Hace ya varios Sábados que un grupo de jĂłvenes y yo hemos estado estudiando el libro No desperdicie su vida, escrito por John Piper. En el dĂa de ayer estudiábamos la primera parte del capĂtulo 3, allĂ hay un párrafo que llamĂł mi atenciĂłn y me hizo reflexionar –lo citarĂ© para que lo consideres detenidamente:
“Quizá no estemos seguros acerca de querer que nuestra vida se destaque. Quizá no nos importe mucho si logramos distinguirnos por algo grandioso. Solo queremos que la gente nos quiera. Nos sentimos satisfechos si a las personas les gusta estar con nosotros. O si tenemos un buen empleo, una buena esposa, o esposo, buenos hijos y un lindo automĂłvil, largos fines de semana, unos pocos buenos amigos, una buena jubilaciĂłn, una muerte rápida y sin sufrimiento y nada de infierno. Si pudiĂ©ramos tener todo eso (aun sin Dios), nos sentirĂamos satisfechos. Esta es una tragedia en potencia. Una vida desperdiciada” (p. 43).
Preguntaba, durante el estudio, tanto a mĂ mismo como a los demás: ÂżEs eso cierto? ÂżPienso yo que estarĂa satisfecho si pudiera tener todo eso, pero sin Dios? Si agregáramos el dinero a la descripciĂłn, eso serĂa para muchos como «un cielo sin Dios». ÂżEscogerĂa yo «un cielo sin Dios»? Esas son preguntas que tambiĂ©n tĂş, amigo lector, deberĂas hacerte a ti mismo. Continuar leyendo Cielo – Dios = Tragedia.
