Jerry Bridges dice: “no puedo enfatizar lo suficiente la importancia de vivir nuestras vidas cristianas cada dĂa en la atmĂłsfera del evangelio. El evangelio no es sĂłlo para incrĂ©dulos. Es tambiĂ©n para nosotros, porque todavĂa somos pecadores –pecadores ciertamente salvados, pero aĂşn pecadores en necesidad de seguridad diaria del perdĂłn de Dios por medio de Cristo” (El gozo de temer a Dios, p. 135).Â
Timothy Keller dice: “La creencia en el evangelio no es sĂłlo el camino para entrar en el reino de Dios; es el camino para hacer frente a todo obstáculo y crecer en todos los aspectos. El evangelio no es el “ABC”, sino el “A-hasta-Z” de la vida cristiana… El evangelio de la justificaciĂłn por la fe significa que mientras los cristianos son, en ellos mismos todavĂa pecadores y pecan, sin embargo en Cristo, a la vista de Dios, ellos son aceptados y justos. AsĂ que podemos decir que somos más malos de lo que nos atrevemos a creer, pero más amados y aceptados en Cristo de lo que nos atrevemos a esperar –al mismo tiempo” (Paul’s Letter to the Galatians: Living in Line with the Truth of the Gospel).
Tullian Tchividjian dice: “una vez que Dios rescata pecadores, Su plan no es dirigirlos más allá del evangelio, sino moverlos más profundamente hacia Ă©l. El evangelio, en otras palabras, no es sĂłlo el poder de Dios para salvarte, es el poder de Dios para hacerte crecer una vez eres salvado. DespuĂ©s de todo, el Ăşnico antĂdoto para el pecado es el evangelio –y ya que los cristianos continĂşan siendo pecadores aun despuĂ©s de que son convertidos, el evangelio debe ser la medicina que un cristiano toma cada dĂa” (Fifteen Books On “The Gospel For Christians”).
C. J. Mahaney: “En las Escrituras descubrimos una profunda urgencia por concentrar todo lo que somos y todo lo que hacemos en derredor del evangelio de la cruz. Porque esta buena nueva no solo es lo primero en términos cronológicos en nuestra experiencia cristiana, sino que también permanece como prioridad, de importancia esencial para crear y sostener nuestro gozo y productividad… La actividad y el hábito diario más importante que podemos tener es recordarnos el evangelio a nosotros mismos” (Vivamos centrados en la cruz, pp. 15, 122).
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