar que Jesús vino a salvar pecadores como tú y como yo.
- Porque, en nuestro pecado, seremos tentados a creer que somos salvos por obra y no por gracia. Necesitamos recordar que no somos salvos debido a nuestro desempeño. Necesitamos recordar que no podemos ser demasiado malos para recibir la gracia de Dios que es para personas malas.
Ese recordatorio pasa en la Santa cena.
Ni muerte, ni tristeza ni vergüenza.
Después de pronunciar una serie de oráculos o profecías contra las naciones de la tierra, el profeta Isaías comienza a exaltar y a alabar el nombre de Jehová su Dios debido a Su favor para con él y el resto de Su pueblo. Y todo esto ocurre en el contexto de lo que el profeta describe como “aquel día”.
“Aquel día” hace referencia al día del Señor (Jehová). Ese es un día de terror para los pecadores impenitentes, porque en éste Dios los va a juzgar. Pero ese es un día de mucha alegría para los pecadores arrepentidos, porque en éste Dios les mostrará Su salvación.
Y en medio del cántico de alabanza que el profeta hace en el capítulo 25, leemos una serie de eventos que ocurrirán sin ninguna duda:
“Él destruirá la muerte para siempre. El Señor Dios enjugará las lágrimas de todos los rostros, y quitará el oprobio de Su pueblo de sobre toda la tierra, porque el Señor ha hablado. Y en aquel día se dirá: «Este es nuestro Dios a quien hemos esperado para que nos salvara. Este es el Señor a quien hemos esperado; regocijémonos y alegrémonos en su salvación»” (vv. 8, 9).
NO MUERTE
Lo primero que se promete es que Dios «destruirá la muerte». Desde la entrada del pecado al mundo en Génesis 3, la muerte con un insaciable apetito ha abierto su boca para tragar a todos los seres vivos creados por Dios. Y ésta es inevitable a menos que Dios intervenga. Por eso ésta es tan temida por todas las personas.
La muerte es temida no sólo por los hombres, sino incluso por muchos “dioses” paganos. Pero el Dios verdadero no solo no le teme a la muerte, sino que El mismo la destruirá. La destruirá de una vez y para siempre, y ya no habrá más muerte. Cuando eso pase, la muerte será una mentira y la inmortalidad será una realidad para aquellos que son de Dios.
Continuar leyendo Ni muerte, ni tristeza ni vergüenza.