Una advertencia pertinente [II]

Un ídolo es toda aquella persona, cosa o estado que, no siendo el único Dios verdadero, hemos sentado en el trono de nuestro corazón. Y, por lo tanto, le damos más importancia y deseamos más que a Dios. Y ya que por el pecado, como dijo Calvino, nuestro espíritu es un perpetuo taller para forjar ídolos; las palabras del apóstol en 1 Juan 5:21 son una advertencia pertinente: “Hijos, guardaos de los ídolos”.

Puedo ver dos razones debajo de este mandato o advertencia, ambas se encuentran en el contexto inmediato: “Y sabemos que el Hijo de Dios ha venido y nos ha dado entendimiento a fin de que conozcamos al que es verdadero; y nosotros estamos en aquel que es verdadero, en su Hijo Jesucristo. Este es el verdadero Dios y la vida eterna” (1 Jn. 5:20).

Nótese, en primer lugar, que antes de dar paso al versículo 21, al final del versículo 20 se dice: “Jesucristo. Este es el verdadero Dios”. Debemos guardarnos de los ídolos porque sólo hay un Dios verdadero (subsiste eternamente en tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo). Él es el Creador y el Sustentador de todo lo que existe, es el Redentor, es el Rey supremo. Por lo tanto, Él es el único merecedor de toda nuestra adoración y de nuestro diligente servicio. Y es una injusticia, una “traición cósmica” como lo diría Sproul, tratar a algo o alguien como si fuera Dios cuando no lo es. No olvides que sólo hay un Dios auténtico, genuino, y no soy yo, no eres tú, ni es ninguna otra cosa creada.

Nótese, en segundo lugar, que al final del versículo 20 también dice: “Jesucristo. Este es… la vida eterna”. Debemos guardarnos de los ídolos porque sólo Dios es vida eterna para nosotros. ¿Qué es vida eterna? La vida eterna incluye existencia eterna, pero es más que esto. Vida eterna es una vida cumpliendo el propósito para el cual fuimos creados: tener una comunión con Dios que se extenderá para siempre. Entonces nuestra alma es satisfecha; encontramos gozo pleno y deleites para siempre. Tratar a algo o alguien como si fuera Dios cuando no lo es, no es sólo una injusticia, sino también una necedad. Tratar a la creación como si fuera el Creador nos trae desilusión, vergüenza y confusión. Sólo en el Dios verdadero podemos tener esa calidad de vida que se acaba de mencionar.

1ra parte; 2da parte; 3ra parte

Una advertencia pertinente.

Un de las maneras más raras de terminar o despedirse en una epístola, en la Biblia, la encontramos en 1 Juan 5:21, que dice: “Hijos, guardaos de los ídolos”. Digo “rara” porque no es común que los autores bíblicos terminen sus epístolas de esa manera. Y si leemos los versículos anteriores, el llamamiento del versículo 21 hasta podría parecernos fuera de lugar –pero no es así–.

¿Qué es un ídolo? Es todo aquello que, no siendo el único Dios verdadero, tratamos como si fuera Dios. Es todo aquello que, no siendo Dios, hemos sentado en el trono de nuestro corazón. Es todo aquello que, no siendo Dios, hemos posicionado en el centro de nuestra vida y ahora toda nuestra vida gira alrededor de ello. De eso, dice el apóstol (inspirado por Dios), debemos guardarnos, cuidarnos, evitarlo, huir. En resumen, Dios nos dice, no sean idolatras.

Este mandato o advertencia no es superflua, no está allí de más. Debido al pecado que mora en nosotros, somos tentados constantemente a tener ídolos en nuestro corazón. En Génesis 1:31 se dice que «vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera»; y en 1 Timoteo 6:17 se dice que Dios «nos da abundantemente todas las cosas para que las disfrutemos». Sin embargo, debido al pecado en nosotros, estamos expuestos constantemente al peligro de adorar y servir a las criaturas en lugar de al Creador (Ro. 1:24). Y los cristianos no somos inmunes a esto (1 Jn. 5:21). Juan Calvino lo dijo de la siguiente manera: “El espíritu del hombre es un perpetuo taller para forjar ídolos”.

Ahora, hay idólatras escandalosos: estos son los que hacen grandes estatuas de sus maestros religiosos o aquellos que tienen cuadros y pequeñas esculturas de “santos” y los adoran. Pero también hay idólatras sigilosos: estos son los que han posicionado a algo o a alguien en el centro de sus vidas y ahora sus pensamientos, emociones y voluntad son gobernados por eso en lugar de Dios. Puede que no sean cosas pecaminosas en sí mismas, pero que se les ha dado más importancia, son deseadas más que a Dios. Estos ídolos pueden ser personas (p. ej. Familiares), cosas (p. ej. Riquezas materiales) o estados (p. ej. Comodidad).

“Hijos, guardaos de los ídolos.”

1ra parte; 2da parte; 3ra parte

¿Qué significa aleluya?

“Aleluya” es una palabra que tiene su origen en el idioma hebreo, la cual está compuesta por:

  • jalál (en su forma imperativa), que significa hablar elogiosamente, celebrar, aclamar, cantar, alabar, glorificar; y
  • Yaj, que es la contracción del nombre del Dios eterno, auto-existente y auto-suficiente, Jehová o Yahweh (Ex. 3:14, 15).

Así que, el significado de “aleluya” es alabad a Jehová.

Desde hace mucho tiempo atrás, “aleluya” se ha utilizado como una gozosa exclamación de adoración. En los Salmos aparece sólo al principio (111; 112), al principio y al final (106; 113; 135; 146; 148; 149; 150), o sólo al final de estos (104; 105; 115; 106; 117; 147). En Apocalipsis se relata una gran multitud en el cielo que dice una y otra vez: “¡Aleluya!” (19:1, 3, 4, 6); debido al juicio y reinado de Dios, y llegada de las bodas del Cordero.

Creo que “aleluya” debería ser nuestra expresión de admiración o formula de adoración favorita (por encima de “wow!” o “¡guau!”), ya que ésta dirige la gloria a quien le pertenece –Jehová–, por quien Él es y por lo que ha hecho.

El Dios que adoramos – SGM & La IBI

El pasado 4 de abril, nuestros hermanos de Sovereign Grace Music lanzaron su 4to álbum musical en español llamado “El Dios que adoramos”. Este álbum fue presentado por Sovereign Grace Music en asociación con La IBI (Iglesia Bautista Internacional) y fue grabado en vivo desde la conferencia Por Su Causa 2012. Con “El Dios que adoramos”, Sovereign Grace Music continúa proveyendo excelentes canciones tanto en lo musical como en lo doctrinal. En este álbum encontramos

  • nuevas canciones traducidas: Más Grande de lo que Imagino (Greater Than We Can Imagine), Venid, Glorificad a Dios (Come Praise and Glorify), Castillo Fuerte (Mighty Fortress), Tengo un Refugio (I Have A Shelter), Me Glorío en Jesucristo (I Will Glory in My Redeemer) y Muestra a Cristo (Show us Christ);
  • tres canciones de de Jonathan & Sarah Jerez: Un siervo para tu gloria, El Dios que adoramos y Yahweh;
  • una canción extra de Mauricio Velarde: Allí en la cruz.

Este álbum puede ser comprado desde Amazon o iTunes.

He aquí la canción que lleva el mismo nombre del álbum –El Dios que adoramos:

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El Dios que adoramosCanción: Ante el trono celestial.
Vocalista: Jonathan Jerez.
Álbum: El Dios que adoramos.

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Esta canción es provista por worshipmatters.com