¿Quién es Dios para decirme lo que debo hacer?

Vivimos en un tiempo en el cual meterse en los asuntos de otra persona es casi un crimen. Se enseña que si no te han pedido consejo, no deberías darlo. Y si por un momento se te olvida y lo haces, es muy probable que te respondan con un “ocúpate en tus propios asuntos”.

Ahora, cuando abrimos la Biblia y pasamos sus páginas, nos encontraremos con un Dios que nos da consejo sin nosotros habérselo pedido primero. Por ejemplo, tan temprano como en Génesis leemos las siguientes palabras que Dios dijo al hombre: “del árbol del conocimiento del bien y del mal no comerás” (Génesis 2:17). Ahora, los consejos de Dios son más que esos consejos que tú y yo damos, Sus consejos son más bien mandatos que Dios espera que obedezcamos. Es por eso que en el versículo 16 se dice: “el SEÑOR Dios ordenó al hombre”. Y, muy unido a lo anterior, Dios castiga a aquellos que no obedecen Sus mandamientos. Él dejó eso claro en la orden que le dio al hombre: “porque el día que de él comas, ciertamente morirás” (v. 17).

Si yo fuera el que te diera un consejo sin tú antes habérmelo pedido, te dijera que debes tomarlo (no meramente que puedes tomarlo) y si te amenazara con castigarte por no tomarlo; en el mejor de los casos, me preguntarías quién me creo yo para hablarte de esa manera.

DIOS ES CREADOR

Si alguna vez te has preguntado, o si alguna vez alguien te ha preguntado, “¿quién es Dios para decirme lo que debo hacer?”; Génesis tiene la respuesta. Génesis 1:1 dice: “En el principio Dios creó los cielos y la tierra”. Dios no es como tú y como yo. Dios es el Creador de todo lo que existe.

Él es el Creador del tiempo (en el principio), del espacio (los cielos) y la materia (la tierra). Él es el Creador de las plantas y los animales. Él es el Creador del hombre (varón y hembra): “Dios creó al hombre a imagen Suya, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó” (Génesis 1:27).

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Amado y cuidado por el Padre.

El pastor Misael Susaña comparte las buenas noticias de que, en Jesús, los creyentes fuimos adoptados por Dios. También, nos enseña tres privilegios que tenemos los hijos de Dios.

Jesús: ¿Cómo iniciar conversaciones sobre el evangelio?

La Biblia nos dice que Jesús recorría todas las ciudades y aldeas “proclamando el evangelio del reino” (Mat. 9:35). Y cuando leemos los primeros cuatro libros del Nuevo Testamento nos damos cuenta de que Jesús era muy creativo al momento de evangelizar. Jesús no evangelizaba a todas las personas con un “Dios te ama y quiere salvarte”.

Cuando digo que “Jesús era muy creativo al momento de evangelizar” no me refiero a que Jesús tenía diferentes evangelios para diferentes personas. No, Jesús predicaba solamente un evangelio: que en Él (por Su obra) hay salvación para todo pecador que se arrepiente sinceramente de sus pecados y pone toda su confianza en Él como Salvador y Señor. Pero Jesús iniciaba conversaciones sobre el evangelio (o llevaba al evangelio las conversaciones que otros habían iniciado) de distintas formas, dependiendo de Su audiencia o de la circunstancia en la que se encontraban. Veamos algunos ejemplos:

JUAN 3

Un hombre de los fariseos y prominente entre los judíos llamado Nicodemo vino a Jesús de noche diciéndole que él estaba convencido de que Jesús había venido de Dios como maestro. Jesús entonces le enseña sobre la necesidad de nacer de nuevo por el Espíritu para así poder entrar en el reino de Dios.

Inmediatamente después, Jesús le dijo: “Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que sea levantado el Hijo del Hombre, para que todo aquel que cree, tenga en Él vida eterna. Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a Su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en Él, no se pierda, sino que tenga vida eterna” (vv. 14-16).

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