El cielo será un universo sin la maldición, listo para ser explorado y disfrutado como nunca antes por una iglesia ya glorificada. El cielo será Dios morando y teniendo comunión con Su pueblo. Y en el cielo todo será bueno, sin defecto.
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El tesoro escondido.
Una parábola es un relato o narraciĂłn acerca de la vida terrena, pero que tiene una enseñanza espiritual. El significado literal de la palabra «parábola» es similitud o comparaciĂłn. Y segĂşn el Diccionario expositivo Vine, se deben evitar dos peligros al tratar de interpretar las parábolas en las Escrituras: (a) el de pasar por alto las caracterĂsticas centrales, y (b) el de aplicar un significado a cada uno de sus detalles.
Debemos orar con fe que el Señor nos haga entender las parábolas; ya que aunque a los incrédulos no se les concede conocer los misterios del reino, a los creyentes sà (Mat. 13:11).
En Mateo 13:44 Jesucristo enseñó lo siguiente:
“El reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en el campo, que al encontrarlo un hombre, lo vuelve a esconder, y de alegrĂa por ello, va, vende todo lo que tiene y compra aquel campo”.
El lugar más feliz de la historia.
En el libro sobre complementariedad cristiana titulado Good [Bueno], Marshall Segal hace una paradĂłjica declaraciĂłn: “en el lugar más feliz de la historia [el paraĂso] no habrá bodas, ni matrimonios ni sexo” (pp. 106, 107). No sĂ© si puedes ver por quĂ© digo que esa es una paradĂłjica declaraciĂłn (una declaraciĂłn que parece contradecirse). El asunto es que si hiciĂ©ramos una lista de las cosas más placenteras en este mundo, sin duda alguna las bodas, el matrimonio, y el sexo se encontrarĂan en los primeros lugares de la lista. Y a pesar de que Marchall Segal dice que esas buenas cosas no existirán en el cielo, Ă©l dice que el cielo seguirá siendo el lugar más feliz de la historia. ÂżConfirma o desmiente la Biblia esa declaraciĂłn?
En Marcos 12:25 Jesús dijo: “Porque cuando resuciten de entre los muertos, ni se casarán ni serán dados en matrimonio, sino que serán como los ángeles en los cielos”. Ya que la boda es la ceremonia en la que se celebra el matrimonio y ya que el sexo está supuesto a existir dentro del matrimonio, confirmamos que en el cielo no habrá bodas, matrimonios, ni sexo. Aunque estas cosas son buenas dádivas de Dios, son para el aquà y el ahora.
Ahora, ¿cómo describe la Biblia al cielo a pesar de la ausencia de esas buenas dádivas?
- “Me regocijarĂ© por JerusalĂ©n y me gozarĂ© por mi pueblo; no se oirá más en ella voz de lloro ni voz de clamor” (IsaĂas 65:19);
- “El enjugará toda lágrima de sus ojos, y ya no habrá muerte, ni habrá más duelo, ni clamor, ni dolor, porque las primeras cosas han pasado” (Apocalipsis 21:4);
- “Me darás a conocer la senda de la vida; en tu presencia hay plenitud de gozo; en tu diestra, deleites para siempre” (Salmos 16:11).
¿Cómo es esto posible? ¿Cómo puede ser el cielo el lugar más feliz a pesar de que allà no habrá algunas de las cosas que nos hacen más felices aquà y ahora? La respuesta es que nuestro gozo último no se encuentra en las bodas, el matrimonio y el sexo; nuestro gozo último se encuentra en Dios mismo. Las bodas, el matrimonio y el sexo no son más que sombras de algo más excelente; las bodas, el matrimonio y el sexo apuntan a la comunión que la iglesia tendrá con Dios en el cielo (véanse Ef. 5:31, 32; Ap. 19:7, 8). Dios es la razón por la cual el cielo será el lugar más feliz de la historia a pesar de la ausencia de bodas, matrimonios y sexo.
DeYoung sobre “La santidad del cielo”.
ÂżSabes por quĂ© tantos cristianos están derrumbándose ante el asunto de la homosexualidad? Ciertamente la presiĂłn cultural juega un papel importante. Pero nuestra falla en entender verdaderamente la santidad del cielo es otro factor significativo. Si el cielo es un lugar de aceptaciĂłn universal para todas las personas agradables, Âżpor quĂ© alguien deberĂa preocuparse tanto acerca de la homosexualidad aquĂ en la tierra? Muchos cristianos nunca han sido enseñados que los inmorales, los asesinos, los idĂłlatras y todo el que ama y practica la mentira serán dejados fuera de las puertas del cielo (Ap. 22:15). AsĂ que ellos no tienen las agallas (o la compasiĂłn) para decir que el inmoral sexual impenitente no será bienvenido tampoco, que es exactamente lo que Apocalipsis 21-22 enseña.
[…]
Aun si pudieras entrar al cielo sin santidad, ÂżquĂ© harĂas allá? ÂżQuĂ© gozo sentirĂas allá? ÂżCon quĂ© hombre santo o mujer de Dios te sentarĂas para tener comuniĂłn? Sus placeres no son tus placeres. Su carácter no es tu carácter. Lo que ellos aman, tĂş no lo amas. Si te desagrada un Dios santo ahora, Âżpor quĂ© querrĂas estar con Él para siempre? Si la adoraciĂłn no captura tu atenciĂłn en el presente, ÂżquĂ© te hace pensar que Ă©sta te emocionará en algĂşn futuro celestial? Si la impiedad es tu deleite aquĂ en la tierra, ÂżquĂ© te deleitará en el cielo –donde todo es limpio y puro–? TĂş no serĂas feliz allĂ si no eres santo aquĂ.
Este artĂculo es un extracto tomado de: Kevin DeYoung. The hole in our holiness (Wheaton, Illinois: Crossway, 2012), pp. 14, 15. TraducciĂłn de Misael Susaña.