Etiqueta: Pecado
¿¡Ansioso yo!?
Cuando JesĂşs dijo “no os preocupĂ©is” (Mateo 6:25), Él no estaba hablando en contra de trabajar o en contra de ocuparnos en nuestros asuntos; más bien, Él estaba diciendo “no os afanĂ©is” (RVR1960). El afán o la ansiedad es una preocupaciĂłn excesiva o un trabajo hasta la fatiga. Y en Mateo 6:25-34 podemos encontrar al menos tres caracterĂsticas del afán o la ansiedad:
El afán nos hace preocuparnos excesivamente y trabajar con fatiga por aquellas cosas que están fuera de nuestro control y, por lo tanto, no están dentro del cĂrculo de nuestra responsabilidad: “¿Y quiĂ©n de vosotros, por ansioso que estĂ©, puede añadir una hora al curso de su vida?” (v. 27). Dios fue quien le quitĂł la vida a Acab, aun cuando Ă©ste tratĂł de evitarlo (1 Reyes 22:34). Dios fue quien prolongĂł la vida de EzequĂas, aun cuando Ă©ste estaba al borde de la muerte (2 Reyes 20:6). SĂ, debemos ser prudentes en cuanto a cĂłmo andamos; sĂ, debemos visitar y seguir las instrucciones del mĂ©dico; pero no olvidemos que, en Ăşltima instancia, es de Dios que depende cuánto viviremos. Los resultados son del Señor.
El afán nos hace preocuparnos excesivamente y trabajar con fatiga a costa de nuestra relación con Dios: “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (v. 33). Recordemos el caso de Marta, quien estaba tan ocupada por los quehaceres del hogar que descuidó la buena parte, sentarse a los pies de Jesús para escuchar Su Palabra (Lc. 10:41, 42).
El afán nos hace preocuparnos excesivamente y trabajar con fatiga no necesariamente por problemas que ya tenemos, sino por problemas que posiblemente vengan: “AsĂ que, no os afanĂ©is por el dĂa de mañana, porque el dĂa de mañana traerá su afán. Basta a cada dĂa su propio mal” (v. 34). J. C. Ryle dijo: “La mitad de nuestras penas son causadas por imaginar cosas que pensamos que nos van a pasar; la mitad de las cosas que esperamos que nos van a pasar nunca llegan”.
ÂżTe has estado preocupando excesivamente y trabajando con fatiga por cosas que están fuera de tu control? ÂżTe has estado preocupando excesivamente y trabajando con fatiga a costa de tu relaciĂłn con Dios (descuidando la lectura diaria de la Biblia, la oraciĂłn privada y el congregarse junto a los cristianos)? ÂżTe has estado preocupando excesivamente y trabajando con angustia por problemas que posiblemente vengan? Si es asĂ, arrepiĂ©ntete de tu pecado, pĂdele confiadamente a Dios que te perdone en Jesucristo y sabe (confĂa) que Dios es tu Padre celestial que conoce tu necesidad y se ha comprometida a suplirla.
¿Debo votar? ¿Por quién? ¿Y si no gana?
En el artĂculo anterior dije que el Ăşnico que acabará total y definitivamente con todos los males de nuestra sociedad es Jesucristo –no algĂşn candidato polĂtico–. Sin embargo, aclarĂ© que eso no significa que no ejerceremos el voto; sino que no pensaremos que aquel por quien votaremos es el MesĂas o nuestro Salvador.
ÂżDEBO VOTAR?
Votar no es tan solo un derecho que tenemos como ciudadanos, sino también un deber. Y como cristianos Dios nos llama, a través de Su Palabra, a someternos a las autoridades que nos gobiernan:
“Sométase toda persona a las autoridades que gobiernan; porque no hay autoridad sino de Dios, y las que existen, por Dios son constituidas. Por consiguiente, el que resiste a la autoridad, a lo ordenado por Dios se ha opuesto; y los que se han opuesto, sobre sà recibirán condenación” (Romanos 13:1, 2).
¿POR QUIÉN VOTAR?
La Biblia dice claramente que «no hay justo, ni aun uno» (Romanos 3:10). Ahora, eso no quiere decir que el hombre sin la gracia salvadora de Dios es tan malo como podrĂa llegar a ser. Dios, en Su gracia comĂşn, refrena el pecado de los pecadores que no son cristianos para que no sea tan pecaminoso como podrĂa ser. Continuar leyendo ÂżDebo votar? ÂżPor quiĂ©n? ÂżY si no gana?
El 15 de mayo: no confĂes en hombres.
En la caricatura de DiĂłgenes y Boquechivo publicada el lunes 30 de abril del 2012, por Harold Priego para el Diario Libre, se ilustran las promesas de no más corrupciĂłn, no más delincuencia y de tener el mejor gobierno que hace un candidato a la presidencia. Mientras DiĂłgenes escucha esas promesas a travĂ©s de la radio, Ă©l dice: “Nos salvamos… ¡Cristo viene…!”. Priego parece haber entendido algo que muchos todavĂa no entienden: el Ăşnico que acabará total y definitivamente con todos los males de nuestra sociedad es Jesucristo.
Nos estamos acercando a las elecciones presidenciales, y el Salmo 146 tiene un mensaje pertinente para nosotros:
DespuĂ©s de un llamamiento a alabar a Dios y de que el mismo salmista alabara a Dios (vv. 1, 2), Ă©l (inspirado por Dios) nos exhorta: “No confiĂ©is en prĂncipes” (v. 3a). No debemos poner en el rey, presidente o gobernante esa confianza absoluta que sĂłlo debe ser puesta en Dios. O, en palabras de JeremĂas 17:5, no debemos hacer de ellos nuestra fortaleza y apartarnos de Dios. Continuar leyendo El 15 de mayo: no confĂes en hombres.