Dios gobierna en lo mundano.

La Biblia nos dice que «Dios es espíritu» (Jn. 4:24). Ésta nos llama a poner la vista en las cosas «que no se ven. Porque las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas» (2 Co. 4:8). Y también declara que Dios «nos ha bendecido con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo» (Ef. 1:3). Entre esas bendiciones están: la elección, la adopción como hijos, el perdón de pecados, etc.

Los cristianos no tenemos ningún problema en ver a Dios en la esfera espiritual o, en otras palabras, saber que Él gobierna en la esfera espiritual. Pero algunos creen que ese es el único ámbito en el que Dios opera. Creer eso es pensar que Dios no tiene jurisdicción para obrar en lo mundano (no en el sentido de lo pecaminoso, sino en el sentido de lo material y perteneciente a esta tierra); o como dijo un amigo: “Dios no se mete en eso, Él está ocupado con asuntos más importantes”.

Pero 2 Reyes 4 nos recuerda a todos que Dios, el Dios de la Biblia, sí obra en lo mundano.

PAGANDO DEUDAS

En los primeros 7 versículos de 2 Reyes 4 nos encontramos con el profeta Eliseo. Un profeta era alguien que Dios había escogido y capacitado para hablar la Palabra de Dios al pueblo. Un profeta representaba a Dios delante del pueblo.

Una mujer viene a Eliseo con un problema: su marido había muerto y la había dejado tanto a ella como a sus dos hijos con una deuda que no podían pagar. Para saldar la deuda, el acreedor estaba a punto de tomar como esclavos a los dos hijos de esta mujer.

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2 beneficios de orar la Biblia.

Fui introducido a la idea de orar la Biblia o, más específicamente, a través de la Biblia por el profesor de espiritualidad bíblica Donald Whitney; él es autor de varios libros, entre ellos están: “Orando la Biblia” y “Disciplinas espirituales para la vida Cristiana”. En ese último libro, Whitney explica el proceso de orar la Biblia:

“después de recibir un pasaje de las Escrituras, la meditación nos permite tomar lo que Dios dijo y pensar profundamente en eso, asimilarlo y luego hablar con Dios sobre el pasaje en una oración significativa. Como consecuencia, oramos por lo que hemos encontrado en la Biblia, pero ahora personalizado mediante la meditación” (p. 96).

Orar la Biblia es, por lo tanto, comunicarse con Dios utilizando Su Palabra como punto de partida.

Aunque aprendí sobre orar a través de la Biblia por primera vez con Donald Whitney, él no fue el primero en enseñar o practicar esto. En el siglo XIX, Robert Murray M’Cheyne dijo: “Convierte la Biblia en oración”. Y si vamos más atrás, encontraremos que tanto la iglesia primitiva (Hechos 4:23-26) como Jesús mismo (Mateo 27:46) oraron a través de la Biblia.

Orar la Biblia es muy beneficioso y hoy quiero compartir con ustedes dos de esos beneficios.

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Romanos 8 y tu ansiedad.

La ansiedad es un pecado porque Jesús nos manda no estar ansiosos en Mateo 6: “no se preocupen” (v. 25). Y en ese mismo pasaje Jesús nos da razones para no estar ansiosos. Por eso, Mateo 6 se ha convertido en uno de los pasajes clásicos en la lucha contra la ansiedad. Pero ciertamente no es el único. Toda la Biblia tiene pasajes que nos ayudan a luchar contra la ansiedad.

La ansiedad es un pecado que no muere fácilmente. Ayer pudiste haber estado ansioso, hoy puedes estar no-ansioso debido a la Palabra de Dios; pero mañana puedes volver a estar ansioso. ¿Y qué debemos hacer si eso pasa? Lo mismo que hicimos hoy: escuchar con fe lo que la Palabra de Dios tiene que decirnos.

No dejes que tu alma ansiosa hable sin control, más bien deja que la Palabra de Dios hable a tu alma ansiosa. Escucha lo que Romanos 8 tiene que decirle a tu ansiedad:

TU FUTURO ES BRILLANTE

“Pues considero que los sufrimientos de este tiempo presente no son dignos de ser comparados con la gloria que nos ha de ser revelada” (Romanos 8:18).

Es cierto que en este tiempo presente tendremos sufrimientos (v. 18), la creación gime y sufre dolores (v. 22). Y todo eso debido a que, después de la entrada del pecado al mundo por Adán, la creación está sometida a vanidad (v. 20) y está esclavizada a corrupción (v. 21).

Los artefactos se dañan. Nuestros cuerpos se enferman. Las personas mueren. Los hijos se rebelan contra padres amorosos. Las relaciones románticas se rompen. Las amistades se acaban. Ocurren desastres naturales. El aire es contaminado. Hay tiroteos. Se promueven los anti-valores o la inmoralidad. Hay racismo. Hay gobiernos corruptos. En resumen, este mundo tal y como es ahora no funciona como Dios planeó que funcionara al principio. Continuar leyendo Romanos 8 y tu ansiedad.

¿Cómo responder a la crítica negativa?

Charles Spurgeon fue ejemplar no tan solo como predicador (llamado “el príncipe de los predicadores”), sino también como cristiano. Pero al mismo tiempo fue muy criticado a lo largo de su vida: desde que era “el niño predicador de Waterbeach”, pasando por su popularidad en Londres, hasta su muerte en Francia.

Arnold Dallimore, en su biografía de Spurgeon, dijo que la Sra. Spurgeon “reunió todas aquellas declaraciones difamatorias y las pegó en un álbum de recortes, hasta que éste, finalmente, se convirtió en un enorme volumen” (Spurgeon: una nueva biografía, p. 109). Aunque Spurgeon se sentía herido por esas críticas, no solía responder a ellas. Y les aseguraba a sus padres que tales acusaciones eran falsas.

Ahora, no necesitas ser un pastor tan popular como Spurgeon para ser criticado negativamente, ni siquiera tienes que ser pastor. Las críticas o las acusaciones vendrán tarde o temprano si eres seguidor de Jesús. Pero Jesús nos preparó para ellas en Mateo 5.

LOS BIENAVENTURADOS

Allí (Mateo 5) Jesús comenzó “El sermón del monte” hablando acerca de las bienaventuranzas. Y en los versículos 11 y 12, Él dijo lo siguiente: “Bienaventurados seréis cuando os insulten y persigan, y digan todo género de mal contra vosotros falsamente, por causa de mí. Regocijaos y alegraos, porque vuestra recompensa en los cielos es grande, porque así persiguieron a los profetas que fueron antes que vosotros”.

Ser bienaventurado significa ser bendito de Dios, la palabra podría traducirse como afortunado, dichoso o feliz. Algunos estudiosos incluso hablan de que alguien bienaventurado es una persona digna de ser envidiada. Ahora, nótese que a quienes Jesús llama bienaventurados son aquellos de Sus discípulos que son insultados, perseguidos y de quienes dicen todo género de mal. El mundo los llama “tontos”, “intolerantes”, “retrógrados”; pero Dios los llama “afortunados”. Continuar leyendo ¿Cómo responder a la crítica negativa?