Curso gratis: La santidad de Dios

Presentamos Conexión Ligonier

Conexión Ligonier permite a los cristianos en crecimiento aprender en línea gracias a una amplia biblioteca de cursos interactivos en video impartidos por el fundador de Ministerios Ligonier, el Dr. R. C. Sproul, así como por Sinclair Ferguson, W. Robert Godfrey, Stephen Nichols, Burk Parsons y Derek Thomas.

Cada curso contiene herramientas de estudio para ayudarte a aplicar lo que estás aprendiendo, incluyendo pruebas opcionales, preguntas de discusión así como también la facilidad de visualizar tu avance en cada paso.

Tienes la flexibilidad de tomar todos los cursos que quieras, cuándo y dónde quieras, y al ritmo que más te convenga.

La santidad de Dios

En La santidad de Dios, el Dr. R. C. Sproul ilustra la majestad de la santidad de Dios a través de un estudio bíblico e histórico de lo que las personas experimentan cuando se encuentran con el Santo y encuentran refugio final en la justicia de Cristo.

  • Lecciones: 6.
  • Tiempo Promedio por lección: 40m.
  • Categoría: Teología.
  • Guía de Estudio: (digital) Imprimible.

Signos vitales: no ama al mundo

La falta de amor por el mundo no es condenada por Dios, al contrario, es aplaudida. Aquellos que profesan conocer a Dios no deben amar el sistema organizado de maldad que se opone a Dios.

Dios se involucra en lo ordinario.

En 2 Reyes 4, los versículos 1-7 vemos a Dios proveyendo para pagar las deudas de una familia empobrecida. En los versículos 8-37 vemos a Dios dándole “dos veces” (una vez por concepción y otra vez por resurrección) un hijo a una mujer que no podía tener hijos. Y en los versículos 38-44 vemos a Dios alimentando a un grupo de hombres hambrientos para que no mueran de hambre.

Más dulce que la miel, mejor que el oro.

Predicador: John Piper.
Pasaje bíblico: Salmos 19:7-11

¿Cómo se puede permanecer vivo y no muerto? ¿Cómo se puede permanecer sabio y no necio? ¿Y cómo se puede permanecer feliz en Dios y no miserable? Respuesta: Meditando en la ley del Señor día y noche (Salmo 1:1-3).

Debido a que las Escrituras son la Palabra del Señor, la comunicación y revelación del Dios viviente, tienen efectos en nosotros que son mejores que los efectos de cualquier otra cosa que podamos leer, estudiar, ver o escuchar.

Las Escrituras son Palabra del Dios

Esto se desprende claramente de la repetición de David que hace seis veces. Versículo 7: “ley de Jehová”, “testimonio de Jehová”. Versículo 8: “mandamientos de Jehová”, “el precepto de Jehová”. Versículo 9: “El temor de Jehová”, “juicios de Jehová”.

Seis veces utiliza la frase “de Jehová”, es decir, de Yahvé, el Señor, el Dios que dice: “Yo soy el que soy” y no hay otro. El Dios que creó todo lo que es y lo mantiene en existencia. El Dios que conoce todas las cosas que han sido y que serán, y que entiende perfectamente cómo funciona todo en el universo, desde las galaxias hasta la energía subatómica. Este Dios ha hablado por medio de la ley, de testimonios, de preceptos, de mandamientos y de ordenanzas.

Los periódicos, las revistas, las novelas, los libros de texto, los libros de psicología o teología, la televisión, la radio, etc.. Nada de eso puede tener en nosotros los buenos efectos que tienen las Escrituras, porque esas cosas son la palabra del hombre, pero las Escrituras son la Palabra de Dios.

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