5 sentidos en los que Dios está con nosotros [II]

En el artículo anterior vimos que “Emanuel” significa Dios con nosotros. Dijimos que este nombre es glorioso porque nos habla de la naturaleza de Jesús: Él es Dios mismo en esencia. Y también este nombre es hermoso porque dice que ese mismo Dios ahora está con nosotros.

También vimos dos sentidos en los que Dios está con nosotros: (1) Dios está con nosotros en nuestra humanidad y (2) Dios está con nosotros en nuestros sufrimientos. En este artículo vamos a considerar tres sentidos más en los que Dios está con nosotros.

3. DIOS ESTÁ CON NOSOTROS EN NUESTRAS TENTACIONES

Jesús fue tentado, pero sin pecado. Esa verdad la encontramos en Lucas 4:1-13. Este último versículo dice: “Cuando el diablo hubo acabado toda tentación, se alejó de Él esperando un tiempo oportuno”. Y, también, allá en Hebreos 4:15 se dice: “Porque no tenemos un Sumo Sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, sino Uno que ha sido tentado en todo como nosotros, pero sin pecado”.

Si Dios está con nosotros en nuestras tentaciones –¡y lo está en la persona de Jesús!–, entonces cada vez que seas tentado a pecar clama a Dios. Clama a Dios por auxilio con la seguridad de que Jesús es poderoso para rescatar a los que son tentados.

4. DIOS ESTÁ CON NOSOTROS PARA SALVARNOS

Si Dios prometió que el Mesías vendría de una virgen y Jesús fue el único personaje histórico que nació de una virgen, entonces eso confirma que Jesús es el Mesías prometido por Dios en el Antiguo Testamento. Ahora, parece contradictorio que en la profecía se dijera que su nombre sería “Emanuel”, pero cuando el niño nació fue nombrado “Jesús”.

Pero no es contradictorio porque aunque los nombres son diferentes, no el mensaje que ellos transmiten. “Jesús” significa Jehová salva y “Emanuel” significa Dios con nosotros. Jehová es sinónimo a Dios, y salva es sinónimo a con nosotros. Matthew Henry dijo: “No es impropio decir que la profecía que predijo que su nombre sería llamado Emanuel se cumplió, en el diseño y en la intención de ésta, cuando fue llamado Jesús; porque si Él no hubiera sido Emanuel –Dios con nosotros–, no podría haber sido Jesús –Salvador–”.

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Consejos para vencer al pecado sexual.

De J. Garrett Kell en “4 Ways to Fight Sexual Temptation” [4 maneras de luchar contra la tentación sexual]

  • Ora a Dios: “Oren para que no entren en tentación” (Lc. 22:40, 46).
  • Huye inmediatamente: “entonces ella tomó a José de la ropa, y le dijo: «¡Acuéstate conmigo!». Pero él le dejó su ropa en la mano, y salió huyendo afuera” (Gén. 39:12).
  • Llama a un amigo: “Antes, exhórtense los unos a los otros cada día, mientras todavía se dice: «Hoy»; no sea que alguno de ustedes sea endurecido por el engaño del pecado” (Heb. 3:13).
  • Desarrolla un plan a largo plazo: “Si tu ojo derecho te hace pecar[a], arráncalo y tíralo; porque te es mejor que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea arrojado al infierno” (Mateo 5:29).

De Jared C. Wilson en “Arranca tu ojo de su cavidad”

  • “Toma responsabilidad. Pueden haber todo tipo de factores que contribuyen a tu susceptibilidad a cometer ciertos tipos de pecado, pero no te librarás de ellos culpando a otro ni poniendo excusas”.
  • “Tienes que ver hacia dónde te diriges antes de que llegues ahí. Jesús no usaría la expresión de cortarte una mano o sacarte un ojo si la indulgencia habitual de la lujuria fuera una cosa pequeñita que puedes manejar. La pornografía gratis te costará más de lo que en verdad quieres dar. El resultado final de una vida dedicada al pecado es el infierno”.
  • “Saca el martillo y los clavos. Encuentra una lanza. Instalar filtros y tener grupos donde rindes cuentas están bien, pero tal vez no necesitas un teléfono inteligente. Quizás no necesitas un televisor en tu casa. O un tiempo a solas, o un cuarto privado con una computadora o laptop. Tal vez debas contarle a tu esposa. A tu pastor. A tus padres. A alguien que te “de miedo”. ¿Por qué? Porque los riesgos son altos, y el arrepentimiento debe ser radical”.
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Viene el cielo.

LETRA

VERSO 1
Ya no lloren más
La esperanza ya viene
Al mundo en dolor
He aquí el Mesías

CORO
Canten ya los ángeles
Viene el Cielo
Cristo nace en Belén
Viene el Cielo

VERSO 2
El amor venció
Pecador eres libre
Adoremos hoy
Dios está con Nosotros

PUENTE (x2)
He aquí Su gloria
Gloria en las alturas
Paz al mundo el Salvador nació

VERSO 3
Viene Salvación
Sobre los quebrantados
Al Temor Venció
Pues Cristo es más grande
Es más grande

Gracia en tiempos difíciles.

Al igual que el tiempo difícil en el que los cristianos vivimos hoy, “Daniel y sus amigos vivían en un ambiente hostil en el que su lealtad fundamental a Dios fue muy probada… El libro de Daniel es alentador ya que ofrece un retrato de cómo se ve la fidelidad en tales situaciones. Nos recuerda que la fidelidad a Dios es nuestro deber gozoso, sin importar lo que pueda resultar” (ESV Study Bible).

El rey Nabucodonosor, después de sitiar Jerusalén, mandó a traer algunos israelitas. “Entre estos estaban Daniel, Ananías, Misael y Azarías, de los hijos de Judá. Entonces el jefe de oficiales les puso nuevos nombres: a Daniel le puso Beltsasar; a Ananías, Sadrac; a Misael, Mesac; y a Azarías, Abed Nego” (Daniel 1:6, 7).

Lo que pasó allí fue más que el cambio de nombres lindos por nombre feos. Esos nuevos nombres tampoco eran la transliteración a la lengua de los caldeos de estos nombres hebreos. Los nuevos nombres que les pusieron a estos jóvenes eran nombres de dioses babilonios (Dn. 4:8): A Daniel (“Dios es mi juez”) le pusieron Beltasar (“Bel protege al rey”), a Ananías (“Dios es misericordioso”) le pusieron Sadrac (“mandato de Aku”), a Misael (“¿Quién es como Dios?”) le pusieron Mesac (“¿Quién es como Aku?”) y a Azarías (“El Señor es mi ayuda”) le pusieron Abed-nego (“siervo de Nego”).

Una nueva tierra, un nuevo idioma, nuevo alimento, nuevas ideologías, nuevos nombres. Ellos estaban intentando lavarles el cerebro a estos jóvenes y convertirlos a la religión de los babilonios (cuyos dioses eran falsos). Y esta es la razón por la que el rey mandó a buscar a jóvenes para esto: los jóvenes son más fáciles de influenciar. Es cierto que no todo lo que les enseñaron era opuesto a Dios (p. ej. Las letras y la lengua de los caldeos), pero no es descabellado pensar que en la crianza que le darían por tres años habían cosas que eran opuestas a Dios.

Eso sigue pasando hoy en día con las películas que está produciendo Hollywood, con las series que Netflix está lanzando, con los videos que se publican en Youtube, con las letras de las canciones que se están escribiendo, con las series para niños que Disney transmite, con la legalización de anti-valores. Y los padres tienen que saber que sus hijos son los principales objetivos del mundo.

“Misael, no exageres, eso no es tan así” –alguien podría decir–. Pero, déjame decirte que, como maestro, yo ha escuchado a mis estudiantes (que van de 11 a 17 años) decir que cuando no se acepta que alguien tenga atracción por el mismo sexo se le está discriminando, a otro decir que abortar a un bebe es una opción y a otro decir que el matrimonio es algo de la antigüedad y que no hay nada malo en “estar con alguien” sin casarte. El mundo no quiere que los cristianos adoctrinen a sus hijos, pero ellos están adoctrinando a los tuyos. El mundo está haciendo su trabajo, ¿y tú qué estás haciendo?

Esto fue lo que hizo Daniel: “Pero Daniel se propuso en su corazón no contaminarse con los manjares del rey ni con el vino que él bebía, y pidió al jefe de oficiales que le permitiera no contaminarse” (Dn. 1:8). Con esta decisión, Daniel estaba diciendo que su lealtad a Dios estaba por encima de todo lo demás y que el Dios de Israel es el Dios verdadero y no los dioses de Babilonia. Y si Daniel y sus amigos no se contaminaron en eso, podemos estar seguros que tampoco se contaminó en otras maneras.

¿Qué pasó después de eso? “Dios concedió a Daniel hallar favor y gracia ante el jefe de oficiales… Después de los diez días el aspecto de ellos parecía mejor y estaban más rollizos que todos los jóvenes que habían estado comiendo los manjares del rey” (vv. 9, 15). Aquellos que sinceramente quieren agradar a Dios en un mundo que los presiona para que se conformen a éste último, pueden pedir y esperar la gracia de Dios que los libra del mal y/o les da todo lo que ellos necesitan para honrarlo.