¿Qué nos recuerda la «relación» de Wilfa Soto y Glyn Thomas?

A finales del año pasado, la complicada “relación” de Wilfa Soto y Glyn Thomas se volvió viral en los medios de comunicación. Wilfa vive en Cotuí (República Dominicana) con sus dos hijas en un estado de pobreza económica. Ella conoció, vía la Internet, a Glyn Thomas (de nacionalidad británica); quien se ofreció ayudarla a criar a sus hijas. Pero cuando él llegó al país se supo que no tenía dinero para transportarse desde el aeropuerto hasta la casa de Wilfa y mucho menos para regresar a su país. Wilfa, entonces, tuvo que pedir ayuda a la embajada británica para que Glyn regresara a su país. Ella ahora quiere, en sus propias palabras, que limpien su nombre porque la vergüenza no la dejar salir a ningún lado.

Ese caso me hizo recordar Romanos 10:11, que dice: “Pues la Escritura dice: Todo el que cree en El no será avergonzado”. Wilfa creyó que Glyn sería y haría más de lo que él en realidad era y podía hacer. Y como resultado ella fue avergonzada. Ahora, si somos sinceros, tenemos que confesar que todos nosotros en cierto grado hemos experimentado la dolorosa vergüenza que resulta de haber creído con todo el corazón que alguien era o haría algo cuando en verdad no fue así. Sin embargo, Romanos 10:11 nos dice que hay alguien en quien podemos creer con todo el corazón sin temor a ser avergonzados: Jesús (quien es Dios). Continuar leyendo ¿Qué nos recuerda la «relación» de Wilfa Soto y Glyn Thomas?

María, la sierva del Señor.

María no fue muchas de las cosas que algunos le atribuyen hoy en día (p. ej. ella no es mediadora entre nosotros y Jesús, ella tampoco permaneció virgen), pero ella sí fue una sierva verdadera del Señor.

El ángel Gabriel se le apareció a María, mientras ella todavía era virgen y se encontraba desposada con José, para decirle que daría a luz un hijo –Jesús–. Y después de que el ángel le explicara –aunque no en detalle– el cómo sucedería eso, ella respondió: “He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra” (Lucas 1:38). Y a partir de esas palabras podemos definir un siervo de Dios como aquel en cuya vida y a través de quien se hace la voluntad de su Señor.

Es muy probable que la explicación del ángel no haya respondido a todas las preguntas de María; pero en vez de insistir en recibir una explicación que respondiera a todas sus preguntas, ella dijo «hágase conmigo conforme a tu palabra». Al quedar embarazada en ese momento, ella pudo haber perdido a su prometido –en Mateo 1:19 se relata que José llegó a pensar en abandonarla–; pero aun así ella dijo «hágase conmigo conforme a tu palabra». Al quedar embarazada en ese momento, la reputación de María fue manchada (véase Juan 8:41); pero aun así ella dijo «hágase conmigo conforme a tu palabra».

Todo este universo no se trata acerca de nosotros, sino de Dios. Y esta vida no se trata acerca de hacer nuestra voluntad; sino que esta vida se trata acerca de hacer la voluntad de Dios, aun cuando eso aparentemente1 nos perjudique. ¿Eres tú un siervo del Señor?


1 Digo “aparentemente” porque ya que nuestro Señor es bueno, todo lo que Él demanda de Sus siervos es tanto para Su gloria como para el bien de ellos. Ahora, al final es Dios –y no nosotros– quien define lo que es bueno, quien sabe lo que es bueno para nosotros.

¿Qué nos recuerda la navidad? [Sermón]

La navidad nos recuerda cuán débil somos, pero también nos recuerda cuán fuerte es Dios. La navidad nos recuerda cuán grande es nuestro pecado, pero también cuán grande es el amor de Dios.

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¿Promueve la Biblia la violencia contra la mujer?

Dios establece en Su Palabra que la mujer debe someterse a su propio marido: “Pero así como la iglesia está sujeta a Cristo, también las mujeres deben estarlo a sus maridos en todo” (Efesios 5:24). Ahora, eso no convierte a la mujer en una esclava que puede ser castigada cuando ésta no cumple los deseos de su marido.

Someterse al marido significa colocarse por debajo (lo cual no disminuye su valor) del liderazgo, provisión y protección de su marido. Ahora, nótese que Dios no le dice al marido que sujete a su mujer o que haga que ella se someta. Dios llama a la mujer a someterse voluntariamente, esa es responsabilidad de ella delante de Dios: “Las mujeres estén sometidas a sus propios maridos como al Señor” (Ef. 5:22).

Si la responsabilidad del marido no es el hacer que su mujer se someta, ¿cuál es, entonces, su responsabilidad delante de Dios? Efesios 5:25 responde: “Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia y se dio a sí mismo por ella”. La responsabilidad del marido es amar a su mujer. Y ese amor debe expresarse en su guía, provisión y protección hacía ella.

Y no debemos olvidar que el amor del marido no está condicionado a la sumisión de la mujer. Dios no dijo: “ama a tu mujer si ella se somete a ti”. No. Es la responsabilidad del marido delante de Dios el amar a su mujer, aun en esos momentos en que ella no se someta.

Concluimos, entonces, que la Biblia no promueve la violencia contra la mujer; más bien, la Biblia promueve el amor hacia la mujer.