El 13 de agosto, Jonathan y Sarah Jerez lanzaron su primer álbum musical titulado “Vivir es Cristo”. En este álbum musical encontrarás las canciones GlorifĂcate, Yahweh, Soberano Salvador y Un Siervo para tu gloria. Pero eso no es todo, tambiĂ©n encontrarás nuevas canciones (Roca de mi salvaciĂłn, Dios muestra su amor, Vivir es Cristo, Recordamos hoy), himnos evangĂ©licos (Se mi visiĂłn y Dame a Cristo) y canciones inspiradas en himnos (La sangre de JesĂşs, Todo lo pagĂł). Este álbum musical está compuesto por un total de 12 canciones, con buena mĂşsica y letras saturadas de las Escrituras, cuyo mensaje central es el evangelio de Jesucristo. Continuar leyendo Vivir es Cristo – Jonathan & Sarah Jerez
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La mancha que es emblanquecida.
“Venid ahora, y razonemos —dice el SEĂ‘OR— aunque vuestros pecados sean como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; aunque sean rojos como el carmesĂ, como blanca lana quedarán” (IsaĂas 1:18).
NĂłtese que es Dios mismo quien empieza llamándonos a acercarnos a Él para recibir la limpieza de la mancha de nuestra iniquidad, el perdĂłn de nuestros pecados. Dios utiliza dos ejemplos para transmitir el mismo mensaje: “[1] aunque vuestros pecados sean como la grana… [2] aunque sean rojos como el carmesĂ”. Tanto la grana como el carmesĂ son de color rojo intenso. Es como si Dios dijera: “Aun si sus pecados fueran tan grandes…”. Y Dios continĂşa diciendo: “[1] como la nieve serán emblanquecidos… [2] como blanca lana quedarán”. Ahora Dios lleva el ejemplo al otro extremo, del rojo muy intenso al blanco más puro. Dios no dice que despuĂ©s de limpiar los pecados, que son como rojo intenso, quedaran sĂłlo rojos. Dios tampoco dice que despuĂ©s de limpiar los pecados, que son como rojo intenso, quedarán color rosa. Dios dice que despuĂ©s de limpiar los pecados, que son como rojo intenso, quedarán perfectamente blancos. No habrá mancha en lo absoluto, el pecado será limpiado hasta que no quede rastro alguno (Jer. 50:20).
¿Qué es eso tan poderoso y eficaz que Dios utiliza para limpiar el pecado? “la sangre de Jesús su Hijo [es la que] nos limpia de todo pecado” (1 Jn. 1:7). Aunque Jesucristo nunca pecó, Su vida nunca se manchó con el pecado, Él derramó Su preciosa sangre en la cruz del calvario para limpiar todos nuestros pecados (pasados, presentes y futuros).
EXHORTACIÓN FINAL
Si no eres cristiano, acércate a Dios por los méritos de Jesucristo para tu salvación. Acércate a Dios, arrepentido de todos tus pecados y confiando sólo en Jesucristo como tu Salvador y Señor que hoy vive. Entonces, no sólo serás perdonado tu pecado, sino que también serás salvado del dominio de éste y tendrás vida eterna. Estas palabras también son para ti: “Regresa, infiel Israel” —declara el SEÑOR—, “no te miraré con ira, porque soy misericordioso” —declara el SEÑOR—; “no guardaré rencor para siempre” (Jer. 3:12).
Si eres cristiano, te pregunto: ÂżEn base a quĂ© (debido a quĂ©) le pides a Dios que perdone tus pecados? ÂżEn base a tu obediencia futura? ÂżO en base a la sangre de Jesucristo derramada a tu favor? C. J. Mahaney dijo: “La obediencia futura sĂ es importante, pero es imposible resolver los asuntos del ayer haciendo mejor las cosas el dĂa de mañana. Nuestras promesas de obediencia futura, aunque sean sinceras, no pueden resolver la condenaciĂłn por los pecados pasados” (Vivamos centrados en la cruz, p. 118). Recuerda que el perdĂłn de pecados que viene de Dios no es debido a nuestra obediencia, sino a la preciosa sangre de Jesucristo –sĂłlo Ă©sta es eficaz para limpiarnos–.
1ra parte; 2da parte
El Padre perfectamente amoroso.

En este mes de julio muchos paĂses celebran “el dĂa del padre” y yo estoy muy agradecido con Dios por el padre que me dio. El deber de honrar a mi padre (Ef. 6:1-3) ha sido para mĂ un placer; y su paternidad no ha obstaculizado, sino motivado mi comuniĂłn con mi Padre celestial. Ahora, sĂ© que este no es el caso de todos. No todos tuvieron un padre amoroso y piadoso. El sustantivo “padre” no trae gratos recuerdos a la mente de muchos y aun entre los cristianos hay quienes tienen, por esta razĂłn, cierto obstáculo para relacionarse como deberĂan con su Padre celestial. A ellos (cristianos) quiero dirigirme principalmente, invitándoles a poner su mirada en el Padre perfectamente amoroso que ahora tienen gracias a Jesucristo.
DIOS ES TU PADRE
“Pero a todos los que le recibieron, les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios, es decir, a los que creen en su nombre” (Juan 1:12).
Si has recibido a Jesucristo, si has confiado en Él como tu único Salvador y has confiado en Su obra perfecta a tu favor, entonces se te ha dado el enorme privilegio de ser un hijo de Dios. Más que meramente ser llamado hijo de Dios, has llegado a ser de verdad un hijo de Dios1. Eres más que un criatura de Dios, has sido adoptado como hijo en la familia de Dios. El Excelso, el Ser más importante del universo, el Creador y Sustentador de toda la creación, el Redentor es tu Padre. Continuar leyendo El Padre perfectamente amoroso.
JesĂşs, superior al Hombre de acero.

El pasado 14 de Junio del 2013 se estrenĂł una adaptaciĂłn cinematográfica de Superman llamada “El Hombre de Acero” –considerada por algunos como mejor que las versiones anteriores–. En una entrevista para el Metro, Zach Snyder (director de la pelĂcula) dijo: “Pienso que la relaciĂłn entre JesĂşs y Superman no es algo que inventamos en esta pelĂcula, es algo que se ha estado hablando desde la creaciĂłn de Superman”.
A travĂ©s de los años, muchos han visto en Superman una imagen o figura de Jesucristo. Aunque no sĂ© si Jerry Siegel y Joe Shuster (creadores de Superman) tuvieron esto en mente, se ha encontrado cierta similitud entre la historia de Superman y la de Jesucristo –por ejemplo–: Un padre envĂa a su Ăşnico hijo (Superman) a la tierra, el UnigĂ©nito Hijo de Dios (Jesucristo) es enviado a la tierra; Superman cae en un pequeño pueblo llamado Smallville [Villa-Chica], Jesucristo naciĂł en el pequeño pueblo de BelĂ©n; Superman, cuando niño, fue adoptado como hijo por Martha y Jonathan Kent –una familia humilde–, los padres terrenales de Jesucristo fueron MarĂa y JosĂ©; Superman se desarrolla al igual que todos los hombres (crecĂa en estatura y conocimiento), asĂ tambiĂ©n Jesucristo1; Superman en ocasiones va a la Fortaleza de la Soledad para consultar a su padre kryptoniano, Jesucristo iba a lugares desiertos y allĂ oraba a Su Padre celestial. Ahora, si los creadores de Superman tuvieron la intenciĂłn de que Ă©ste sea una imagen de Jesucristo, recordemos que la realidad a la que apunta la imagen es superior; si Superman no es una imagen de Jesucristo, recordemos que Jesucristo es más que un superhĂ©roe de historietas. Continuar leyendo JesĂşs, superior al Hombre de acero.