«Jesús les respondió: De cierto, de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado… Asà que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres» (Juan 8:34, 36. RVR1960).
Etiqueta: Obediencia
Nuestro Dios es fiel y soberano.
Si buscas 1 Reyes 17 en tu Biblia, los tĂtulos (no inspirados por Dios) en este capĂtulo te dirán que Ă©ste trata sobre la predicciĂłn de sequĂa que hace ElĂas y sobre ElĂas y la viuda de Sarepta. Y aunque el profeta ElĂas, el rey Acab y la viuda de Sarepta son personajes importantes en este capĂtulo, Ă©ste habla de algo –o Alguien más– que ellos. ÂżDe quĂ© trata 1 Reyes 17?
UN SIERVO DE DIOS
1 Reyes 17 comienza con ElĂas, cuyo nombre significa «Jehová es [mi] Dios». Apellidado «el Tisbita» no debido a su familia, sino a su procedencia (Ă©l era de Galaad). Él fue uno de los profetas de Dios en el reino del norte (Israel).
Un profeta era alguien a quien Dios habĂa elegido y capacitado para comunicar la voluntad divina a los hombres. Los profetas hablaban en nombre de Dios y, por lo tanto, eran los representantes de Dios ante el pueblo. Y Dios prometiĂł castigar a todos aquellos que rechazaran las palabras de Sus profetas (Dt. 18:18, 19).
El profeta ElĂas es conocido mayormente por su enfrentamiento con los profetas de Baal en el monte Carmelo. Pero con anterioridad a ese enfrentamiento, Ă©l ya habĂa profetizado en contra del rey Acab, debido a que este rey “hizo lo malo a los ojos del SEĂ‘OR más que todos los que fueron antes que Ă©l” (1 Re. 16:30).
EL DIOS DE ELĂŤAS
Aunque 1 Reyes 17 comienza con ElĂas; el protagonista o el personaje principal de 1 Reyes 17 no es ElĂas, sino Dios. Este capĂtulo trata acerca del Dios que es fiel, el Dios que cumple al pie de la letra cada una de Sus Palabras –tanto en Sus promesas de bien para nosotros como tambiĂ©n en Sus advertencias–. Por lo tanto, en ese Dios y solamente en ese Dios, haces bien en confiar.
ÂżCĂłmo sabemos que de eso se trata este capĂtulo? FĂjense en el versĂculo 1: “ElĂas el tisbita, que era de los moradores de Galaad, dijo a Acab: «Vive el SEĂ‘OR, Dios de Israel, delante de quien estoy, que ciertamente no habrá rocĂo ni lluvia en estos años, sino por la palabra de mi boca»”. Ahora en el versĂculo 7: “SucediĂł que despuĂ©s de algĂşn tiempo el arroyo se secĂł, porque no habĂa caĂdo lluvia en la tierra”. Y finalmente en el versĂculo 24: “Entonces la mujer dijo a ElĂas: «Ahora conozco que tĂş eres hombre de Dios, y que la palabra del SEĂ‘OR en tu boca es verdad»”.
Continuar leyendo Nuestro Dios es fiel y soberano.Gracia en tiempos difĂciles.
Al igual que el tiempo difĂcil en el que los cristianos vivimos hoy, “Daniel y sus amigos vivĂan en un ambiente hostil en el que su lealtad fundamental a Dios fue muy probada… El libro de Daniel es alentador ya que ofrece un retrato de cĂłmo se ve la fidelidad en tales situaciones. Nos recuerda que la fidelidad a Dios es nuestro deber gozoso, sin importar lo que pueda resultar” (ESV Study Bible).
El rey Nabucodonosor, despuĂ©s de sitiar JerusalĂ©n, mandĂł a traer algunos israelitas. “Entre estos estaban Daniel, AnanĂas, Misael y AzarĂas, de los hijos de Judá. Entonces el jefe de oficiales les puso nuevos nombres: a Daniel le puso Beltsasar; a AnanĂas, Sadrac; a Misael, Mesac; y a AzarĂas, Abed Nego” (Daniel 1:6, 7).
Lo que pasĂł allĂ fue más que el cambio de nombres lindos por nombre feos. Esos nuevos nombres tampoco eran la transliteraciĂłn a la lengua de los caldeos de estos nombres hebreos. Los nuevos nombres que les pusieron a estos jĂłvenes eran nombres de dioses babilonios (Dn. 4:8): A Daniel (“Dios es mi juez”) le pusieron Beltasar (“Bel protege al rey”), a AnanĂas (“Dios es misericordioso”) le pusieron Sadrac (“mandato de Aku”), a Misael (“¿QuiĂ©n es como Dios?”) le pusieron Mesac (“¿QuiĂ©n es como Aku?”) y a AzarĂas (“El Señor es mi ayuda”) le pusieron Abed-nego (“siervo de Nego”).
Una nueva tierra, un nuevo idioma, nuevo alimento, nuevas ideologĂas, nuevos nombres. Ellos estaban intentando lavarles el cerebro a estos jĂłvenes y convertirlos a la religiĂłn de los babilonios (cuyos dioses eran falsos). Y esta es la razĂłn por la que el rey mandĂł a buscar a jĂłvenes para esto: los jĂłvenes son más fáciles de influenciar. Es cierto que no todo lo que les enseñaron era opuesto a Dios (p. ej. Las letras y la lengua de los caldeos), pero no es descabellado pensar que en la crianza que le darĂan por tres años habĂan cosas que eran opuestas a Dios.
Eso sigue pasando hoy en dĂa con las pelĂculas que está produciendo Hollywood, con las series que Netflix está lanzando, con los videos que se publican en Youtube, con las letras de las canciones que se están escribiendo, con las series para niños que Disney transmite, con la legalizaciĂłn de anti-valores. Y los padres tienen que saber que sus hijos son los principales objetivos del mundo.
“Misael, no exageres, eso no es tan asĂ” –alguien podrĂa decir–. Pero, dĂ©jame decirte que, como maestro, yo ha escuchado a mis estudiantes (que van de 11 a 17 años) decir que cuando no se acepta que alguien tenga atracciĂłn por el mismo sexo se le está discriminando, a otro decir que abortar a un bebe es una opciĂłn y a otro decir que el matrimonio es algo de la antigĂĽedad y que no hay nada malo en “estar con alguien” sin casarte. El mundo no quiere que los cristianos adoctrinen a sus hijos, pero ellos están adoctrinando a los tuyos. El mundo está haciendo su trabajo, Âży tĂş quĂ© estás haciendo?
Esto fue lo que hizo Daniel: “Pero Daniel se propuso en su corazĂłn no contaminarse con los manjares del rey ni con el vino que Ă©l bebĂa, y pidiĂł al jefe de oficiales que le permitiera no contaminarse” (Dn. 1:8). Con esta decisiĂłn, Daniel estaba diciendo que su lealtad a Dios estaba por encima de todo lo demás y que el Dios de Israel es el Dios verdadero y no los dioses de Babilonia. Y si Daniel y sus amigos no se contaminaron en eso, podemos estar seguros que tampoco se contaminĂł en otras maneras.
ÂżQuĂ© pasĂł despuĂ©s de eso? “Dios concediĂł a Daniel hallar favor y gracia ante el jefe de oficiales… DespuĂ©s de los diez dĂas el aspecto de ellos parecĂa mejor y estaban más rollizos que todos los jĂłvenes que habĂan estado comiendo los manjares del rey” (vv. 9, 15). Aquellos que sinceramente quieren agradar a Dios en un mundo que los presiona para que se conformen a Ă©ste Ăşltimo, pueden pedir y esperar la gracia de Dios que los libra del mal y/o les da todo lo que ellos necesitan para honrarlo.
Si dependes de tus buenas obras, estás en problemas.
En este mundo hay personas que no se consideran pecadoras. Estas personas dicen que no han hecho nada malo por lo cual deban arrepentirse, ellas se consideran “buenas personas”. Por lo tanto, Dios deberĂa premiarles por su buena conducta –creen ellas.
También hay personas que saben que son pecadoras, pero creen que lo único que necesitan es hacer unos cuantos ajustes. Es decir, estas personas saben que tienen un problema, pero creen que la solución a su problema es tratar de comportarse bien de ahora en adelante.
ÂżQuĂ© dice al respecto la Palabra del Dios ante quien hemos de pararnos a dar cuenta en el dĂa del juicio? Para eso vamos a ir al libro de Gálatas, que fue una carta escrita por el apĂłstol Pablo (Gl. 1:1) a las iglesias de Galacia (Gl. 1:2). AllĂ se habĂan levantado falsos maestros que enseñaban que era necesaria la circuncisiĂłn y el guardar la ley para ser salvados, a lo que Pablo (inspirado por Dios) respondiĂł recordándoles que la salvaciĂłn es solo por la fe en Cristo solo. Gálatas 3:10 dice:
“Porque todos los que son de las obras de la ley están bajo maldición, pues escrito está: «MALDITO TODO EL QUE NO PERMANECE EN TODAS LAS COSAS ESCRITAS EN EL LIBRO DE LA LEY, PARA HACERLAS»”.
PARA HACERLAS
No es suficiente saber cuáles son los mandamientos de Dios, no es suficiente venir a la iglesia a oĂrlos o abrir la Biblia para leerlos, ni siquiera es suficiente asentir a ellos. Es necesario hacerlos, es necesario obedecerlos.
Y como Jesús enseñó en el sermón del monte, la obediencia a los mandamientos de Dios no es meramente externa, sino que debe venir desde el corazón. Tal vez nunca has tomado una pistola y le has disparado a alguien; pero, según Dios, si te has enojado desmedidamente contra alguien, ya quebrantaste “no matarás”. Tal vez nunca te hayas acostado con alguien que no sea tu cónyuge; pero, según Dios, si has visto con lujuria a alguien que no es tu cónyuge ya quebrantaste “no cometerás adulterio”.
TODAS LAS COSAS
No es suficiente obedecer algunos cuantos mandamientos de la ley de Dios. Ni siquiera es suficiente obedecer la mayorĂa o el 99% de los mandamientos. Es necesario obedecer absolutamente todos los mandamientos de la ley de Dios, el 100%.
Santiago 2:10, 11 lo dice de la siguiente manera: “Porque cualquiera que guarda toda la ley, pero falla en un punto, se ha hecho culpable de todos. Pues el que dijo: «NO COMETAS ADULTERIO», también dijo: «NO MATES». Ahora bien, si tú no cometes adulterio, pero matas, te has convertido en transgresor de la ley”.
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