Spurgeon sobre “Aquellos que critican la elecciĂłn”.

Hay quienes dicen: «Dios es cruel cuando elige a uno y pasa por alto a otro.» Entonces, yo les preguntaría: ¿Hay alguien el día de hoy que desea ser santo, que desea ser regenerado, que desea abandonar el pecado y caminar en santidad? «Sí, hay,» dice alguien, «Yo quiero.» Entonces Dios te ha elegido a ti. Sin embargo otro dice: «No; yo no quiero ser santo; no quiero dejar mis pasiones ni mis vicios.» ¿Por qué te quejas, entonces, de que Dios no te haya elegido a ti? Pues si hubieras sido elegido, no te gustaría, según lo estás confesando. Si Dios te hubiera elegido hoy a la santidad, tú dices que no te importa. ¿Acaso no estás reconociendo que prefieres la borrachera a la sobriedad, la deshonestidad a la honestidad?

Amas los placeres de este mundo más que la religiĂłn; Âżentonces, por quĂ© te quejas que Dios no te haya elegido para la religiĂłn? Si amas la religiĂłn, Él te ha elegido para la religiĂłn. Si la deseas, Él te ha elegido para ella. Si no la deseas, ÂżquĂ© derecho tienes de decir que Dios debiĂł haberte dado aquello que no deseas? Suponiendo que tuviera en mi mano algo que tĂş no valoras, y que yo dijera que se lo voy a dar a tal o cual persona, tĂş no tendrĂ­as ningĂşn derecho de quejarte de que no te lo estoy dando a ti. No podrĂ­as ser tan necio de quejarte porque alguien más ha obtenido aquello que a ti no te importa para nada. Continuar leyendo Spurgeon sobre “Aquellos que critican la elecciĂłn”.

ÂżQuĂ© si Jesucristo viene y todavĂ­a no me he casado?

Jesucristo dijo que «cuando resuciten de entre los muertos, ni se casarán ni serán dados en matrimonio» (Marcos 12:25). La institución del matrimonio tal como aquí la conocemos no existirá más en el cielo. Aun aquellos que ven el matrimonio como un desierto, reconocen que en éste hay varios oasis. Y es por todo esto que muchos solteros cristianos no responden gozosamente “¡amén!” cuando su pastor dice “¡Cristo, ven pronto!”.

Mi punto en este artículo es que si Dios, en Su soberanía, ha decidido que Jesucristo venga antes de que te cases, Él no está quitándote lo bueno para darte algo “más o menos bueno”, sino que, aunque Él no te está dando algo bueno, sí te está dando algo mucho mejor.

El apĂłstol Pablo (inspirado por Dios) dijo en Efesios 5:31, 32: “Por esto el hombre dejara a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne. Grande es este misterio, pero hablo con referencia a Cristo y a la iglesia”. En este versĂ­culo se dice que el matrimonio es un reflejo, una ilustraciĂłn, una representaciĂłn de la relaciĂłn entre Jesucristo y Su iglesia. Esto se confirma al Pablo utilizar “como” (comparaciĂłn) una y otra vez en los versĂ­culos 22-29. Continuar leyendo ÂżQuĂ© si Jesucristo viene y todavĂ­a no me he casado?

La inmoralidad, un asunto serio [II]

La Palabra de Dios dice en 1 Corintios 6:9,10 lo siguiente: “¿O no sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No os dejéis engañar: ni los inmorales, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los homosexuales, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los difamadores, ni los estafadores heredarán el reino de Dios”. Este pasaje bíblico es muy claro: los inmorales no heredarán el reino de Dios; en el cielo no habrá ningún inmoral. Punto. Alguien podría preguntarme: “¿Estás diciendo, entonces, que es posible que un cristiano pierda la salvación?”; o: “¿Eso quiere decir que no existe una lucha contra este pecado en la vida del cristiano?”. A lo que respondo diciendo: No, eso no es lo que estoy diciendo, y más importante aún, no es lo que la Palabra de Dios dice.

Leamos el versĂ­culo que le sigue a 1 Corintios 6:9, 10, el cual dice: “Y esto erais algunos de vosotros; pero fuisteis lavados, pero fuisteis santificados, pero fuisteis justificados en el nombre del Señor Jesucristo y en el EspĂ­ritu de nuestro Dios” (v. 11). El apĂłstol dice que algunos de los corintios en el pasado fueron inmorales, adĂşlteros, homosexuales, pero ahora son lavados, santificados, justificados. Aquel que profesa ser cristiano, pero sigue siendo inmoral, y continĂşa en este pecado como antes, y tiene una vida caracterizada por la práctica de este pecado, manifiesta que nunca ha sido un cristiano verdadero. SĂ­, un cristiano verdadero lucha contra este pecado e incluso puede caer (vĂ©ase el caso de David en 2 Samuel 11); pero, su vida no se caracteriza por la práctica de este pecado, y al caer Ă©l lo confesará a Dios, pedirá de Su ayuda y con pleno propĂłsito y esfuerzo buscará apartarse de este pecado. Continuar leyendo La inmoralidad, un asunto serio [II]

La inmoralidad, un asunto serio.

La fornicación o inmoralidad sexual1 no es un asunto trivial, es serio2. La Palabra de Dios nos advierte con respecto a este pecado; advierte no sólo a los no creyentes, sino también a los que profesan serlo. Jesucristo, hablando acerca de la inmoralidad sexual, dijo: “Y si tu ojo derecho te es ocasión de pecar, arráncalo y échalo de ti; porque te es mejor que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea arrojado al infierno. Y si tu mano derecha te es ocasión de pecar, córtala y échala de ti; porque te es mejor que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo vaya al infierno” (Mt. 5:29, 30). Sea que interpretes estas palabras como literales o no, es claro que Jesucristo nos llama a tomar este pecado en serio.

El apóstol Pablo (inspirado por Dios) dijo: “¿O no sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No os dejéis engañar: ni los inmorales, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los homosexuales, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los difamadores, ni los estafadores heredarán el reino de Dios” (1 Co. 6:9, 10). Después de la pregunta retórica (“¿O no sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios?”), nótese cuán bueno es Dios al advertirnos para que no seamos engañados en un asunto tan importante como éste (“No os dejéis engañar”). Nótese también que los primeros en la lista de aquellos que no heredarán el reino de Dios son «los inmorales».

El mismo apóstol vuelve a repetir esto en Gálatas 5:19-21: “Ahora bien, las obras de la carne son evidentes, las cuales son: inmoralidad, impureza, sensualidad, idolatría, hechicería, enemistades, pleitos, celos, enojos, rivalidades, disensiones, sectarismos, envidias, borracheras, orgías y cosas semejantes, contra las cuales os advierto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios”. En Efesios 5:5, 6 se dice algo similar: “Porque con certeza sabéis esto: que ningún inmoral, impuro, o avaro, que es idólatra, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios. Que nadie os engañe con palabras vanas, pues por causa de estas cosas la ira de Dios viene sobre los hijos de desobediencia” –nótese aquí que el apóstol dijo “con certeza sabéis esto” y vuelve a repetir “que nadie os engañe”–. Aun en los dos últimos capítulos de la Biblia leemos lo siguiente: “y jamás entrará en [la ciudad santa] nada inmundo, ni el que practica abominación y mentira, sino sólo aquellos cuyos nombres están escritos en el libro de la vida del Cordero… Afuera están los perros, los hechiceros, los inmorales, los asesinos, los idólatras y todo el que ama y practica la mentira” (Ap. 21:27; 22:15).

Estos pasajes que hemos considerado son muy claros, no hay que saber griego antiguo para darnos cuenta de que: los inmorales no heredarán el reino de Dios; en el cielo no habrá ningún inmoral. Punto. Ahora te pregunto: ¿Has sido tú engañado con respecto a este asunto? ¿Vez a la inmoralidad sexual como algo “no tan serio”? ¿Tomas tú a la ligera este pecado?


1 Inmoralidad sexual incluye: masturbación, homosexualidad, relaciones sexuales fuera del matrimonio, adulterio, etc. Y ésta no es meramente un asunto de acciones, sino también del corazón.

2 Aunque en este artículo concentraremos nuestra atención en la inmoralidad, también la mentira, la cobardía y los demás pecados son serios.

1ra parte; 2da parte