Duck Dynasty es tal vez la serie americana de televisión más grande de todos los tiempos, transmitida en A&E, la cual trata acerca de la vida de la familia Robertson, familia que se volvió rica debido a su negocio de fábrica de productos para cazadores de patos (Duck Commander), particularmente silbatos de pato. Aunque la serie en sí misma no es “cristiana”, los Robertson profesan ser «una familia arraigada en su fe en Dios y en la creencia de que la Biblia es Su palabra». El pasado 18 de Diciembre, A&E suspendió indefinidamente a Phil Robertson (llamado el “patriarca”) debido a los comentarios sobre la homosexualidad que él dio en una entrevista a la revista GQ. Cuando en esa entrevista se le preguntó a Phil qué era pecaminoso, parte de su respuesta fue parafrasear 1 Corintios 6:9, 10:
“¿O no sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No os dejéis engañar: ni los inmorales, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los homosexuales, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los difamadores, ni los estafadores heredarán el reino de Dios”.
Este pasaje bíblico es muy claro, no hay que saber griego antiguo para darnos cuenta de que: los homosexuales no heredarán el reino de Dios; en el cielo no habrá ningún homosexual. Punto. Ahora, cada vez que afirmamos esa verdad, los cristianos somos acusados de ser motivados por el odio y no por el amor. ¿Es eso cierto? Yo no sé qué hay en el corazón de cada cristiano al momento de afirmar que los homosexuales no irán al cielo, pero lo que sí sé es esto: esas palabras no vienen de un Dios que se complace en la muerte del impío (Ez. 18:23; 33:11), ni quien ahora les escribe está motivado por el odio. Continuar leyendo Duck Dynasty: “No os dejéis engañar, los homosexuales no heredarán el reino de Dios”.
George Matheson, conocido generalmente como “el predicador ciego”, fue un ministro escocés y escritor de himnos que nació el 27 de marzo del 1842 en Glasgow. Aunque Matheson no fue el único hijo fruto del matrimonio entre George (su padre que llevaba el mismo nombre) y Jane Matheson, por la providencia divina, él sí fue el único hijo que nació con una mala visión. Debido a su mala visión, desde una edad muy temprana, tuvo que utilizar lentes muy gruesos y sentarse cerca de una ventana en la escuela para así aprovechar la luz.