Tu identidad y potencial en Cristo.

Cuando hablamos de tu identidad nos referimos a aquello que te define. Cuando hablamos de tu potencial nos referimos a la capacidad que tienes. La definición que tenemos de nosotros mismos y la capacidad que creemos tener –o no tener– van a determinar cómo actuamos. Por ejemplo, imaginemos el siguiente anuncio clasificado en el periódico: “Empresa solicita joven graduado de ingeniería civil con dominio de AutoCAD”. ¿Qué determinará si solicitas empleo en esa empresa o no? Tu identidad (“¿Soy yo un ingeniero civil?”) y tu potencial (“¿Tengo yo dominio de AutoCAD?”).

Lo mismo es cierto en la esfera espiritual: la definiciĂłn que tenemos de nosotros mismos y la capacidad que creemos tener –o no tener– va a determinar cĂłmo actuamos. Por eso Pablo (inspirado por Dios) dijo en Romanos 6:11 lo siguiente: “AsĂ­ tambiĂ©n vosotros, consideraos muertos para el pecado, pero vivos para Dios en Cristo JesĂşs”. AquĂ­ el apĂłstol está llamando a los cristianos a abrazar por la fe su nueva identidad en Cristo: tĂş eres “muerto para el pecado”; tĂş eres “vivo para Dios”. Y muy unido a eso está nuestro nuevo potencial en Cristo: tĂş tienes la capacidad de que «no reine el pecado en [tu] cuerpo mortal» (v. 12). Continuar leyendo Tu identidad y potencial en Cristo.

No te olvidarĂ© ni dejarĂ© de amar.

Las madres reflejan de una manera especial el tierno amor de Dios por Sus hijos. Al mismo tiempo, el amor de Dios por Su pueblo excede infinitamente el amor de todas las madres por sus hijos.

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ÂżCĂłmo puedo saber si amo a JesĂşs?

La importancia de algo es evidente por el número de veces que se repite. Cuando le repetimos varias veces una misma cosa a alguien, esperamos que no lo olvide, porque es importante. En Juan 14 encontramos una verdad que Jesús repite varias veces: “Si me amáis, guardaréis mis mandamientos” (v. 15); otra vez: “El que tiene mis mandamientos y los guarda, ése es el que me ama” (v. 21); y otra vez: “Si alguno me ama, guardará mi palabra” (v. 23); y una vez más, ahora de forma negativa: “El que no me ama, no guarda mis palabras” (v. 24).

Guardar los mandamientos o las palabras de Jesús no es tener una Biblia o conocerla, nótese que Jesús dijo «el que tiene mis mandamientos y los guarda». Guardar los mandamientos de Jesús es más que conocerlos; es obedecer los mandamientos de Jesús, seguir Sus palabras.

Por el resto de la Biblia sabemos que el amor a Dios no es Ăşnicamente una obediencia externa (sin afecto). Pero este pasaje nos dice algo que no es menos cierto: el amor a Dios no es Ăşnicamente un afecto interno (sin obediencia). El amor a Dios no es afecto o obediencia. El amor a Dios implica afecto y obediencia.

Hay una estrecha relación entre tener afecto por Jesús y obedecer las palabras de Jesús. Y la importante verdad que Jesús no quiere que olvidemos es que si tenemos un afecto real por Él, entonces éste se evidenciará en una obediencia a Sus palabras. Alguien dijo que insistir en que amamos a Jesús cuando desobedecemos Sus mandamientos es un auto-engaño. Obedecer Sus mandamientos tiene más peso que decir “¡Te amo, Jesús!”, más que “sentir mariposas en el estómago”, más que levantar las manos al cantar. Y tal cosa no debería extrañarnos ya que cuando amamos a alguien buscamos hacer todo lo que agrada a esa persona.

Así que, ¿cómo puedo manifestar mi amor por Jesús? Guardando Sus mandamientos. ¿Cómo sé que mi afecto por Jesús es real? Guardando Sus mandamientos.

¿Por qué aun después de convertirnos en cristianos muchas veces desobedecemos Sus mandamientos? Porque –todavía– no siempre amamos a Jesús tanto como Él merece ser amado. Pero pidámosle perdón confiadamente cada vez que pequemos y recibiremos Su perdón. Y esa es una faceta de Su belleza, que al ser contemplada hace que amemos más a Jesús.

ÂżCĂłmo “Fury” ejemplifica la lucha contra el pecado?

Corazones de HierroLa película Fury (Corazones de Hierro) es un drama de guerra que trata acerca de como el sargento Wardaddy, quien comanda un tanque de guerra y cuatro hombres, enfrenta grandes obstáculos mientras pelean para golpear la Alemania Nazi en abril de 1945.

Un póster de la película dice que “La guerra nunca termina tranquilamente” y creo que eso es cierto también de la lucha del cristiano con el pecado –por eso la Biblia describe la interacción entre el cristiano y el pecado como una guerra–: “pero veo otra ley en los miembros de mi cuerpo que hace guerra contra la ley de mi mente, y me hace prisionero de la ley del pecado que está en mis miembros” (Romanos 7:23; véanse también Gál. 5:17 y 1 Pe. 2:12).

¿Qué lecciones sobre la lucha contra el pecado se ejemplifican en esta película?

LOS PECADOS PEQUEÑOS RESULTAN DESASTROSOS

Wardaddy: “¿Por qué no disparaste?”
Norman: “Era sólo un niño. Lo lamento. La lamento mucho, sargento”.
Wardaddy: “¿Ves lo que puede hacer un niño?”. Mientras el sargento obliga a Norman a ver el cuerpo muerto de uno de sus compañeros ardiendo en llamas.

Es muy probable que si le hubiĂ©semos dicho a David que cometerĂ­a adulterio y asesinato, Ă©l se hubiese escandalizado y negado. DespuĂ©s de todo, ÂżquĂ© cristiano se levanta de su cama pensando en cometer adulterio y asesinato? Sin embargo, David cometiĂł ambos pecados. Ahora, ÂżcĂłmo comenzĂł todo? Todo comenzĂł con ociosidad, David ni estaba en donde debiĂł estar ni estaba haciendo lo que debiĂł estar haciendo. Seguido de una mirada lujuriosa que no fue interrumpida, sino alimentada (2 Samuel 11). Continuar leyendo ÂżCĂłmo “Fury” ejemplifica la lucha contra el pecado?