¿Qué es la fe?

La fe es sumamente importante porque sin ésta es imposible agradar a Dios (Hebreos 11:6) y es por medio de ésta –junto al arrepentimiento– que podemos ser salvados (Efesios 2:8).

La Palabra de Dios nos enseña que la fe es un regalo de Dios (Efesios 2:8; Filipenses 1:29); y también nos enseña que es nuestra responsabilidad tener fe en Dios (Marcos 1:15; 11:22). Primero viene el regalo de Dios y, entonces, el ejercer la fe de parte del hombre. La fe es la plena convicción de que Dios es poderoso para cumplir, y que cumplirá, todo lo que ha prometido en Jesucristo.

La fe salvadora tiene tres elementos esenciales:

  1. Conocer: En primer lugar, la fe salvadora incluye conocer el evangelio o que Jesucristo murió por nuestros pecados, fue sepultado y resucitó después de tres días: “¿Y cómo oirán sin haber quien les predique?” (Romanos 10:14c). Pero eso no es todo.
  2. Creer: En segundo lugar, la fe salvadora incluye creer como cierto que Jesucristo murió por nuestros pecados, fue sepultado y resucitó después de tres días: “¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído?” (Romanos 10:14b). Pero eso no es todo.
  3. Clamar: En tercer lugar, la fe salvadora nos hace confiar en, depender de, apoyarnos en, clamar sólo al Jesucristo que murió por nuestros pecados, fue sepultado y resucitó después de tres días: “¿Cómo, pues, invocarán a aquel en quien no han creído?” (Romanos 10:14a).

Cruz.

“Porque la palabra de la cruz es locura á los que se pierden; mas á los que se salvan, es á saber, á nosotros, es potencia de Dios” (1 Corintios 1:18; RVA).

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¿Qué es la gracia común de Dios?

“Gracia” hace referencia a los favores, regalos, bendiciones que Dios da a quienes no la merecen. “Común” hace referencia a que quienes reciben esta gracia son todas las personas, sean creyentes o no. Así que, podríamos definir la gracia común como la gracia de Dios, por medio de la cual Él da muchas bendiciones inmerecidas a todas Sus criaturas.

Wayne Grudem, describiendo la gracia común, dice que millones de personas «no mueren y van al infierno tan pronto como pecan, sino que continúan viviendo por muchos años, disfrutando de innumerables bendiciones en este mundo» (Teología Sistemática, p. 689). ¡Eso es gracia común de Dios!

Entre las bendiciones que Dios da en Su gracia común se encuentran el refrenar el pecado de los hombres (varón y hembra) para que éstos no sean tan malos como podrían ser; y el dotar a los hombres con sabiduría, capacidades y talentos.

ALGUNOS PASAJES BÍBLICOS:

  • El SEÑOR es bueno para con todos, y su compasión, sobre todas sus obras… Abres tu mano, y sacias el deseo de todo ser viviente” (Sal. 145:9, 16).
  • Vuestro Padre que está en los cielos… hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos” (Mt. 5:45).
  • El cual en las generaciones pasadas permitió que todas las naciones siguieran sus propios caminos; y sin embargo, no dejó de dar testimonio de sí mismo, haciendo bien y dándoos lluvias del cielo y estaciones fructíferas, llenando vuestros corazones de sustento y de alegría” (Hch. 14:16, 17).
  • Porque cuando los gentiles, que no tienen la ley, cumplen por instinto los dictados de la ley, ellos, no teniendo la ley, son una ley para sí mismos, ya que muestran la obra de la ley escrita en sus corazones, su conciencia dando testimonio, y sus pensamientos acusándolos unas veces y otras defendiéndolos” (Ro. 2:14, 15).

¿Puede un cristiano perder la salvación?

Hay quienes afirman que un cristiano puede perder su salvación, porque han visto como algunos que ayer profesaban la fe, hoy no permanecen en ella1. Pero, ¿qué dice la Palabra de Dios acerca de esto? Según la Palabra de Dios, un cristiano verdadero no puede perder la salvación. Son muchos los pasajes bíblicos que enseñan esta maravillosa verdad, veamos algunos de ellos:

Mateo 24:13 dice: “Pero el que persevere hasta el fin, ése será salvo”. Este verso no debe interpretarse como que con la perseverancia se compra la salvación; no, «por gracia habéis sido salvados». Más bien, el fruto de aquel que es salvo es la perseverancia. Como dijo el escritor de Hebreos: “nosotros no somos de los que retroceden para perdición, sino de los que tienen fe para la preservación del alma” (10:39).

En Juan 6:38 Jesús dijo que Él ha venido para hacer la voluntad de Aquel que lo envió (Su Padre celestial). ¿Cuál es esa voluntad? Jesús responde en el siguiente versículo: “que de todo lo que El me ha dado yo no pierda nada, sino que lo resucite en el día final” (v. 39). Él no perdió a ninguno en aquel entonces, ya que dijo en Juan 17:12: “Cuando estaba con ellos, los guardaba en tu nombre, el nombre que me diste; y los guardé y ninguno se perdió, excepto el hijo de perdición, para que la Escritura se cumpliera”; y, sin duda alguna, no perderá a ninguno de aquellos que el Padre le ha dado (Jn. 17:20). Continúa leyendo ¿Puede un cristiano perder la salvación?