¿Por qué no veré el final de La Casa de Papel?

La Casa de Papel es una serie de televisión española creada por Álex Pina y producida actualmente por Netflix. Esta serie trata acerca de una banda de ocho ladrones, reclutados y guiados por un hombre muy inteligente conocido como “El Profesor” para llevar a cabo el mayor atraco en la historia de España: robar 2.400 millones de euros de la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre. Después de llevar a cabo el atraco y de que un integrante de la banda es arrestado, la banda vuelve a reunirse para liberar a su compañero y robar todo el oro del Banco de España.

La Casa de Papel, si no es la primera, es una de las series de habla no inglesa más vistas en Netflix y es la primera serie española en ganar un premio Emmy Internacional. El día de mañana (viernes 3 de septiembre) Netflix estrenará la quinta parte de esta serie. Sin embargo, yo no seré uno de los millones de personas que verán el final de esta serie en sus dos volúmenes.

EL MOMENTO DE CONVICCIÓN

El drama, el tratar de descubrir cómo los personajes saldrían del lío en el que se metieron y la conclusión casi perfecta del plan del Profesor fueron las cosas que más me llamaron la atención de la serie. Pero no fue hasta una escena de la parte 4 de la serie, cuando tuve –lo que yo llamaría– “el momento de convicción”.

La escena a la que me refiero mostró a una multitud de personas vestidas de monos rojos y con máscaras de Dalí, reunidas alrededor del Banco de España, celebrando a gritos un aparente triunfo de la banda del Profesor. Inmediatamente pensé: “¿Qué están haciendo esas personas? ¡Se están identificando con un grupo de ladrones! ¿Y qué están celebrando? ¡Que los ladrones se están saliendo con la suya!”.

Continuar leyendo ¿Por qué no veré el final de La Casa de Papel?

La relación entre el buen Pastor y Sus ovejas.

El Nuevo Testamento ilustra la relación que existe entre Jesucristo y los cristianos de distintas formas: en Juan 15 se dice que Jesucristo es la vid y los cristianos son Sus ramas. En 1 Corintios 12 se dice que Jesucristo es la Cabeza y que los cristianos son Su cuerpo. En Efesios 5 se dice que Él es el Novio y que nosotros somos Su novia. Y en Juan 10, que es el pasaje que vamos a considerar, se dice que Él es el Pastor y nosotros somos Sus ovejas.

¿Qué hace Jesucristo como el Pastor? Conocer eso nos hará admirar las virtudes de Jesucristo y descansar en Su obra. ¿Qué hacemos nosotros como Sus ovejas? Conocer eso nos permitirá examinar si estamos en Su redil. Vamos a dar respuesta a esas preguntas a partir de Juan 10:25-28, que dice lo siguiente: “Se lo he dicho a ustedes y no creen; las obras que Yo hago en el nombre de Mi Padre, estas dan testimonio de Mí. Pero ustedes no creen porque no son de Mis ovejas. Mis ovejas oyen Mi voz; Yo las conozco y me siguen. Yo les doy vida eterna y jamás perecerán, y nadie las arrebatará de Mi mano”.

Esas palabras se las dijo Jesús a unos judíos que lo habían rodeado en el templo para preguntarle si Él era el Cristo.

EL PASTOR

La primera cosa que Jesucristo dijo de sí mismo como el Pastor la podemos encontrar en el versículo 27, cuando Él dice: “Yo las conozco” –refiriéndose a Sus ovejas–. Jesús conoce a los que son Suyos tanto de manera colectiva como de manera individual. Y este conocimiento del cual se habla aquí va más allá de conocer tu nombre, tu número de identificación personal y el lugar donde vives. El conocimiento del cual se habla aquí se refiere a una relación afectuosa con otra persona. Lo que Jesús dijo aquí es que Él se enamoró de los Suyos, fue a la cruz pensando en cada uno de ellos e inició una relación personal con ellos.

Continuar leyendo La relación entre el buen Pastor y Sus ovejas.

El embajador y su motivación.

En 2 Corintios 5 el apóstol Pablo habla de sí mismo como un “embajador de Cristo”. ¿Qué es un embajador? Es un oficial que representa a un gobierno en sus relaciones con el otro. El mensaje de un embajador puede ser una declaración de guerra; como fue el mensaje que los mensajeros de Amasías dieron a Joás (2 Re. 14:8). Pero el mensaje de Pablo no era de guerra, sino un mensaje de paz.

EL EMBAJADOR

Como embajador de Cristo, Pablo buscaba persuadir a los hombres y les rogaba: “¡Reconcíliense con Dios!”. Ese ruego de Pablo implica –al menos– tres cosas:

En primer lugar, el ruego de Pablo implica que el mundo no está en paz con Dios. Si el mundo estuviera en paz con Dios, el ruego de Pablo no tuviera sentido. Dije que el mensaje del apóstol no es una declaración de guerra no porque no exista una guerra. De hecho, ahora mismo, hay una guerra entre la humanidad y Dios.

Los hombres (varones y hembras) se rebelan contra Dios al quitar a Dios del trono de sus corazones, pecan al vivir –en el mundo de Dios– a su propia manera y no a la manera de Dios, traspasan los límites que Dios les ha puesto y van tras aquellas cosas que Él prohíbe. Y Dios, en Su justicia, no puede simplemente ignorar eso; Él está enojado contra los pecadores y los castiga.

En segundo lugar, el ruego de Pablo implica que la guerra puede acabar. Y es en este sentido que dije al principio que Pablo tiene un mensaje de paz. ¿Cuál es el mensaje de paz que Pablo tiene? En palabras del mismo apóstol: “que Dios estaba en Cristo reconciliando al mundo con Él mismo, no tomando en cuenta a los hombres sus transgresiones” (2 Corintios 5:19). Nótese que Pablo no fue quien tomó la iniciativa de que el hombre y Dios hicieran las paces. Esto es lo asombroso: a pesar de que fue el hombre quién inició la guerra con Dios, Dios es quien tomó la iniciativa para reconciliar al hombre consigo mismo.

Continuar leyendo El embajador y su motivación.

Jesús: ¿Cómo iniciar conversaciones sobre el evangelio?

La Biblia nos dice que Jesús recorría todas las ciudades y aldeas “proclamando el evangelio del reino” (Mat. 9:35). Y cuando leemos los primeros cuatro libros del Nuevo Testamento nos damos cuenta de que Jesús era muy creativo al momento de evangelizar. Jesús no evangelizaba a todas las personas con un “Dios te ama y quiere salvarte”.

Cuando digo que “Jesús era muy creativo al momento de evangelizar” no me refiero a que Jesús tenía diferentes evangelios para diferentes personas. No, Jesús predicaba solamente un evangelio: que en Él (por Su obra) hay salvación para todo pecador que se arrepiente sinceramente de sus pecados y pone toda su confianza en Él como Salvador y Señor. Pero Jesús iniciaba conversaciones sobre el evangelio (o llevaba al evangelio las conversaciones que otros habían iniciado) de distintas formas, dependiendo de Su audiencia o de la circunstancia en la que se encontraban. Veamos algunos ejemplos:

JUAN 3

Un hombre de los fariseos y prominente entre los judíos llamado Nicodemo vino a Jesús de noche diciéndole que él estaba convencido de que Jesús había venido de Dios como maestro. Jesús entonces le enseña sobre la necesidad de nacer de nuevo por el Espíritu para así poder entrar en el reino de Dios.

Inmediatamente después, Jesús le dijo: “Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que sea levantado el Hijo del Hombre, para que todo aquel que cree, tenga en Él vida eterna. Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a Su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en Él, no se pierda, sino que tenga vida eterna” (vv. 14-16).

Continuar leyendo Jesús: ¿Cómo iniciar conversaciones sobre el evangelio?